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Sergio García, al borde de un ataque de nervios: ‘no he venido a St. Andrews a hacer 71 golpes. Así no vale la pena seguir’

¡Qué diferencia entre la rueda de prensa que Sergio García dio en la presentación del Pro Am del Madrid Masters, este mismo año, en la que no paró de reír entre Guti y Verónica Mengod, y la que ofreció el viernes 16 de julio, inmediatamente después de terminar su segundo recorrido en St. Andrews, en el Open 2010. El pasado mayo, Sergio estuvo feliz en Madrid, aunque finalmente no pasó el corte, y se mostró más confiado y optimista en su futuro que en Escocia.
“Siempre he sabido de lo que soy capaz en un campo de golf, pero si ahora no lo soy, no vale la pena seguir”. Y Sergio García añadió, ante los periodistas especializados, en St. Andrews: “yo no he venido aquí para hacer 71 golpes o firmar el par”.
Y eso es, precisamente, lo que le ha ocurrido al jugador de Castellón: ha firmado dos tarjetas de 71 golpes y con -2, está en la mitad de la tabla y a diez golpes del líder del Open, el sudafricano Louis Oosthuizen (-12). A pesar de que no han sido los dos peores días de su vida como golfista y, ni mucho menos los peores de los últimos tiempos, Sergio García ha desatado sus sentimientos ante los informadores, en el Open 2010 y, aunque ha asegurado que no se trata de un “calentón” momentáneo, sí parece que era el desahogo que necesitaba, después de tantos meses de asegurar que no le pasaba nada, mientras los aficionados y los especialistas comentaban que “algo le pasa a Sergio García.
Y al final, estalló: “el problema es saber cuánto tiempo aguanto así. Ya se verá. Siempre hay otras opciones. No es una cuestión de hace dos meses. Yo voy a seguir hasta que el cuerpo me diga basta, aunque espero que este momento nunca llegue”.
Sergio continúa diciendo: “siempre  sido muy exigente conmigo mismo y si no hubiese puesto todo para salir de donde estoy, no me calentaría tanto como me caliento”.
Después de casi dos años sin ganar un torneo, Sergio insistió en que no se trataba de un calentón del momento, después de haber estado cuatro golpes bajo el par y terminar son solo dos, sino que estaba refiriéndose a su futuro, algo que está pensando desde hace mucho tiempo: “no estoy hablando de retirarme a los 30. Puede ser a los 31, a los 42 o a los 50. Ya he dicho bastante”.
Sergio volvió, una vez más, a referirse al trabajo que realiza fuera del campo: “estamos intentando encontrar la solución a los problemas, pero ya venimos buscándola desde hace tiempo y unas veces por mi culpa y otras por los fantasmas del golf, no damos con ella. Llevo tiempo esperando que esto acabe, pero dura más de lo que creíamos”.
Al menos quedaba un resquicio para la esperanza al final de la rueda de prensa: “es verdad que he mejorado respecto a los dos o tres últimos meses y que le pego mejor a la bola; pero cuando parece que vas por el buen camino aparece un fallo y nos quita las buenas sensaciones. Eso, en el momento en el que estoy, no ayuda”. Y concluyó el golfista: “lo siento por el público de St. Andrews, que tanto me ha dado y que no le puedo devolver nada con mi juego actual”.
 
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