Opinión

Charlas en el fairway: Un delicado presente, presidente

 
Por encargo de mi querido amigo, Basilio Rogado, con objeto de estrenar su nueva página de “golfinone.es”, cambio mis comentarios gastronómicos y recetas de cocina, a las que volveremos en próximos artículos, por temas de rabiosa actualidad política, económica y social, que son los que debatimos en algunos de los muchos momentos de charla en los partidos de golf.
 
El tiempo pasa y nuestro Presidente de Gobierno, por causa de sus rancias convicciones continúa sin tomar una sola decisión que no sea recaudar dinero para las Arcas del Estado que, por cierto, están más secas que la mojama. ¡Y mira que las recibió bien llenas!
 
La visoñez del Sr. Zapatero, experto en nada, le hizo creer que aquellos fondos no se acabarían nunca, así que se dedicó a repartirlos a manos llenas: esto para los nacionalistas que nos apoyan en la gobernabilidad de España; aquello para los “amigos extranjeros”; esto otro para sus partidarios de los medios de comunicación, los que le doran la píldora; lo de más allá para incrementar el número de asesores de su cuerda y rancio progresismo; lo demás para las campañas promocionales de la Ley de Educación o del Aborto… A propósito, no quiero olvidarme de la última insensatez de la Sra. Aído: “El mapa que muestra las zonas sensibles del clítoris y los labios inferiores”. ¡Pero, ¡esta señora piensa que los españoles somos imbéciles!
 
Volviendo al delicado presente, presidente; si la Patronal sugiere medidas descafeinadas, los Sindicatos son incapaces de aceptar cualquier remedio que no sea subir los sueldos, a pesar de la que está cayendo, si el Gobierno es incapaz de plantear propuestas coherentes, ¿quieren decirme dónde estamos? Según yo lo veo, donde estábamos hace meses, sin que el Gobierno mueva un dedo. Qué podemos esperar, si se han dado cuenta que estamos en crisis hace tan solo unos meses.
 
Señor Presidente del Gobierno, España necesita medidas urgentes, un estudio riguroso de una política económica seria, sin parches. Algo más que la subida del IVA que, por otra parte, es cierto que estamos algunos puntos por debajo de la mayoría de los países de la Unión Monetaria. Pero sólo con la subida del IVA, no arreglamos este desaguisado, es imprescindible reducir el gasto de las Administraciones Públicas, la Central, la Autonómica y la Local, reformar el mercado de trabajo, que ya va siendo hora, reducir el coste de la Seguridad Social y el Impuesto de Sociedades… Tiene que tomar decisiones responsables y coherentes, no se puede gobernar un país por impulsos, esto es algo más serio que todo eso. ¿No se da cuenta que cada vez que cambia el rumbo de sus decisiones, bastante a menudo por cierto, la desconfianza se desorbita y la incertidumbre invade a los ciudadanos?
 
Entiendo a los Sindicatos cuando exigen mantener el bienestar social. Pero, por desgracia, o por la mala gestión de nuestro Gobierno en los últimos años, nos encontramos en fase de crear empleo y riqueza, si queremos volver a donde estábamos y, si cabe, mejorar el tan deseado bienestar. Lo demás es pedir peras al olmo. Recordemos el antiguo refrán: “No se puede repicar las campanas e ir en la procesión tirando del Santo”.
 
Como continúe la incontrolada hemorragia del paro, recordemos que ya estamos cerca de los 5.000.000, no vamos tener suficientes puentes en España para que los parados se resguarden de la climatología adversa. Pero esto no parece preocuparle al Gobierno, en tal caso, solo cuando le plantean la cruda realidad de la situación en el Parlamento. Esto le incomoda porque se televisa y se descubre su incapacidad.
 
Como decía Winston Churchill: “La asunción del riesgo es lo único que legitima la fortuna de los millonarios y la gloria de los políticos”.
 
Para tocar al son que mejor suena, no hacen falta gobernantes iluminados, es suficiente con que sean diligentes. En consecuencia, Sr. Zapatero, ya sabe lo que toca. Espero que su responsabilidad como jefe del Ejecutivo le haga tomar riesgos necesarios, dado que de la oposición solo quiere oír hablar, si acaso, para justificar su fracaso por la falta de colaboración de aquella. Aunque tenga que actuar en contra de sus propias convicciones, de vez en cuando esto sucede en las mejores familias, no tiene otra salida que adaptarse a las exigencias que nuestra precaria situación requiere. Así que, a trabajar y reducir un poco sus percepciones, que son algo superiores al sueldo. Por algo tenemos que empezar, ¿no le parece?
 
Qué inocencia la de muchos españoles, una cosa son los sentimientos políticos y otra muy diferente, los políticos. Como dice un buen amigo mío, buen escritor, los hijos son como los pimientos de Padrón, es decir, unos pican y otros non. En este caso apliquémoslo a nuestro Presidente. Esto es lo que tenemos, parecido a lo del bienestar, tendrá que cambiar el paso y tomar medidas drásticas. No olvide que somos los que votamos, que tenemos memoria, que no nos gusta que nos tomen el pelo. Lo urgente es alimentar y educar bien a nuestros hijos, ya tendremos tiempo para votar con el corazón.
 
En cualquier caso, aquellos españoles que aún les queden resuello e ilusión, deben dedicarse a trabajar con constancia en pos del futuro de sus hijos. No paremos ante los trileros, nos darán dos para quitarnos cuatro. ¡Ya me entienden!
 
Hasta pronto y que la Providencia nos ayude.
 
 
 
 
 
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