PGA National Resort: el Oso, las palmeras y los maestros del diseño
Campos de 5 estrellas firmados por Nicklaus, Palmer y Fazio, un hotel de ensueño con piscina y spa, restaurantes top y la mítica Bear Trap (“Trampa del Oso”) aguardando en el corazón de Palm Beach Gardens.
Palm Beach Gardens (Florida). — Álvaro Rogado
A poco más de veinte minutos del aeropuerto internacional de Palm Beach y a menos de dos horas de Miami, se extiende uno de esos lugares donde el golf no es entretenimiento, sino oficio, herencia y dedicación. PGA National Resort, en Palm Beach Gardens, lleva décadas siendo escenario obligado en el calendario del PGA TOUR, y desde 2007 alberga la mítica cita —dentro del denominado Florida Swing del PGA Tour— que durante cuatro décadas conocimos como Honda Classic y que hoy lleva la firma de Cognizant. Allí —entre lagos, jardines y un microclima de palmeras y vientos del Atlántico— una reforma cercana a los cien millones de dólares ha terminado de pulir un complejo que ya era leyenda.

Cinco campos, cinco firmas
El gran reclamo, claro, es el golf. Cinco recorridos y más de ochenta hoyos conforman lo que en los Estados Unidos llaman, sin tapujos, home of golf. Cada uno con la firma de un arquitecto distinto y una intención propia.
The Champion, el campo grande, es la joya de la corona —sede del PGA Championship de 1987 y de la Ryder Cup de 1983—; fue rediseñado por Jack Nicklaus en 2014 y revisado de nuevo en 2022, también por Nicklaus Design, en una reforma integral de bunkers. El resultado es algo más de 6.400 metros desde las barras traseras, con un rating de 75,4 y un slope de 144. Una auténtica belleza golfística: excelente mantenimiento, hierba bermuda, calles generosas, greens amplios y ondulados y un final exigente, como demandan los cánones de los grandes diseños.

En ese final aguarda la Bear Trap —los hoyos 15, 16 y 17—, bautizada como «uno de los tramos más duros del golf». Tres hoyos donde el agua manda, el viento sopla y el público se agolpa los domingos para ver caer leyendas. Por ese tramo han pasado los ganadores recientes del Cognizant Classic: Justin Thomas, Rickie Fowler, Sungjae Im, Sepp Straka y Chris Kirk; en 2026, el colombiano Nico Echavarría firmó 17 bajo par para llevarse el triunfo, un cheque suculento y su pase al Masters de Augusta.
Para los amateurs, la temida Trampa del Oso es aún más exigente. Tuve la oportunidad de jugarla hace unos días y me animé a salir desde las barras de atrás (negras o bear, como las denominan allí). Soy hándicap 4,6, no muy pegador y jugador sénior (+50). Los hoyos se hicieron duros, especialmente por el viento que sopla en contra de manera predominante. El 15 es un par 3 de 161 metros, donde tuve que pegar un hierro 5 a tope para llegar al green, con un viento fuerte en contra y sobrevolando el agua desde el tee al green. El 16, con 390 metros, dog-leg a la derecha y un lago y bunkers defendiendo el green: driver y madera 5 para llegar a los alrededores del green. El 17, otro par 3 de 158 metros: tuve que pegar hierro 3 para alcanzar el green. Y, por si fuera poco, una vez pasada la trampa, un par 5 de 500 metros para cerrar, con agua por la derecha y hazard por la izquierda. Final exigente, que da mucho juego tanto a profesionales como a amateurs.

Junto al Champion, The Palmer rinde tributo al King, con un trazado clásico de riesgo-recompensa, calles más anchas y menos exigentes que el Champion, y la elegancia sin alardes que caracterizó al arquitecto. The Fazio —firmado por el propio Tom Fazio— es el campo más maduro, de paisaje arbolado y exigencia técnica para todos los hierros de la bolsa. The Match, reimaginado por Andy Staples, ha sido pensado específicamente para el formato match-play, con pares 4 más cortos y greens de carácter. Y para los más informales —o para quienes viajan en familia—, The Staple es un par-3 de nueve hoyos inaugurado en 2021, donde la diversión siempre gana al hándicap.
Más allá del fairway
El golf, sin embargo, es solo el principio. El gran cambio del PGA National en los últimos años —los cien millones de inversión— se nota especialmente fuera del campo. Las habitaciones y suites del hotel principal han sido completamente renovadas, las cottages privadas se han redecorado y el complejo de piscinas se ha transformado en uno de los pool decks más fotogénicos del sur de Florida: tumbonas alineadas bajo palmeras, cabañas privadas, servicio de coctelería al borde del agua y vistas al Champion.
A su alrededor, uno de los mejores spas del país, pistas de tenis y de pickleball —ahora el deporte estrella en EE. UU.—, programas para niños y una academia de golf con dos campos de prácticas impresionantes y tecnología de seguimiento de última generación.
Carta de cocinero
Si hay una sorpresa para el visitante europeo, es la oferta gastronómica. El resort ofrece varios restaurantes de gran nivel; The Butcher’s Club, su steakhouse, es la apuesta más ambiciosa. Al frente está Jeremy Ford, ganador de Top Chef, la guía Michelin lo ha incluido en su selección de mejores asadores del estado. Trato excepcional por parte del personal y una calidad notable, en especial las carnes a la parrilla. Si, además, tienes la oportunidad de encontrarte con leyendas del golf como Davis Love III —ganador del PGA Championship en 1997, capitán de la Ryder Cup en 2012 y 2016 y vencedor en 21 ocasiones en el PGA Tour—, la experiencia se vuelve inolvidable.

Una cita imprescindible en Florida
PGA National Resort —miembro de Salamander Collection y de Preferred Hotels & Resorts Lifestyle Collection— se ha consolidado en estos últimos años como uno de esos destinos de golf y descanso que conviene tener en cuenta. Para el viajero europeo, febrero y marzo —cuando la Bear Trap pide cuentas a los mejores del PGA TOUR durante el Cognizant Classic in The Palm Beaches— son probablemente la mejor época para descubrirlo. Para quienes prefieran venir sin el ruido del torneo, el verano y el otoño temprano ofrecen tarifas más amables y un sol que, en Palm Beach Gardens, no se toma vacaciones.
(www.pgaresort.com · www.thecognizantclassic.com)