Opinión

Tiger se verá las caras con su ex caddie en la Presidents Cup

No cabe ninguna duda de que el golf europeo está en unos de los mejores momentos de su historia. Basta echar una mirada al World Ranking para constatarlo: Donald, McIlroy, Westwood y Kaymer ocupan las cuatro primeras plazas. Para encontrar a Tiger, antaño número uno destacado año tras año,  hay que bajar hasta el puesto cincuenta, a 7,54 puntos distancia de la cabeza.
Sobre el futuro de Tiger se ha especulado desde todos los puntos de vista. Comentaristas especializados en golf, entrenadores famosos, psicólogos deportivos y hasta traumatólogos han opinado sobre las posibilidades de que Woods pueda algún día volver por sus fueros.
Personalmente creo que volverá a dar guerra, pero no desde esa posición preeminente que ejerció durante tantos años. Será uno más de los gallitos teniendo en cuenta que muchos jóvenes golfistas han dado un puñetazo en el verde pasto de los campos de golf, sobre todo entre los compatriotas de Tiger.
Pero, ¡ay!, ya se sabe a qué se dedica el diablo cuando no tiene otra cosa que hacer y así, en todo el tiempo transcurrido desde el affaire de sus infidelidades, el nombre de Tiger ha saltado a un plano no deportivo, a un plano que podríamos calificar como “golf rosa”.
Feo fue el modo en que, según aseguran, Tiger prescindió de los servicios de Steve Wiliams, su caddie. Efectivamente una llamada telefónica parece poco apropiada para este menester, por mucho que Steve le hubiera dado la lata preocupado por su futuro. Claro que podría haberse servido de un sms, lo que hubiera sido peor aún.
A finales del mes de julio nos enteramos de que el australiano Adam Scott (a la sazón en el puesto 7 del ranking mundial) había contratado a Wiliams para que llevara su bolsa, con tanto éxito que Adam se proclama vencedor del World Chanpionships Bridgestone Invitacional en Firestone C.C, de Akron el 7 de agosto.
Tras esa victoria un avispado periodista entrevista a Steve Wiliams, convertido en estrella de los caddies a la sombra de Tiger, y se encuentra con una “perla rosa” de la que hablar. Steve ha asegurado, emocionado, que esa victoria de Scott es el “momento mas grande de su vida”. Parece algo exagerado ya que llevando la bolsa de Tiger ha conseguido algo así como 14 Mayors y más de 84 torneos alrededor del mundo, pero Steve se ha dejado llevar por el desahogo, por cierto una de las pasiones más inútiles y perjudiciales para el desahogado que muestra de esa manera su debilidad.
Creo que Tiger, a pesar de no gustarle la afirmación de su antiguo caddie, disculpó sus palabras e incluso llegó a cruzar unas palabras de armisticio con él.
Muy recientemente, Steve, en la cena anual de caddies y seguramente después de haber tomado algunas copas parece que, entre otras cosas, vino a brindar algo así como por “la patada en el culo que le había dado a ese negro idiota”. Ya tenemos de nuevo el lío. Rueda de prensa. Tiger es preguntado acerca de este sucedido. Tiger asegura que Steve se ha disculpado, que el asunto esta zanjado…. paz y después gloria.
En esto estábamos y “llegó el comandante y mando a parar”, o sea, lo que faltaba, a Fred Couples, capitán del equipo norteamericano de la Presidents Cup, no se le ocurre otra cosa que decir algo así como: “si yo fuera Adam Scott despediría inmediatamente a Steve”. ¡Toma ya!
No se si se acuerdan de la victoria de Y. E. Yang en el PGA de 2009, donde mojó la oreja a Tiger, compañero competidor en la última ronda. Pues bien, podrían recordar también que en el Match que jugaron en el 2010 Norteamérica y Asia Tiger pidió a su capitán que le emparejara con Yang. Desahogo golfístico servido. Y le barrió, claro.
Podemos encontrarnos en la inminente Presidents Cup con una situación curiosa ya que Adam Scott forma parte del equipo capitaneado por Greg Norman y Tiger ha sido elegido por Fred Couples para formar parte del equipo norteamericano. Tenemos nada menos que a tres de los actores de esta última batalla rosa: Tiger, Couples y Steve.
¿Se imaginan un match Tiger vs Scott con Steve llevando su bolsa?
La solución la próxima semana. Aunque lo mas divertido será sentarse a ver buen golf, aunque, eso sí, matando moscas con el rabo.
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