Opinión

El error de la RFEG: un campo no es un país

 

 

En pleno debate ficticio de la independencia de Cataluña, ficticio como el Referéndum que se hizo, pero que no se hizo, donde solo intervienen los independentistas, mientras los que consideran normal su pertenencia a España –mayoría o minoría, que nadie sabe muy bien cuantificar las diferencias-  permanecen en silencio y olvidados por el Gobierno español.

 

Y no solo por los políticos sino, lo que es peor, por los intelectuales españoles, que apenas han dicho esta boca es mía, al margen de una plataforma que no parece servir de mucho, para no ser tachados de políticamente incorrectos. En ese contexto, aparece, como por arte de birlibirloque, la noticia de la presentación de la candidatura de Cataluña a organizar la Ryder Cup 2022. (Ver información de la RFEG en esta misma página).

 

Después del fiasco sufrido al intentar organizar la de 2018 en España, en Madrid, concretamente, cuando la de Francia, en París,  era la noticia de una victoria anunciada, ahora  al presidente de la Real Federación Española de Golf no se le ocurre otra gracia que la de anunciar la candidatura de Cataluña, que será de España, aunque no lo parezca, y la del Catalunya (esta vez con y griega, porque así nació el campo, sin eñe) Golf Resort, en Gerona.

 

Uno de los motivos del fracaso de la candidatura de 2018 –aparte la competencia de París, que no solo vale una misa, sino una Ryder, fue el escaso/nulo apoyo recibido por los organismos oficiales españoles a aquel intento. Se mojó Esperanza Aguirre, que si tiene algo de bueno es que es golfista, como presidenta, entonces, de la Comunidad de Madrid, pero el Gobierno español no dio el respaldo necesario que sí parece van a dar todas las instituciones catalanas, empezando por la Generalitat (también sin traducción porque eso de la Generalidad suena a otra cosa).

 

MADRID, DESPRECIADA UNA VEZ MÁS

Ahora, en lugar de intentarlo una vez más en Madrid, que es donde hay mayoría de jugadores/aficionados –ya se sabe que el golf solo tiene los aficionados, alrededor de 300.000, que son jugadores, y no todos- Gonzaga Escauriaza, a la sazón presidente de la Real Federación Española de Golf- ha tenido la “genial idea” de pedir la Ryder para Cataluña porque allí el golf no es políticamente incorrecto, aunque desde hace muchos años no se haya construido ni un solo campo y solamente lo practiquen 32.001 personas, mientras en Madrid lo hacen 84.765.

 

Y no es malo que sea España la que solicita la Ryder Cup de nuevo; lo malo es que, despreciando a Madrid, una vez más -cuando se perdió el tren de la segunda candidatura de los J.J.OO., al alcalde Trías le faltó tiempo para decir que ahora lo intentarían ellos, aunque luego diera marcha atrás-, la que parece que lo solicita es Cataluña, que es España. Pero España, como pasó en los JJ.OO. de Barcelona, donde todos los beneficios, políticos, sociales y económicos se quedaron allí, tendrá que pagar con el dinero de los españoles todos, catalanes incluidos, todo lo necesario para concretar la propuesta. Y encima tendremos que seguir soportando, como entonces, las pancartas de “Catalonia is not Spain” y “Espanya ens roba” y que el día de la presentación de los equipos se reciba con pitos al Rey de España, si es que existe para entonces y va a la hipotética inauguración.

 

UN CAMPO NO ES UN PAÍS

 

La candidatura de la Ryder tiene como “gancho” el campo de golf calificado  como Mejor Resort de Golf de Europa 2015, concedido el pasado mes de octubre en los Premios IAGTO IGTM. No cabe la menor duda: con permiso de Valderrama, que parece oscurecido por el mal trato que al golf -uno de los grandes activos turísticos de la Costa del Sol y aledaños- le da la Junta de Andalucía, el Catalunya Golf Resort de Gerona es un gran campo. Bueno, son dos, pero el Stadium Course no tiene nada que envidiar a ningún otro del mundo. Pero eso solo no es motivo para darle a Catalunya una segunda oportunidad, ya sin París como competencia, con lo que será más fácil conseguir el objetivo.

 

Pero es que Madrid iba a tener no el mejor campo para la Ryder, sino que se iba a construir a imagen de semejanza por los propios responsables de la Ryder, con lo cual no iba a haber ningún problema en ese sentido. Por supuesto, el de Gerona es un gran campo, pero El Encín, uno de los que, con el Club de Campo Villa de Madrid, podría haber sido sede del torneo, con los cambios necesarios, también lo hubieran sido, aunque ya se había llegado al acuerdo de hacer uno nuevo.

 

Así que, el campo no es el atractivo principal de la candidatura, sino el empuje que han debido asegurar las instituciones catalanas, que no tienen los complejos de las madrileñas y del Estado, que piensan que el golf les quita votos, cuando son ellos mismos, con sus corruptelas y, en este caso, con su inacción, los que los pierden cada día.

 

Estoy seguro que a las puertas del Catalunya Golf Resort no va a haber ningún grupo semipogre con la bandera equívoca del ecologismo, que conteste la petición del campo para hacerse con la Ryder,  dentro de ocho años. Los catalanes estarán encantados con la candidatura que, además, vamos a pagar entre todos los españoles para que, al final, sea Cataluña y no España la que se lleve todo el éxito si es que se consigue la sede. Si acaso, España recogerá las migajas de una competición que es la segunda más vista en el mundo, gracias a la televisión, después de los Mundiales de Fútbol.

 

LAS COSAS CLARAS… DESDE EL PRINCIPIO

 

Por si las cosas no están claras desde el primer momento, Iván Tubau, Secretario General de Deportes de la Generalitat de Catalunya, se encarga de dejarlas completamente diáfanas: según la nota de prensa facilitada por la RFEG -de la que se hace eco esta misma página-  Tubau afirma que “Barcelona y Girona serán las puertas de entrada para los aficionados al golf de todo el mundo, que podrán disfrutar de primera mano de los reconocidos atractivos culturales, la hospitalidad y los paisajes de Catalunya. Tenemos un campo de categoría mundial, las infraestructuras necesarias en todos los sentidos y un historial sin precedentes en la organización de los eventos más grandes e importantes del mundo. Confiamos en nuestras credenciales y nuestra capacidad de cumplir con todos los requisitos para organizar la Ryder Cup. Todas las instituciones involucradas reconocen los beneficios que conlleva su celebración y existe máximo compromiso por parte de todos los que componemos el Comité de la Candidatura para traer a Catalunya la Ryder Cup 2022″. ¿Tendrá algo que ver España en este tema?

 

LA CUESTIÓN ECONÓMICA

 

Afirman los organizadores de la Ryder Cup que este es un acontecimiento que deja no solo beneficios económicos, sino de orden publicitario, ya que se dirige a millones de hogares en todo el mundo. Para quién van a ser los beneficios: en el caso de los aficionados al golf, Cataluña tiene solo una treintena de campos de 18 hoyos –algunos de 36 como en el caso del Catalunya Resort y otros tres más, y dos de 27- y la gran mayoría son campos de socios a los que los no asociados acuden en compañía de un miembro y el público, en general, lo tiene complicado para jugar, al margen de los precios que, lógicamente son disuasorios.

 

Beneficio turístico no va a haber para el golf en Cataluña porque, aunque fueran cientos de personas a jugar a Gerona, no habría sitio para todos. El golf solo es negocio turístico en Andalucía, donde los responsables de la Junta se han olvidado de la importancia que tiene para desestacionalizar la llegada de visitantes a un lugar que, aparte del arte, la cultura, el golf, la gastronomía…, solo ofrece sol y mar a los millones de turistas que acuden al Sur. Y es muy importante todo eso, sobre todo el calor y el baño marino, pero solo durante unos cuantos meses al año.

 

En cuanto a los beneficios estaría por ver como sería el reparto, en caso de conseguir la sede de la competición. Pero ¿quién paga el gasto/inversión de todo el trabajo que tiene que hacerse, y que es mucho, para formalizar la candidatura? Por lo pronto se ha contratado a la empresa británica The Sports Consultancy, una consultora británica que “proporciona soluciones de negocio en el deporte…” Mal empezamos. Eso significa una pasta gansa para empezar. La RFEG no precisa en su nota, quién se va a hacer  cargo de todos esos gastos, aunque ya lo suponemos: todos los españoles, otra vez, en especial los que pagamos las licencias federativas, en las que los madrileños somos mayoría, pero como toda institución que se precie, la Federación Española es también opaca en cuestiones económicas.

 

EL PROBLEMA POLÍTICO

 

Por un lado, obviar el problema político de Cataluña es poco realista: por otro, esconder la cabeza debajo del ala es algo que saben hacer muy bien los políticos españoles, a la espera de que el tiempo… y los propios acontecimientos, solucionen o agraven los problemas. Mientras se produce esta petición, auspiciada por la Generalitat, el propio presidente Mas continúa con su “Hoja de Ruta” hacia la independencia, como si fuera el único fin de su mandato político.

 

Será lo que sea, finalmente, pero la incertidumbre que se crea alrededor de este proyecto de futuro, igual que ante otros mucho más importantes que una competición deportiva, no puede dejar de obviarse. En la tarde del martes 25 de noviembre, el presidente Mas insistía en su política y se pregunta cómo hemos llegado hasta el punto actual: «a la mayoría de catalanes y catalanas el Estado nos ha fallado, y nos sigue fallando»

 

E insiste en cargar todas las culpas sobre el estado español: “por primera vez en 200 años, la voluntad de autogobierno y la pertenencia al Estado español son dos constantes que pueden no coincidir» y amenaza con convocar elecciones plebiscitarias y proclamar el «estado catalán en 18 meses·.

 

Y así un día tras otro hasta entonces, y como el gobierno español da la callada por respuesta y no sale con datos a explicar lo que el resto de los españoles hacemos por Cataluña, que algo haremos, siempre quedamos como culpables.

 

Y en este ambiente político, con la espada de Damocles del independentismo y de la posibilidad de que en el Parlamento catalán, como ya se ha amenazado también por parte de algún político de la Esquerra Republicana, se proclame la independencia de manera unilateral, que tendrá o no efectos reales, pero que no dejará de añadir más leña al fuego iniciado hace tanto tiempo y que ningún gobierno español, ni de izquierdas ni de derechas, no solo no ha sabido sofocar sino que, en algunos casos, hasta ha avivado

 

Y en este contexto político, se produce la candidatura del Catalunya Golf Resort de Gerona para organizar, en nombre de España, un evento deportivo de la magnitud de la Ryder Cup… para dentro de ocho años. Si el «estado catalán» se proclamara en 18 meses, podría darse la paradoja de que la Ryder Cup, cuya sede se conocerá en abril de 2015, se concediera a España y la organizara la República de Catalunya.

 

Está bien hacer como que no pasa nada, pero es que algo está pasando y puede solucionarse… o no. ¿Quién lo sabe?

 

En cualquier caso, ojalá nos dieran a España la sede de la Ryder Cup 2022, aunque sea en Cataluña porque, además de ser una magnífica noticia, a pesar de los que intentan obviar todo lo que tenga sabor español en el acontecimiento, serviría de escarnio para la clase política madrileña y la española del momento, que no supo ni siquiera hacer valer el apoyo de un Severiano Ballesteros moribundo que luchó hasta el último momento por traer a España una competición que no estaría a la altura en que se encuentra, si no hubiera sido por él.

3 comentarios

  1. Javier Conde

    Nada más que añadir. Bueno sí, hace ya muchos años un buen amigo mío barcelonés me afirmaba que los JJ.OO de Barcelona no los habíamos pagado los españoles

  2. Jose Luis

    Politicamente incorrecto Basilio, como siempre, pero clarito como el agua macho. No te cortas ni un pelo, vamos a ver que pasa.. A mi tambien me da pena.. Los hechos y los números estan claros, pero siempre manda la politica, lo dicho, una pena… Y como dices ojala nos la den, pero asi no, desde luego.. Un abrazo amigo.

  3. Juan Carlos garrido

    Se puede decir más alto, más bajo, en inglés, en esperanto e incluso en catalán, pero mejor, lo dudo

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