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Mel Gibson: ‘Dejen en paz a Tiger’

Mel Gibson, el famosísimo y guapísimo actor, director y productor de cine australiano, ha salido en defensa de Tiger Woods diciendo que “hay cosas mucho más importantes en el mundo que los problemas de un golfistal ¿Por qué hay que hablar de Woods cuándo estamos enviando 30.000 soldados más a Afganistan?”.
Mel Gibson, que sabe lo que son los conflictos personales y los enfrentamientos con los periodistas en las ruedas de prensa, tiene la misma filosofía que todos los famosos. Cuando son perfectos desconocidos están siempre alrededor de los informadores para que su rostro y su palabra sean conocidos orbi et orbe. Sin embargo, cuando han conseguido la fama y el dinero, ya no quieren saber nada de los periodistas y tampoco de sus admiradores que son los que les han aupado a la fama y a la existencia millonaria, y que tienen derecho a saber en quién han invertido y siguen invirtiendo el dinero de su ocio. Por eso, parece absurdo el razonamiento de Gibson, como el de otros muchos famosos:”¡Que dejen tranquilo a Tigre!
No tiene nada que ver la lucha diaria en Afganistán, la crisis económica, el cambio climático, ni la desgracia que ha caído sobre Haití, una vez más, con el resto de las informaciones que se producen a diario en todo el mundo. La vida sigue, no igual para todos, pero sigue, y hasta en los peores momentos por los que pasa el ser humano, tiene que haber algo que pueda evadirle de la rutina/desgracia de cada día. Si no, sería imposible la vida. Cada día, a pesar de lo de Haití, lo de Afganistán, lo del terrorismo islamico; de la hambruna en determinados países, de la inseguridad aérea…, a pesar de todo eso y de muchos más problemas, esta misma noche habrá millones de personas en todo el mundo que sean felices, que celebren un cumpleaños, que cenen copiosamente, bailen, se emborrachen, hagan el amor o vean nacer a un hijo…
Por eso resulta absurdo el razonamiento de Gibson, como el de Miguel Ángel Jiménez y otros muchos famosos, cuando piden “que se deje tranquilo a Tiger”. Bien tranquilo está en su retiro/escondite desde hace dos meses. Pero todo el mundo se pregunta ¿dónde está? ¿por qué no habla? ¿por qué no vuelve? Mientras la opinión pública piense en Tiger, a favor o en contra, Tiger seguirá siendo el número 1. Cuando se tendría que preocupar de verdad es cuando los periodistas, primero y el público después le diera la espalda y no acudiera, a las ruedas de prensa que pueda convocar, en lo que se refiere a los informadores, y en los campos de golf, en lo que respecta a los aficionados.
Claro que como Gibson también ha pasado por un calvario personal, ha tenido problemas con el alcohol -aunque según él está en vías de solucionarlo- sido detenido por conducir ebrio y ha hecho declaraciones públicas de antisemitismo, lo que le ha costado la animadversión de buena parte de los norteamericanos, que profesan el judaísmo, es lógico que asegure: “lo siento por Tiger Woods, pero ¿por qué estamos hablando de esto cuando estamos enviando 30.000 soldados más a Afganistán? Tenemos delante de nosotros un acontecimiento que puede cambiar nuestras vidas y nos fijamos solamente en la vida privada de Tiger. Creo que sus problemas están siendo utilizados como una diversión”
Eso mismo. ¿De qué otra forma se puede tomar un asunto tan esperpéntico como el de Tiger? ¿Habrá que volver a insistir en que el mundo no empieza ni acaba en Afganistán y que el fenómeno Tiger le debe al público, que le ha hecho millonario, al menos una explicación?
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