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Whistling Straits, el campo de los mil bunkers: una trampa irlandesa para Europa, en Wisconsin

Whistling Straits, el campo donde se disputa la edición número 43 de la Ryder Cup, está situado a una hora, en coche, al norte de Milwaukee, la ciudad más poblada de Wisconsin, aunque no la capital, que es Madison, aunque tenga menos población.

Situada al norte de Chicago, a orillas del lago Michigan, fue sede del PGA Championships, con victorias de Jason Day y Vijay Singh. Lo diseñó Pete Day, que transformó un lugar llano, a orillas del lago Michigan en un recorrido con enormes dunas que recuerdan a los links de Irlanda. 

La PGA norteamericana ha elegido este durísimo campo con vistas a perjudicar el juego de los europeos, aunque ¿no se habrán equivocado al elegir un campo tipo links, por muy complicado que sea, cuando los europeos, especialmente los británicos, son especialistas en jugar en ellos? Hay que recordar que ocho de los doce jugadores europeos son británicos -incluida Irlanda del Norte, aunque les pese a algunos- o irlandeses.

La respuesta la tendremos el domingo 24 de septiembre, cuando finalicen, aproximadamente a la medianoche -hora peninsular y balear española- del citado domingo.

EL ESTRECHO DE LOS SILBIDOS

Whistling Straits -que literalmente podría traducirse como el Estrecho de los Silbidos- está situado en la localidad de Sheboygan, aunque todo el mundo conoce el lugar como Kohler, debido a la existencia de una fábrica en la zona.

Kohler Co. fue fundada en 1873 por un inmigrante austriaco de 29 años llamado John Michael Kohler. Comenzó siendo una pequeña fundición para equipamiento agrícola y, poco después creó una artesa de hierro a la que puso cuatro patas y convirtió en una bañera; a partir de ese momento empezó su crecimiento hasta convertirse en una empresa líder en el diseño y la construcción de accesorios de fontanería.

En 1972 fue Herb Kohler, el responsable de añadir un campo de golf a los negocios familiares. Así, en esa década de los 70, el llamado American Club, que había sido la vivienda de los trabajadores de Kohler Co. casi todos inmigrantes, se convirtió en un centro turístico.

LA NECESIDAD DE UN CAMPO DE GOLF

Pronto al complejo se le añadió un campo de golf, para mayor atracción de los visitantes y, tras el éxito obtenido, se optó por buscar otro sitio donde hacer otros 18 hoyos para atender a la enorme demanda.

Y tuvieron que volver a construir un nuevo campo, y compraron un terreno llano, en desuso, que había sido utilizado por el ejército de los EE.UU, para entrenamiento antiaéreo y que aún conservaba tramos de pista de aterrizaje.

La zona lindaba por una parte con las aguas del lago Michigan y, en ciertas zonas había acantilados de unos 30 metros.

En 1995 empezaron los trabajos en 1995. El campo se inauguró tres años después y se convirtió en una recreación de los links irlandeses, aunque todas las dunas cercanas al lago Michigan son creadas por el ser humano y no por la naturaleza.

EL CAMPO DE LOS MIL BUNKERS

Una de las características del Whistling Straits es su enorme cantidad de bunkers. Un periodista de Golf Digest, Ron Whitten, logró en 2010, después de once horas de trabajo, durante dos jornadas, descifrar el número exacto de “trampas de arena” -y nunca mejor dicho. En total, el recorrido tiene novecientos sesenta y siete (977).

El hoyo ocho es el que cuenta con mayor cantidad de bunkers, ciento dos (102); el 18 tiene 96. Precisamente ese último hoyo, llamado Dyeabolical, se jugó con un promedio de puntuación de 4.54 en 2015, lo que lo convirtió en el tercer par 4 más difícil del PGA Tour esa temporada, solo detrás del Road Hole de St. Andrews y el 18 de Doral.

Los profesionales de la Ryder Cup jugarán Whistling Straits como par 71 de 7.390 yardas -más o menos 6.600 metros- y el par 5 del hoyo 11 se convertirá en par 4 para la edición 43 de la Ryder Cup.

 Los que menos peligro -en teoría- ofrecen son los hoyos 12 y 14, con “solo” 18 bunkers, cada uno.

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