Opinión

Cafés literarios donde recalar el Día del Libro (23 de abril)

En la imagen del archivo de Wikimedia Commons, la escultura en bronce de Fernando Pessoe, a las puertas de "A Brasileira", es obra del escultor belga Jean-Michel Folon. La figura representa a un hombre que tiene por cabeza un libro en cuyas tapas pueden leerse las palabras Pessoa y Lisboa. Este Pessoa de bronce, estuvo siete años en los almacenes del Ayuntamiento de Lisboa, antes de ser coloada en este lugar, donde la visitan millones de personas.
La elección del día 23 de abril como día del libro y del derecho de autor, procede de la coincidencia del fallecimiento de los escritores Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha del año 1616. Realmente no fue el mismo día, debido a que la fecha de Shakespeare corresponde al calendario juliano, que sería el 3 de mayo del calendario gregoriano y que Cervantes falleció el 22, siendo enterrado el 23.
También coincide con la fecha de nacimiento de William Wordsworth (1850) y el fallecimiento de Josep Pla (1981). La propuesta fue presentada por la Unión Internacional de Editores a la Unesco, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. El 15 de noviembre de 1995 la Conferencia general de UNESCO aprobó la propuesta en París, a partir de lo cual el 23 de abril sería el "Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor". Alfonso XIII firmó un Real Decreto el 6 de febrero de 1926 por el que se creaba oficialmente la Fiesta del Libro Español, que se celebraría en la fecha que entonces se creía que había nacido Cervantes, el 7 de octubre. Vicente Clavel inventó la rosa, proponiéndola a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona…

En cualquier caso, el lunes 23 de abril, aunque en Madrid la Feria del Libro se atrasa este año 2012 y se celebra del 27 de mayo, al 12 de junio, antes y después es interesante conocer los lugares de todo el mundo, donde tomarse un café te hace respirar en la misma atmósfera que desprenden los genios de la literatura.
CAFÉS LITERARIOS
El Ateneo (Madrid)
Este lugar afincado en las cercanías del Museo del Prado y el Museo Thyssen ( en el pasado tuvo varias ubicaciones ) nació hacia 1835 de la mano de Ángel de Saavedra , Salustiano Olózaga, Mesonero Romanos, Alcalá Galiano, Juan Miguel de los Ríos, Francisco Fabra y Francisco López Olavarrieta . Las tertulias llevaban un tono liberal sin restricciones , además se daban exposiciones, conferencias y cursos. Su biblioteca era una de las más importantes y más grandes a nivel nacional, aumentando con lentitud hasta convertirse en su más preciado tesoro y en la actualidad sigue siendo una de las más significativas del país. Su peor época llegó con el desastroso advenimiento del Régimen franquista, el cual fue el mayor golpe al ambiente intelectual imperante en la capital. El Ateneo tuvo eminencias literarias en sus conferencias en las que destacaron Ortega y Gasset y Ramón Gómez de la Serna, además sus presidentes fueron destacados hombres; el primero fue D. Ángel Saavedra ( 1835-1837), los más ilustres y conocidos fueron: Antonio Canovas del Castillo ( 1870-1874, 1882-1884, 1888-1892 ), Ramón Menéndez Pidal ( 1819-1820 ), Gregorio Marañón ( 1930 ), Manuel Azaña ( 1930-1932 ), Ramón Valle-Inclán ( 1932 ), Miguel de Unamuno (1933-1934), Fernando de los Ríos ( 1934-1935 ), hasta llegar al actual Presidente José Luis Abellán.
L´Alban Chambon (Bruselas)
Ubicado en el corazón de la capital belga, este hotel es para muchos el más elegante de Europa, no en vano más de cien años contemplan casi intacta su regia estructura e incluso, su planta baja ha sido declarada monumento histórico. Por este café, enclavado en la enorme terraza del Metropole, desde la que se disfruta una maravillosa vista, han pasado destacadas figuras de la política -John F. Kennedy-, la música -Arthur Rubinstein- y la ciencia -Albert Einstein-. Está a 5 minutos de la famosa Grand Place y de la calle comercial más larga de la ciudad. El hotel cuenta con una oferta otoñal: 99 euros alojamiento y desayuno en habitación doble.
 
Nostromo (Barcelona)
Junto a la plaza de la Catedral está Nostromo (Ripoll, 16, tel. 934 122 455), un bar-restaurante con menús a 9 € al mediodía, y cenas con reserva por la noche, que está abierto de 13.30 h hasta la madrugada (domingos, cerrado; festivos no se sabe). Ya en sus inicios, hace catorce años, y de manera espontánea, empezaron las tertulias, las presentaciones de libros y la lectura. El nombre está prestado de una novela de Joseph Conrad, y su propietario, Cecilio Pineda, que se confiesa el primer auto-cliente, ofrece un surtido de libros donde dominan los temas marinos, y el libro de poemas "Mar de amores", del que es autor, y el único que está a la venta. Grande en su sencillez, desde hace una década el local convoca un premio literario dedicado a la navegación y los océanos.
Café de París (Roma)
Desde finales de la década de los 50, Vía Veneto se convierte en el centro del glamour de la cinematografía europea. El Café de París es el centro vital para todo aquel que quiera ser alguien dentro de la industria. En 1960 Federico Fellini retrata ese mundo en su película "La dolce vita", rodada en el interior y terraza de ese local, con Marcello Mastrodiani como protagonista. Actualmente el local ha sido adquirido por una importante cadena hostelera italiana, que ha transformado el establecimiento, perdiendo por completo su identidad original.
Café Pombo (Madrid)
Este café fue un edén sagrado de la cultura liberal y vanguardista de la época, liderado por el genial periodista y escritor Ramón Gómez de la Serna, el mago de las letras creador de maravillosas greguerías y uno de los mayores exponentes del periodismo. La conocida tertulia del Café Pombo fue creada en 1912, estas tenían lugar el Sábado noche donde los miembros del movimiento vanguardista, tanto renombrados como nuevos se reunían para charlar pero una excepción se cernía en las conversaciones a petición de Gómez de la Serna. La política estaba vetada. Aquel mítico emplazamiento cultural ocupaba los sótanos de la finca de la calle Carretas a espaldas de la Casa de Correos, hoy sede del Gobierno Autónomo de Madrid, en la Puerta del Sol. En aquel histórico sitio se vieron pasar a la gente de la Generación del 14.
Café Frauenhuber (Viena)
El primer café se abrió en Viena tras la derrota de los turcos en el siglo XVII y se establece tal y como los conocemos actualmente. El Café Frauenhuber es el más antiguo de los numerosos locales de este tipo que salpican la capital austríaca y como en el resto de ellos, los camareros visten de rigurosa etiqueta, una tradición que se remonta a la época dorada de Viena. A diferencia de otros establecimientos europeos, el café cumple diversas funciones. Se puede desde leer la prensa, comer un bocadillo o tentempie hasta jugar al bridge, ajedrez o billar. El Café Frauenhuber es famoso porque en él actuó Mozart. Por su ubicación, es un lugar perfecto para hacer una parada mientras se va de compras o se visita la espectacular catedral de San Esteban (Stephansdom). Como todo Viena, los precios son prohibitivos.
La Nena (Barcelona)
Gràcia, que se ha convertido en el barrio de la juventud de Barcelona, necesitaba un espacio como La Nena (Ramón i Cajal, 36, tel. 932 851 476), que es granja-chocolatería-salón de té y, sobre todo, refugio de las mamás con niño cuando el frío no permite jugar en las plazas vecinas. La Nena tiene zonas diferentes con tres estanterías diferentes: en una, a la entrada, reposan los libros de gastronomía, con especial dedicación al tema del chocolate; en la segunda, literatura diversa, desde los versos de García Lorca al Manhattan Transfer de Dos Passos, y la tercera está totalmente dedicada a libros infantiles. El local luce un gran cartel donde avisa que ahí "no hay alcohol", pero ofrece un amplio surtido de pastelitos y pica-picas, un montón de juegos de mesa (Parchís, Damas, cartas, Juego de la Oca y otros parecidos…) y un piano, siempre a la espera de unas manos amigas. Tiene un salón para celebraciones, vende productos naturales y biológicos, y su horario, que va ampliando conforme el público le va conociendo, es de lunes a jueves de 16 a 23 h, y de viernes a domingos y festivos de 10 a 23 h.
 
Brasileira (Lisboa)
Aún se puede percibir en este pequeño local, situado en uno de los barrios clásicos de la capital lusa, el aroma de otros tiempos, en los que un hombre menudo con gafas de concha y eterno sombrero, se inclinaba sobre los folios que habrían de ser lo mejor de la poesía europea del siglo XX. El recuerdo de Fernando Pessoa se inmortalizó en una escultura frente al establecimiento en la que el poeta portugués está acompañado por su inseparable taza de café.
Café Gijón (Madrid)
Fundado en 1888 por un asturiano llamado Gumersindo Gómez, fue traspasado en 1916 a Benigno López con la condición de que jamás cambiara de nombre. No fue hasta pasada la Guerra Civil Española cuando autores como Alfonso Paso, Buero Vallejo, Camilo José Cela, Antonio Gala, Jardiel Porcela o Gerardo Diego, fijen aquí sus tertulias y lo conviertan, prácticamente, en el último superviviente de los cafés literarios de una larga tradición madrileña.
El Automático (Bogotá)
Es curioso que en uno de los países con mayor tradición cafetalera, los establecimientos de cafés, que en otro tiempo definían presidenciables y congresistas, hoy estén en vías de extinción. El Automático es uno de los más famosos y emblemáticos de Bogotá y uno de los que se resisten a desaparecer y ceder su espacio a los modernos cibercafés. Contertulios habituales de sus salones fueron Jorge Luis Borges y Fernando Botero.
Café La Giralda (Buenos Aires)
La avenida Corrientes y sus cafés forman parte de la historia misma de Buenos Aires. Los más antiguos datan de 1760, aunque su esplendor lo alcanzarían en el siglo XX. Por Corrientes abundaron los cafés con sabor a tango -por algo el rey Carlos Gardel afirmaba que su patria era el tango y su capital esta calle bonaerense-, que también sabe a política y a los -tan argentinos- debates psicológicos. Allí se refugió la bohemia porteña a contar sus conquistas y a llorar sus engaños. Hoy día son muy pocos los que conservan su antigua imagen y entre este ramillete está La Giralda, que incluso conserva sus lucecitas de neón. Es famoso por su chocolate con churros y sus mesitas de mármol, pero sobre todo por su ambiente nostágico y… también porque algunos le confunden con su homónimo uruguayo donde se estrenó el -para algunos- himno de los tangos: La Cumparsita.
El Café Madrid
El Café Madrid ubicado en la Calle Alcalá fue la cuna de la inolvidable Generación del 98 donde destacaban Azorín, Baroja, Unamuno (el cual perdió una mano en una pelea de bar con Manuel Bueno), Valle-Inclán, Maeztu y Rubén Darío. Ricardo Baroja escribió: "noté en el Café de Madrid que el tema favorito de las conversaciones era literario. Alguna vez se habló de pintura y de escultura, jamás de música ni de nada científico. Me extrañó que no todos, pero sí la mayoría de los principiantes literarios, fueran incapaces de multiplicar un número de dos cifras por otro de dos".
 
El Nuevo Café Levante (Madrid)
Este local tras el declive del Café de Madrid se convirtió en el centro de reunión de tertulias más importante de Madrid, al que acudían tanto consagrados como noveles. Los miembros de la Generación del 98 fueron sus más asiduos visitantes y además un joven malagueño se empezaba a dar a conocer por esos lares bohemios, Pablo Picasso. "Había tertulia, decía Pío Baroja, que era un muestrario de tipos raros, que se iban sucediendo: literatos, periodistas, aventureros, policías, curas de regimiento, cómicos, anarquistas; todo lo más barroco de Madrid pasaba por ellas”. Y Valle Inclán escribió: "el Café de Levante ha ejercido más influencia en la literatura y en el arte contemporáneo que dos o tres universidades y academias”.
Maxim’s (París)
Maxime Gaillard, de profesión camarero, compra una vieja heladería en el número 5 de la Rue Royal de París. Reforma el local y lo abre como restaurante el 23 de abril de 1893 con el nombre de Maxim’s. Al poco tiempo se coloca al frente de la hostelería francesa. Presidentes, políticos, pintores, escritores, músicos y artistas de todos los rincones del mundo han disfrutado mantel y tertulia en el restaurante más famoso del mundo. En mayo de 1981 el modisto Pierre Cardin compra el restaurante y comienza una época de expansión, sin perder por ello su elegancia y glamour.
Café Al Fishawi (El Cairo)
Enclavado en pleno corazón del mercado más famoso de El Cairo, Jar Jalili -y quizás, con el Gran Bazar de Estambul- el más conocido del mundo, este café es el más antiguo en tierra de faraones. Desde su fundación en 1773 es regentado por la familia Al Fishawi, de los que toma su nombre. Para acceder a él hay que atravesar un estrecho, sinuoso, concurrido y colorido callejón pero merece la pena asomarse a su interior y contemplar, entre lugareños y turistas, este encantador lugar cuyas paredes y enormes espejos están algo estropeadas. Pasa y, sin prisas, siéntate y disfruta de un té árabe -con menta-, un café turco o anímate a probar la tradicional narguila árabe -pipa de agua-. No sirven comida pero puedes llevarla tu mismo. Abre 24 horas.
Caffé Greco (Roma)
Un emigrante griego inaugura el primer CAFE de Roma en 1760. Durante los siglos XVIII y XIX es el favorito de los artistas extranjeros que viven y trabajan en La Ciudad Eterna. Sus espejos fueron testigos de tertulias con el famoso Búfalo Bill y discusiones literarias protagonizadas por Keats o Goethe. En sus veladores de mármol, músicos como Listz, Bizet o Wagner compusieron algunas de sus más destacadas obras.
Cincómonos (Barcelona)
En el Eixample, Consell de Cent, 283, encontramos Cincómonos, curioso lugar donde sólo venden libros de editoriales alternativas y objetos de regalo (también alternativos). Es, además, escuela de teatro, sala de exposiciones y cafetería, con un par de estanterías donde se amontonan unas docenas de libros para leer, café o copa en mano. También celebran tertulias, conciertos y recitales de poesía. Su horario es de 12 a 21 h, pero los jueves, viernes y sábados, reabre a las 22 h para las actuaciones, hasta medianoche. Ahí ha ofrecido recientemente una tanda de actuaciones, cada jueves, durante dos meses, el inclasificable Oriol Tramvia.
 
Café Slavia (Praga)
Este local, que data de 1863, es una leyenda entre los cafés europeos y una institución en la vida de Praga. Los cafés representan en Praga la base de su vida social y un argumento recurrente en la literatura de sus escritores (Rainer Maria Rilke, Franz Kafka o Jaroslav Hasek). Muchos consideran que los cafés praguenses fueron y aún hoy se mantienen como verdaderas correas de intercambio cultural. De ahí y quizás por ello, muchos ofrecen gratuitamente todo tipo de periódicos y revistas y no sólo checos. Además de café, te sugerimos otra degustación: tómate una pinta de la espléndida cerveza checa acompañada de una copa de aguardiente, su famoso strudel o una ración de pastel babovka mientras disfrutas de unas maravillosas vistas al río Moldava o al Teatro Nacional desde sus enormes ventanales. Abre todos los días y sus precios son asequibles.
Café de Flore (París)
Situado en el intelectual barrio de Saint Germain des Prés, cuna del existencialismo, al atravesar su umbral se puede percibir un perfume que mezcla la filosofía y personalidad que se encargó de impregnar Simonne de Beauvoir, eterna compañera de Jean-Paul Sartre. Junto a lo que ellos llamaban su "familia" se criaron entre risas, cigarrillos y café, una de las corrientes filosóficas más importantes de nuestro siglo.
Caffé Florian (Venecia)
El 29 de diciembre de 1729 Floriano Francesconi abre un local en la plaza de San Marcos. Su visión de un mundo que avanza a gran velocidad le lleva a crear un lugar donde gentes, cafés y opiniones tengan un punto de referencia. Así nació el primer CAFE de la historia. Por sus elegantes salones que, a pesar de las numerosas inundaciones, aún se conservan como el primer día, pasaron escritores de la talla de Lord Byron, Marcel Proust o Charles Dickens.
Pera Palas (Estambul)
Durante largas temporadas, la novelista británica Agatha Christie se hospedó en el hotel más lujoso de Turquía. Entre la habitación 410 y el elegante café del hotel escribió una de sus más famosas historias "Asesinato en el Orient Express".
Babington’s Tea Room (Roma)
Cada mediodía desde 1893, el Babington’s tiene sobre sus mesas el servicio de té o de café perfectamente preparado. Una taza turquesa con fondo blanco, cucharilla de plata con un gato grabado y una servilleta de papel roja en su interior son el sello de este café. Fue fundado por dos damas inglesas llamadas Anna Maria e Isabel Cargill Babington con el objetivo de dar servicio a la numerosa colonia de artistas británicos que vivían en la ciudad italiana. Pronto se convirtió en el centro de reunión de escritores como Keats y Shelley o el pintor Sever.
Café de la Paix (París)
El café abrió sus puertas al mismo tiempo que la Opera de París. Aún conserva la decoración diseñada por el propio Charles Garnier, arquitecto del edificio de la Opera. Durante décadas fue el centro de reunión de músicos, libretistas y directores de escena. Compositores como Giuseppe Verdi crearon aquí, al aroma de un café, sus más bellas arias, al mismo tiempo que se marcaron las diferencias entre la ópera alemana o la italiana sobre sus mesas.
 
Lardhy (Madrid)
La historia del restaurante Lardhy es la historia de España en los últimos años desde que el francés Emilio Lardhy lo fundara en 1839. Escritores como Azorín, Baroja, Gómez de la Serna, Lorca, Machado, Benavente, Blasco Ibañez,…, pintores, músicos y escultores como Sorolla, Gayarre y Benlliure, han pasado largas horas sobre sus mesas de caoba. Las mismas desde las que se anunció la derrota en Cuba, vieron los consejos de ministros que el general Primo de Rivera celebraba en las sobremesas y donde Azaña decidió nombrar a Niceto Alcalá Zamora presidente de la II República.
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