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Santana, el Ballesteros del tenis

(En la imagen, la portada del número 1 de la revista TENISBOL, cuyo director era Basilio Rogado, autor de esta crónica, correspondiente al mes de octubre de 1979, y cuya imagen. captada por la cámara del fotógrafo Arturo Rodríguez, es la de un Manolo Santana que había vuelto a jugar al tenis, después de su retirada, a principios de los años 70).

Muchos de los setentones que jugamos ahora al golf somos desertores del tenis. De ese tenis que nos cautivó cuando Manolo Santana, en solitario, se enfrentaba por esos mundos de Dios a los mejores tenistas, norteamericanos y australianos, sobre todo, y cuando en España el sinónimo del deporte era el fútbol y, según Manolo, “en España no se sabía si las bolas de tenis eran redondas o cuadradas”. Algo parecido a lo que experimentó Severiano Ballesteros, que era un héroe en Gran Bretaña y en los Estados Unidos, cuando en España ni siquiera se le conocía.

Estos setentones de ahora que empezamos a jugar al tenis gracias a Manolo, abandonamos las pistas para pasarnos, en masa, al campo de golf, deporte más acorde con las posibilidades físicas de los viejos -ni ancianos, ni tercera edad, viejos y a mucha honra- que en el campo de golf nos volvemos jóvenes y competimos como si fuéramos veinteañeros, eso sin exagerar.

Y ahora hemos dicho adiós al ídolo de nuestra juventud, al hombre que, de recogepelotas y gracias a la ayuda de la familia Romero Girón, que le sirvió para recorrer el largo y tortuoso camino que lleva a un niño recogepelotas en un club privado de tenis -el desaparecido Velázquez, en Madrid-, a la gloria deportiva y, por supuesto, al titánico esfuerzo que aquel niño realizó durante toda su vida, en una época en la que la preparación física brillaba por su ausencia y el material deportivo, con las raquetas de madera, era un obstáculo para el jugador más que una ayuda.

HABÍA NACIDO UNA ESTRELLA

Nacido en Madrid en 1938, durante los años sesenta del pasado siglo, fue la estrella de la sección de Tenis del Real Madrid, en cuya Ciudad Deportiva -hoy usurpada por modernos rascacielos- fraguó algunos de sus títulos más importantes: un Conde de Godó (1970) -segundo en su palmarés personal-, dos Campeonatos de España (1968 y 1969), un torneo de Wimbledon, con el escudo del Real Madrid en la camiseta, en 1966, año en el que llegó a ser Número 1 del mundo.

Fue, precisamente, durante sus años en la Ciudad Deportiva del Real Madrid cuando Manolo se acercó más a los periodistas, con los que siempre tuvo una magnífica relación; durante el tiempo que permaneció en la Sección de Tenis, organizó cada año una competición de tenis para periodistas que fue todo un éxito, y que terminaba siempre, o casi, con la victoria de Alberto Delgado, heredero de las dejadas y los globos del maestro, y un tie break con el mus como protagonista.

SETENTA Y DOS TORNEOS GANADOS  

A lo largo de su carrera, entre la época amateur y la profesional, ganó un total de 72 torneos, cuatro de ellos de Grand Slam y se mantuvo durante siete años (1961-1967) en el top ten del ranking mundial.

Venció en Roland Garros en 1961 y 1964. En 1963 lo ganó en la categoría de dobles, formando pareja con el australiano Roy Emerson.

Santana fue el primer jugador europeo que, además de ganar en la tierra batida de Roland Garros, también lo hizo en los grandes torneos sobre hierba. En 1965 ganó el Open de Estados Unidos en Forest Hills, un torneo que no había conseguido ningún jugador europeo desde Henri Cochet en 1928. En 1966 se proclamó vencedor del torneo de Wimbledon.

Derrotó en la final al norteamericano Dennis Ralston y fue el primer europeo que ganaba en Londres después de doce años

En 1968 ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de México, donde el tenis participó como deporte de exhibición. Su único lunar fue no haber podido ganar la Copa Davis para España.

LA HORA DE LA RETIRADA

Se retiró en 1970 después de conseguir su último gran triunfo en el Conde de Godó de Barcelona derrotando a Rod Laver. Pero, como los grandes toreros, no se cortó la coleta porque volvió a jugar tres años después, en 1973, para disputar con España la Davis. En 1979 jugó un torneo en el Club de Tenis Chamartín, en Madrid, y su presencia fue todo un acontecimiento. Una imagen suya, realizada por el fotógrafo Arturo Rodríguez fue la portada del primer número de la revista TENISBOL, fechada en octubre de 1979, cuyo director era el periodista que escribe esta crónica. Poco después, ya en la década de los 80, se retiró definitivamente.

Fue Rod Laver quien hizo uno de los mejores análisis del Manolo Santana tenista: “Manolo era un mago en la tierra batida, golpeaba la bola a los ángulos más increíbles, te volvía loco con sus globos y dejadas. Y mejoró tanto su volea que era peligroso también en hierba. Me ganó fácilmente un par de veces en Europa, haciéndome saber que tenía mucho que aprender sobre la tierra batida”.

ADIÓS, MANOLO, ADIÓS

Manolo Santana ha muerto en Marbella, el once de diciembre de 2021, con 83 años de edad, lugar que eligió para vivir y continuar con su trabajo de maestro del tenis, primero en Puente Romano y el Marbella Club, y luego en su propia escuela.

En 2012, Santana se convirtió en el Rey Gaspar de la Cabalgata de Reyes marbellí; siempre le recordaremos como el Rey del tenis español, reconocido como tal por Rafa Nadal que escribió en Twitter:

“Acabo de recibir la terrible noticia del fallecimiento de nuestro gran Manolo Santana. Como he dicho muchas veces en el pasado: mil gracias por lo que hiciste por nuestro país y por marcar el camino de tantos. Te echaremos de menos, Manolo; serás siempre único y especial. Un saludo a tu familia y mucha fuerza en estos momentos. Nunca te olvidaremos”.

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