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El premio en Royal Troon: un sello de correos

 

 

 

 

En la época de los grandes pegadores y los campos cada vez más largos, con pares cinco de 600 metros, pares cuatro de casi 500 y pares tres de 200, resulta que The Open 2016 va a tener un juez en la primera parte del recorrido del campo escocés de Royal Troon, en forma de mínimo par tres que puede llegarse a jugar con menos de cien metros de distancia, aunque en la tarjeta figuran 123 metros, pero con las barras colocadas de distinta forma y el viento soplando, puede llegarse a jugar como si fuera de 180 metros y pasar de un wedge a un hierro tres. ¡Y a ver quien para un bola en un green en esas condiciones!

A pesar de su tamaño, el hoyo 8 de Royal Troon, conocido como Postage Stamp -sello de correos- ya pueden imaginarse que es debido al raquítico green, de 27 metros de largo por 10 de ancho- en el que hay que dejar la bola desde el tee de salida, es uno de los hoyos más difíciles del campo y, con viento, se convierte en un verdadero martirio, con cinco bunkers en la parte izquierda, de los que es casi imposible salir directo a la bandera, y con un rough a la derecha, al que es mejor no llevar la bola.

Más de uno, Tiger por ejemplo, ha salido del hoyo 8, llamado antiguamente Alisa, por el nombre de una roca, en medio del mar, que se ve desde el tee, con un triple boogey. Rory McIlroy tuvo dificultades desde uno de los bunkers en un día de prácticas y, al parecer la nota más alta hay que ponérsela a un alemán, de cuyo nombre no quiero acordarme, que firmó quince golpes al apuntar la tarjeta en el tee del nueve.

 

 

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