Opinión

El niño Saúl también se merece una medalla «in memoriam»

Esta es una web de golf y, por lo tanto, este es un tema que, aunque se refiere a un deporte y, en especial, al Atlético de Madrid, campeón de la Liga 20/21, parece estar fuera de lugar. Sin embargo, como aficionado al fútbol, seguidor del Atlético de Madrid y con derecho que me asiste como hijo de Luis Rogado Bellido, que murió con el carné de socio número 3 del club entre las manos, tengo que saltarme la norma y escribir de otro deporte que no es el golf.

Esta semana, entre los días 24 y 27, el Club Atlético de Madrid hará entrega de las insignias de Oro y Plata, respectivamente, a los socios rojiblancos que en la presente campaña cumplieron 50 y 25 años de antigüedad ininterrumpida, lo cual me parece un buen gesto que, además, la entidad realiza tradicionalmente.

Pero este año -en las informaciones que he leído no se dice nada sobre el asunto- hay una medalla, la de Brillantes, que se entrega a los socios que lleven 65 años como abonados, que debería otorgarse, de manera excepcional y envuelta en los sentimientos que produjo en el corazón de todos los deportistas, en general, y de los atléticos, en particular, la muerte, en un accidente imposible, pero cierto, de un joven seguidor del club cuando iba a la plaza de Neptuno, a celebrar el triunfo liguero de su equipo.

La muerte del niño de 13 años, Saúl B. R, en trágicas consecuencias, totalmente fortuitas cuando el coche en el que viajaba entraba en un parking cercano al lugar de la celebración, empañó la alegría de una victoria que el equipo no conseguía desde hacía siete años.

El niño asomado a una ventanilla y mirando hacia atrás, no se percató de la situación de una columna con la que chocó su cuerpo dejándole sin vida, a pesar de que el coche iba muy despacio.

Saúl B. R. recibiría, en 2086, esa medalla de Brillantes que se entrega a los socios que llevan 65 años apoyando al club. ¿Por qué no adelantársela y dársela a su familia esta misma semana?

Estoy seguro de los merecimientos de todos aquellos que van a ser homenajeados por el Atlético de Madrid estos días, pero si los responsables de la institución se olvidan el niño Saúl, que a sus trece años, jugador del CD Fairplay de la localidad madrileña de Parla, no recibe el homenaje póstumo que se merece, serán responsables de una gran injusticia, la del olvido de un niño que murió por celebrar la victoria del equipo de sus amores.

Un comentario

  1. Rafael Rollán

    Totalmente de acuerdo con tu comentario. Esperemos que llegue a la directiva y se cumpla

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