Opinión

Fernández Castaño obró el «milagrito» de Malasia, al conseguir el medio punto que valió el empate con Asia en la Eurasia Cup

 

 

(En la imagen, Gonzalo Fernández Castaño emboca su putt para empatar el último partido de la EurAsia Cup). 

 

 

Gonzalo Fernández Castaño tuvo en sus manos, en el penúltimo partido de individuales de la Eurasia Cup, el putt para empatar el torneo y dejar en tablas la primera edición de la Eurasia Cup que terminó el sábado 20 de marzo en Malasia.

 

El putt del madrileño, que empataba el partido que estuvo perdiendo durante todo el recorrido, ante el japonés Hideto Tanahara, valió medio punto que significó la igualada para empatar a los asiáticos que se habían subido a la parra de la Eurasia Cup, el torneo que enfrenta a los Ballesteros Sota y descendientes, que defienden el Royal Trophy creado por el genial golfista fallecido, con los Ballesteros Botín, partidarios de la Eurasia Cup, apoyada, además, por los Circuitos Europeo y Asiático. (Ver más información en esta misma página web).

 

El madrileño, seguidor del Atletico de Madrid, que no hace otra cosa este año que dar satisfacciones a sus seguidores, aunque el triunfo final en la Liga y en la Champions está lejos, quizás demasiado, también sabe dar alegrías a sus seguidores. En el hoyo 18, par 4, del Glenmarie G.C. de Kuala Lumpur, en medio de una sudada que ya quisieran para sí los futbolistas de una final de Champions, el madrileño tenía un putt de unos siete metros -la distancia entre los palos de una portería de fútbol, más o menos- para birdie, mientras su rival, Hideto Tanihara tenía su bola a tres metros más o menos. 

 

Gonzalo falló su putt y lo dejó a poco más de un metro, mientras la bola de Tanihara quedó junto al hoyo, prácticamente dada. El japonés se hizo el remolón para marcarla, pero Gonzalo no se la dio. Al final, la marcó y se apartó. A Fernández Castaño le quedó un putt de esos en los que te tiemblan las piernas y que tienes que meter, o se te queda la cara de tonto -«estaba más nervioso que en toda mi vida»- dijo después. Y la bola entró. Rápidamente, Gonzalo se fue a por la bola, la sacó del hoyo y en el mismo movimiento agarró el marcador de Tanihara y en vez de devolvérselo… se lo metió en el bolsillo: ¿Nervios, o ganas de quedarse con un recuerdo del rival que le había colocado en tan difícil tesitura…? 

 

El caso es que el madrileño le dio la bola, pero no el marcador. La historia había finalizado en empate. Era suficiente… por esta vez, porque Hideto Tanihara hizo sufrir lo indecible a Gonzalo Fernández Castaño, que solo al final pudo empatar al japonés y conseguir así en el penúltimo partido individual -el último ya había terminado con la derrota de Stephen Gallacher antes de llegar al hoyo 18- y conseguir el medio punto que dejaba el torneo en un empate políticamente correcto, para hacer felices a todos los participantes, aunque a unos más felices que a otros.

 

El milagro de Medinah de los europeos, con Olazábal de capitán, en la Ryder de hace dos años, estuvo a punto de repetirse en Malasia, pero a favor de los asiáticos, aunque en esta ocasión, el milagrito de Kuala Lumpur fue solo para empatar. La cara de felicidad de los asiáticos era lógica. Pero la sonrisa de los europeos tenía que ser obligatoriamente forzosa ya que la procesión y el sabor a derrota de este empate, después de ganar 5 & 0 la primera ronda y 7 & 3 la segunda, no hay quien se lo quite de la boca a los componentes del equipo europeo y a Miguel Ángel Jiménez como capitán.

 

 

POLÉMICA Y SOLUCIÓN SALOMÓNICA

 

En todo caso, la polémica entre las dos competiciones que enfrentan a europeos y asiáticos, no ha hecho más que empezar. George O'Grady, uno de los responsables del European Tour opinaba que era una estupidez que hubiera dos torneos de ese tipo, mientras Iván Ballesteros criticaba a los creadores de la Eurasia Cup de plagiar la idea que, en 2006, «vendió» el gran Seve al rey de Tailandia para iniciar The Royal Trophy, con los enfrentamientos entre los dos continentes.

 

O'Grady y algunos jugadores, como el propio Fernández Castaño, piensan que no hay sitio para las dos competiciones paralelas en el calendario del European Tour. De hecho, el Royal Trophy va por libre y no aparece en ese calendario. Sin embargo, la EurAsia Cup sí tiene todas las bendiciones de los Circuitos Europeos y Asiáticos, aunque en este último, países tan importantes como China y Japón no están de acuerdo con la Eurasia Cup. China lo ha demostrado no enviando a ningún jugador chino a la EurAsia Cup y aunque había dos japoneses en el equipo de Thongchai Jaidee, no eran los mejores del ranking nipón.

 

Pero si el European Tour quiere buscarle una solución al conflicto entre los dos torneos, tal y como ha dicho O'Grady, no hay otra solución que la salomónica de repartir el pastel. Como la Eurasia Cup es bienal, cada dos años, y el gobierno de Malasia se ha comprometido a apoyarla durante las dos próximas ediciones, en 2016 y 2018, la posibilidad menos mala para el Royal Trophy original, es convertirlo igualmente en bianual y celebrarlo cada dos años, en la temporada que no se dispute la EurAsia Cup, es decir, en 2015 y 2017. Por lo pronto, la de 2014 anunciada para finales de diciembre, ya está en marcha.Y la mejor solución para la polémica es un empate, tal y como, de manera premonitoria, ha terminado la primera edición de la EurAsia Cup que, ojalá tenga larga vida, igual que el Royal Trophy, para mayor gloria del recuerdo de Severiano Ballesteros, A ver que opinan los sesudos caballeros del Tour Europeo. 

 

 

 

NOTA BENE

 

La decisión de Jaidee de colocar en el primer partido de individuales al malasio Nicholas Fung, uno de los «peores» componentes del equipo asiático y quedarse él en el segundo, para no competir con Jiménez, engañó totalmente al capitán del equipo europeo. Si esta era una prueba para ver si el Pisha podía ser un futuro capitán de la Ryder, el malagueño no ha debido obtener la mejor nota.

 

Peor aún, la imagen del capitán europeo fumándose un puro mientras ejercía su función de responsable del equipo, después de haber jugado su partido, tampoco es la mejor imagen para un capitán de la Ryder Cup, como tampoco lo es para la EurAsia Cup.

 

Pero doctores tiene la iglesia golfística… ¿O no son doctores? 

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