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Lipsky ganó con pena en Crans sur Sierre, en Suiza, donde Seve tocó la gloria

 

 

(En la imagen, la placa que recuerda el golpe magnífico que Severiano Ballesteros dio en el hoyo 18 de Crans sur Sierre, en Suiza, durante el Canon European Masters de 1993).

 

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Han pasado veintiún años y todavía se recuerda el golpe magistral que Severiano Ballesteros dio el hoyo 18 de Crans sur Sierre, en la localidad suiza de Crans Montana, donde se jugaba uno de los torneos más antiguos del Viejo Continente, que comenzó a disputarse en 1939, y que entonces se conocía como Canon European Masters y que ahora se conoce como Omega European Masters,

 

Corría el mes de septiembre de 1993 y, para que nadie olvide el acontecimiento, una placa conmemorativa (en la foto) lo recuerda en el lugar del hoyo 18 donde el gran Seve dio un golpe imposible, pegado a la valla de fuera de límites por la derecha del campo y que dejó al borde del pequeño lago que protege por la derecha el green del hoyo final del recorrido suizo. Después, con el apprach de tercer golpe, Seve embocó la bola ante el delirio de los espectadores que llenaban el anfiteatro situado a la izquierda del green. Fue un birdie maravilloso, aunque no le sirvió para ganar, sino para quedar segundo, empatado, precisamente con Miguel Ángel Jiménez. Pero ahí queda el hecho para la historia.

 

Valga este preámbulo para iniciar la crónica de una victoria con más pena que gloria, la del nortamericano, de origen asiático -sus padres son coreanos y él nació en Los Ángeles, hace 26 años-, David Lipsky, que ganó el domingo 7, el Omega European Masters en Crans sur Sierre, en la localidad suiza de Crans Montana. El norteamericano consiguió, en play off, precisamente en el hoyo 18, su primera victoria en el European Tour, ante un Graeme McDowell que había sido líder durante la mayor parte del torneo, pero que desperdició su primera oportunidad de conseguir un segundo triunfo en el European Tour.

 

El inglés, que es un trabajador infatigable, no tiene la brillantez de otros compatriotas suyos, pero siempre anda por los lugares de cabeza, sobre todo en las primeras rondas. Al final de los 72 hoyos reglamentarios, Lipsky, que firmó 65 golpes, cinco bajo el par 70 del campo, empató (-18) con Storm, que hizo el último recorrido en 68 golpes. Y llegó el play off, ya que los perseguidores (-17), el norteamericano Brooks Koepka y el inglés Hatton Tyrrell, se quedaron a un golpe de la cabeza.

 

UN PLAY OFF DE PENA

 

En el hoyo 18, Lipsky inició el play off, con una salida al bunker de la izquierda, en una calle que tiene una fuerte pendiente, de izquierda a derecha, en la que las bolas tienden, casi siempre a irse al bunker o a la valla del fuera de límites del campo.

 

Storm salió del tee y envió su bola, precisamente, a esa valla desde la que Severiano dio un golpe maravilloso. La bola del inglés estaba prácticamente en un lugar semejante a la de Ballesteros, en 1993.

 

Jugó primero el inglés desde donde reposaba la bola, aunque intentó dropar sin penalidad, pero era peor el remedio que la enfermedad. Salió a la calle, aunque quedó más lejos del green que la del jugador cántabro…

 

Y entonces surgió lo inesperado. Desde el bunker donde estaba situada la bola del norteamericano/coreano, Jiménez se fue al agua en la primera ronda, el jueves 4, y Koepka sufrió la misma mala suerte en la jornada del sábado. Y a Lipsky le entró el miedo escénico. Entró en el bunker y no solo no quiso saber nada del agua -el pequeño y casi ridículo lago que protege el green del 18 por la parte derecha- y lanzó la bola al rough en pendiente, a la izquierda de la calle.

 

El approach de Storm, desde la calle, se pasó cuatro metros de la bandera y el de Lipsky se quedó al borde del hoyo, prácticamente dada. Y ahí se acabó la triste historia de un play off, no anunciado y que muy bien podría no haberse jugado. ¡Si Severiano levantara la cabeza se avergonzaría de esta forma de ganar!

 

STORM SE CONFORMA CON UN BMW

 

Aunque el inglés Storm, de 36 años, con solo una victoria en el European Tour, en el Alstom Open de Francia, en 2007, se quedó, una vez más, con la miel en los labios, al menos se va de de Suiza con un flamante BMW conseguido en la tercera jornada, gracias a su hoyo en uno en el par 3 del hoyo 8 y valorado en 100.000 libras.

 

Los tres españoles que pasaron el corte no pasan del «top 40». Adrián Otaegui es el primero de ellos (-6), precisamente en ese puesto 40, Nacho Elvira (-3) acabó el 59, y Álvaro Quirós, al par, el 71

 

EL FRACASO DE LOS VICECAPITANES ESPAÑOLES

 

Miguel Ángel Jiménez y Chema Olazábal, los «flamantes» vicecapitanes españoles del equipo europeo de la Ryder,  se quedaron fuera del fin de semana, mientras que el otro vicecapitán de última hora, Padraig Harrington, pasó el corte, establecido en -1 y que pasaron 82 jugadores, ocupa el puesto 71, precisamente con un golpe bajo el par 70 del campo.

 

Además del Pisha y el «Vascorro», como le llama cariñosamente Miguel Ángel, no pasaron el corte Pablo Larrazábal, Carlos Pigem, Jorge Campillo, Eduardo de la Riva, Carlos del Moral y Manuel Quirós, que estaba invitado por la organización y que no ha podido aprovechar esta oportunidad y ha quedado el 146 (+11), de los 150 jugadores que finalizaron las dos rondas, ya que otros seis se retiraron.

 

En el torneo, que se disputa en el espectacular recorrido del Crans sur Sierre G.C,, en la localidad suiza de Crans Montana. participan tres de los doce jugadores del equipo europeo de la Ryder: Jamie Donaldson acabó séptimo (-15); Victor Dubuisson (-12). vigesimonoveno y el veterano Thomas Bjorn (-6) acabó en el puesto 40.

 

MIGUEL ÁNGEL REAPARECE AL PAR

 

Al par, en el puesto 83, acabó un dubitativo Miguel Ángel Jiménez que ya en la primera jornada tardó en arrancar y se colocó dos golpes bajo el par en el hoyo 17, pero volvió al par en el 18 tras irse al agua en el ridículo obstáculo de agua del último hoyo del, por otro lado, espectacular campo suizo. En la segunda ronda, el malagueñol insistió con el par y eso no fue suficiente para pasar el fin de semana en esa casa de Crans Montana que alquila todos los años cuando viene a este torneo.

 

Miguel Ángel Jiménez ha descansado durante tres semanas y ha vuelto a la competición en el Tour Europeo, en el Omega European Masters, que ya ganó en 2010. Una vez descartada su participación en el equipo de la Ryder y conocidos las elecciones del capitán, el Pisha no parece estar decepcionado y es que no había hecho los deberes para estar en Gleneagles; aunque empezó bien la temporada, su rendimiento no ha estado en la línea de otros años y estaba cantado que no iba a estar en la lista de los doce para la Ryder.

 

Sí estará en cualquier caso, como vicecapitán -es la tercera vez que ejerce esta función, como ya hiciera con Seve, en Valderrama y con Chema, en la pasada edición, hace dos años, cuando el milagro de Medinah»-, y según ha declarado, está feliz con su nombramiento. También parece encantado Chema de ser uno de los «cinco segundos de McGinley», aunque, desde mi punto de vista, Chema no debía ser segundón en Escocia, dos años después de su triunfo en los Estados Unidos.

 

Volviendo al Pisha, después de no haber pasado el corte en el US PGA de Kentucky, a primeros de agosto, Jiménez volvía con renovados bríos al Circuito Europeo en busca de subir posiciones en la Carrera hacia Dubai, en cuyo ranking es decimocuarto, segundo español después de Sergio García, que es segundo tras el líder McIlroy. Sin embargo, las cosas no han rodado como él hubiera querido y como presagiaban sus palabras antes del comienzo del torneo.

 

Respecto a su presencia en Suiza, el Pisha escribió un mensaje en su página web en el que dice lo siguiente: «acabo de llegar a Crans-Montana para el Omega European Masters, un campo y una ciudad que conozco muy bien después de haber jugado aquí cada año desde 1989, cuando mi gran amigo Seve Ballesteros ganó el torneo. Me he alojado en la misma habitación de hotel durante 25 años y suelo comer en los mismos restaurantes. Además he hecho algunos amigos fantásticos. También estoy muy entusiasmado por recibir un nuevo reloj de mi patrocinador, Audemars  Piguet, y encontrarme con Gigi Nebuloni el cual confecciona mis zapatos de golf.  Después de tres semanas de descanso, estoy excitado por volver al campo y deseando lograr un gran resultado».

 

RELOJ POR RELOJ, TODO QUEDA EN SUIZA

 

Es curioso que Miguel Ángel, que ha ganado una vez este torneo en Europa, en 2010, y otros dos torneos patrocinados por Omega, en Dubai, también en 2010 y antes, en 2005, el Omega Hong Kong Open, aproveche para hacer publicidad de otro reloj, Audemars Piguet, que es uno de sus patrocinadores. A los de Omega no les hará mucha gracia, claro que si lo que quieren es que el Pisha hable de ellos, deberían haberse anticipado a la competencia a la hora de colaborar económicamente en la carrera del español.

 

 

 

 

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