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Adrián Otaegui (-12), decimosegundo en el Open de Irlanda. Ganó (-19) Lucas Herbert

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Lucas Herbert (-19) ganó de principio a fin el Dubai Dutty Free Irish Open. El australiano consigue así su segunda victoria en el European Tour, un cheque de 484.990€ de los 3.000.000€ que se repartían en premios, y un billete para The Open que se disputa dentro de dos semanas en Royal St George.

Herbert (-19), líder desde el primer día, acabó con tres golpes de ventaja sobre el sueco Rikard Karlberg (-16) y cuatro sobre el norteamericano Johannes Veerman (-15) que fue tercero. Los dos consiguieron también un pase para The Open.

Adrián Otaegui (-12) terminó decimosegundo, tras firmar cuatro tarjetas de 69, 66, 73 y 68. El vasco fue el primero de los tres españoles que pasaron el corte. El segundo fue Pablo Larrazábal (-7) que acabó en la posición 33, con tarjetas de 69, 72, 71 y 69; el catalán venía desde puestos muy bajos, pero su última ronda, con tres golpes bajo el par 72 del Mont Juliet Estate, en la localidad de Thomastown, en el condado irlandés de Lilkenny, al sur de Dublín, en un día lluvioso, y en un campo que no tiene nada que ver con los links a los que se enfrentarán en The Open, le hizo ascender hasta la mitad de la tabla.

Si Larrazábal fue de menos a más, Adri Arnáus no lo pudo hacer peor. El catalán (67, 69, 75 y 74) se desplomó desde la novena posición en la que finalizó el viernes, a la 56, con un acumulado de -3. Mal final el de nuestro representante en los JJ.OO. de Tokio.

MCILROY, A LA BAJA

Rory McIlroy volvía a su isla, aunque no sea en el Norte, para jugar el Open de Irlanda (1-4 julio) donde también estuvo Tommy Fletwood, pero no Sergio García. El castellonense descansa, tras jugar el BMW en Alemania, y se prepara para acudir a la cita de Escocia y, sobre todo, del Open Británico, The Open, el cuarto Grande de la temporada.

McIlroy y Fletwood no empezaron bien esta prueba aperitivo, a la espera del Open de Escocia y The Open, el británico; ambos empataban (-5) en el puesto 34 al finalizar el viernes y pasaron el corte, pero fue más, posiblemente, un afán de aclimatarse al clima de la zona isleña que les aguarda durante tres semanas.

Al finalizar la prueba, Fletwood, al menos, terminó (-10) en el puesto 17; Rory, al contrario, firmó 73 y 74 golpes el fin de semana y acabó perdido (-2) en el puesto 59.

También en Irlanda estaban Shane Lowry, otro irlandés, que con -9 acabó el 23, con una extraordinaria tarjeta de 66 golpes en la ronda final, es el 57 y Martin Kaymer que finalizó (-5), el 41.es (-6). Aunque faltaron nombres importantes, habituales del PGA Tour, la próxima semana ya habrá algunos más, aunque casi todos los grandes norteamericanos se reservan para la cita con The Open, donde no faltará ninguno, aunque solo sea por el qué dirán.

SEIS ESPAÑOLES FUERA DEL CORTE

Seis de los nueve españoles participantes se quedaron fuera del corte, superado por 69 jugadores y establecido, como queda dicho, en -3. Lástima, porque esta prueba tiene 3.000.000€ en premios -cantidad nada despreciable, a la espera de los 8.000.000$ del Open de Escocia y de los 10.000.000$ que reparte The Open- y podrían haber subido algunos puestos en la Carrera hacia Dubai.

Pero no tuvieron fortuna y los que tuvieron que marcharse a casa, o viajar a Escocia, si entraban en la lista de participantes fueron: Alejandro Cañizares y Jorge Campillo (-1); Sebastián García Rodríguez, al par; Carlos Pigem y Nacho Elvira (+1) y Álvaro Quirós (+3).

SEBAS: UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

Mención aparte merece, una vez más, la actuación de Sebastián Garcí Rodríguez y no, desgraciadamente, para comentar de manera positiva su presencia en Irlanda. «El Chino», como le cononen cariñosamente sus compañeros, volvió de nuevo a la irregularidad que preside su juego en el Tour. Tras firmar una tarjeta el jueves de 67 golpes (-5), el viernes entregó otra con ¡¡¡77 golpes!!! diez más que en la ronda anterior.

Esa irregularidad puede con él y lastra todas sus actuaciones en el Circuito Europeo. Y eso puede tener cura, pero hay que pasar por el psicólogo, por el Karma de Rahm, o acudir de rodillas a la iglesia más cercana. No se si alguna de estas «ideas» pueden servirle al madrileño, pero su actitud en el campo no es normal, ya que esto le pasa una semana tras otra… ¡Ay! esa cabecita loca.

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