Opinión

VALLE ROMANO: ¡PEOR, IMPOSIBLE!

Valle Romano es un complejo que aúna el concepto tradicional de golf y viviendas en Estepona, en la Costa del Sol, también denominada, con toda justicia Costa del Golf. Valle Romano ha sufrido diversos avatares, tanto económicos como sociopolíticos, desde que se diera a conocer gracias a una magnífica campaña de marketing, en la que intervinieron personajes tan populares como Severiano Ballesteros, que en paz descanse, y Gonzalo Fernández Castaño.
El problema de aquella campaña es que se anticipó al tiempo y tuvo su apogeo cuando aún no se habían construido ni el campo, ni las viviendas y lo único real, físicamente hablando, era la soberbia Casa Club, que habían dejado, al parecer, los primitivos dueños de la finca.
Claro que la promoción se hizo en la época en la que las viviendas al pie de un campo de golf se vendían sobre plano y los extranjeros, a los que se dirigía principalmente la acción de venta, solían comprar de esa forma para ahorrarse un dinerín.
En esas estaban cuando apareció la crisis galopante, llamada despectivamente del ladrillo, cuando ese ladrillo es el que nos ha llevado a unas cotas económicas tan altas, que nos han provocado una caída más dura de lo que esperábamos, pero no por culpa del ladrillo, sino por la falta de previsión y futuro de nuestros representantes políticos.
Y la crisis estuvo a punto de dar al traste con la idea de Valle Romano, ya con nueve hoyos terminados, presentados a los medios de comunicación, y con algunas viviendas listas para entregar, o casi.
Pero con una nueva gestión e, imagino, mucho esfuerzo económico por parte de la Kutxa, que es la Caja, o lo que sea ahora, que financia el asunto, no solo se han terminado los dieciocho hoyos, muy agradables de jugar, por cierto, sino que se ha seguido construyendo, lo que es un gozo para la vista, entre tanto fantasma de hierro convertido en grúa inútil y tanta obra muerta como se ve por la zona.
Y ahora viene lo bueno. Para vender las viviendas, apartamentos, casas o similar, a los gestores del complejo no se les ha ocurrido otra cosa que hacer…una campaña televisiva en la única televisión especializada que existe, el Canal + Golf. Hasta ahí una buena decisión, pero…
(Hagamos un breve inciso: el golf tiene muchos enemigos, internos y externos; según mi amigo José Luis Valenciano, famoso por sus soflamas golfísticas, no por la mano viril * que blande el driver y compañía, los fundamentales son tres: a) el juego lento;  b) las trampas y c) los ecologistas. Esos tres grandes enemigos son compatibles con otros tres (otro abc, que no es el periódico) que se me ocurren así, a vuela ordenador: a) el agua; b) el bunker y c) las casas.
 
¡Ah! las casas. Precisamente el tema de las viviendas pegadas a un campo de golf es recurrente y la protesta, que llega en muchas ocasiones a los juzgados, de los propietarios de casas cercanas a un campo de golf, están casi siempre basadas en las bolas que les entran a sus domicilios, tanto por parte de jugadores expertos, como de novatos, que de todo hay en la viña del golf, y en el peligro que supone estar permanentemente angustiados ante la posibilidad de que una bola que acaban de oír golpear -en este caso primero es el trueno y luego el relámpago- venga a colarse hasta la cocina.
 
En el Club de La Moraleja, en Madrid, el hoyo diez del Campo 1 tuvo que ser cambiado de dirección debido a una demanda judicial por parte del propietario de una vivienda que se quejaba de las bolas que le caían desde el tee de dicho hoyo. Y eso que el chalet en cuestión tenía una elevación de varios metros sobre el nivel del campo y, además, una red protectora que se elevaba aún mucho más y que hacía casi imposible que le llegaran bolas a su piscina. Pero el juez, ante la duda (…“y si por casualidad una bola le pega a un niño que se está bañando tranquilamente…”) dictó sentencia contraria a La Moraleja y ahí está el tee del hoyo diez mirando para donde no debiera. Y así muchos otros casos…). Y todo eso sin mencionar que una de las noticias favoritas en los medios de comunicación, que solo se acuerdan del golf en términos negativos porque es un deporte "marginal y de señoritos", es aquella en la que "una bola se ha colado en la casa de menganito y han tenido que llevarle al hospital más cercano".
 
Tras el inciso volvamos a la campaña publicitaria televisiva de Valle Romano, después de llegar a la conclusión de que para comprar una casa en un campo de golf hay que tener alguna noción de este deporte y saber que no hay que instalarse a una distancia que pueda estar en una zona susceptible de ser alcanzada con un golpe de driver.
La campaña no tiene desperdicio. En el primero de los tres spots que yo he visto, al feliz propietario de una casa en Valle Romano, le entra una bola en la boca mientras está plácidamente durmiendo la siesta; en el segundo, ese mismo señor, u otro cualquiera, ve como una bola que entra en su terraza, le deja desnudo tras golpear en la toalla que le cubría sus partes pudendas y dejarle en cueros. Y en el tercero, el señor que está preparando una barbacoa para sus amigos, incluso familiares, aparece con la paleta de servir las chuletas… con una enorme idem, pero no de cordero, ni de ternera, sino… del césped arrancado por un jugador de golf que pasaba por allí. ¡Qué ingenio! ¡Qué mensajes subliminales más apropiados! ¡Qué semicutrez!
Se podrá argumentar que es una campaña hecha con ironía, con humor, como así trasciende de la realización de los spots, pero en la vida, como en el golf, hay cosas con las que no se puede jugar y, en este caso, el peligro de las bolas de golf es tan real, que es absurdo incitar a alguien a comprar una casa al lado de un recorrido de golf, en el que las bolas suponen un peligro tan real. ¡Ni siquiera de broma!
Espero que los responsables del spot, que parecen pertener a una agencia propiedad de los campos que son competencia de Valle Romano, aprendan alguna vez lo que es el golf y no den palos, aunque sean de ciego, a quienes les dan de comer. Claro que tan responsables, y tan ignorantes en cuestiones de golf, son los diseñadores de la campaña, como los que la aprobaron. ¡Que cada cual aguante su vela!
Post Scriptum. Espero que, a pesar de la campaña, las casas de Valle Romano que, además, no están pegadas al campo y, por lo que yo recuerdo, no tienen peligro alguno en cuanto a la llegada de bolas se refiere, lo cual es todavía peor a la hora de enjuiciar la promoción, se vendan en su totalidad y lo más rápidamente posible. Además, están muy bien de precio, al menos si es cierto lo que dice la publicidad, que visto lo visto, nunca se sabe. Si las cosas les van bien a los de Valle Romano, es que la crisis, al menos en lo que se refiere al golf  en la zona, se va atenuando, aunque sea poco a poco. ¡Menos da una piedra!
* (En recuerdo del retrato de Machado, el único)
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