Opinión

La REALE (sic) Federación Española de Golf da gato por liebre en el Open de España

                                                                                                                          
Por mucho que lo quieran adornar, la lista de participantes en el Open de España que se disputa esta semana en el Real Club de Golf de Sevilla, es una burla de la REALE  (sic) Federación Española de Golf, metida a organizadora de torneos,  a todos los aficionados españoles. Y lo malo de todo esto es que esa broma de mal gusto salpica, como un boomerang, a la propia entidad, que utiliza el dinero que obtiene de los federados en un torneo que reparte 2.000.000 € en premios y que no llega a la altura de lo que representa un nombre como el de España, unido a una competición en la que no están los jugadores que debieran.
El portavoz  de la Federación lleva varias semanas machacando a los medios de información con noticias que hablan de las mil y una maravillas que van a poderse contemplar en el Real Club de Golf de Sevilla, que es el escenario donde va a celebrarse el torneo y que, dicho sea de paso, es lo único en lo que no engaña la Federación, ya que el campo sevillano es un magnífico escenario para el acontecimiento.
DEMASIADO PREMIO PARA TAN ESCASA RESPUESTA
La pura verdad es que de los sesenta jugadores clasificados, en este momento, para jugar en Dubai al final de la temporada, solo van a estar presentes veintidós. Y de esos veintidós, ninguno figura entre los diez primeros y solo dos están entre los veinticinco mejores. Y son, afortunadamente, dos españoles Miguel Ángel Jiménez, el 12 y Álvaro Quirós, el 13. Si no fuera por ellos, el primero de los participantes sería Richard Finch, que ocupa la posición 27. Y de ahí para abajo, aparecen los otros diecinueve jugadores que estarán en Sevilla. Y eso que estoy hablando de la “Carrera hacia Dubai”  y no del ranking mundial donde hay que buscar con lupa para encontrar a algunos de los jugadores que estarán en los tees de salida (29 de abril al 2 de mayo).
Una de las cosas de las que presumen los organizadores es de la presencia de Colin Montgomerie y de Darren Clarke, dos figuras a la baja, sobre todo en el caso del capitán del equipo europeo de la Ryder Cup, más preocupado de su capitanía que de competir. Si al menos anunciaran también la presencia de Corey Pavin, con el que ya ha aparecido en otros torneos, existiría la curiosidad de ver enfrentarse a los capitanes de los dos equipos de la Ryder. En el caso de Clarke es el 42 en la “Carrera hacia Dubai” y el 153 del mundo.
Por otra parte, se asegura que “26 ganadores recientes acudirán al Open de España” y de esos ganadores, aunque están los dos últimos vencedores del torneo, Peter Lawrie y Thomas Levet, del resto, la mayoría tiene, prácticamente, olvidadas sus victorias.
Porque no van a estar, ni Louis Oosthuizen, el sudafricano ganador este mismo año del Open de Andalucía, ni Charl Schwartzel, doble vencedor, también en nuestro país, ni Soren Kjeldsen, otro de los que le han cogido el gusto a ganar en la piel de toro, triunfador del Open de Andalucía 2009, ni muchos de los nombres a los que los aficionados quieren ver.
PRIMER AVISO PARA NAVEGANTES
Todo lo dicho no significa que el field, el conjunto de jugadores que están en Sevilla, sea malo; antes, al contrario. El problema es que son todos los que están, pero no están todos los que son; es decir, los que debieran venir al calor, no ya sevillano y andaluz, sino de los dos millones de euros puestos sobre la mesa en premios para los profesionales.
Por eso resulta triste comprobar los vanos esfuerzos de los organizadores, que no han sido capaces de contar con algún otro  jugador de prestigio, para hacer aún más atractivo este Open de España que, a buen seguro va a reunir a miles de aficionados y a ofrecer un buen espectáculo. Pero podría ser aún mucho mejor. Y vender gato por liebre no es nunca bueno y menos cuando estamos en medio del escaparate que tiene expuesta la candidatura de Madrid a la Ryder Cup de 2018.
Y es peor aún si tenemos en cuenta que el total de premios de esta edición es, como queda dicho, de 2.000.000 €, lo que le convierte en el torneo más importante del Circuito Europeo en lo que llevamos de año y, sin embargo, el número de jugadores de categoría, no se corresponde con el esfuerzo económico que se ha hecho por parte de la Federación Española, especialmente en tiempos de crisis.
Hasta ahora, solo los torneos americanos que suman para la Carrera hacia Dubai han tenido mayores premios que el Open de España, y de los puramente europeos, aunque fuera del suelo del Viejo Continente, solo el Ballantine’s Championship de la semana pasada (22 al 25 de abril, en Corea) ha dado casi 200.000€ más. Y, sin embargo, por las razones que sean, en Corea han estado, además de Y.E. Yang, que es como el Jiménez de allí, Ernie Els, Anthony Kim y algún otro por el estilo.
Por eso es aún más inadmisible que se quiera vender el Open de España como si fuera el “no va más”, cuando en realidad es el “no va menos”. Y que no me digan que es imposible traer a esos jugadores porque ese se consigue en los despachos y con mucho trabajo y tiempo por delante. Y si es necesario, con dinero, que a veces es preferible dar un solo millón de euros en premios y utilizar el resto para reforzar el field, norma poco elegante y hasta posiblemente alegal, pero que se usa repetidamente por todo el mundo.
Aquí, cuando se hizo, también se hizo mal. En las dos ediciones anteriores trajeron a John Daly, que está aburrido del golf y del mundo y que solo vino a enseñar sus estrafalarios pantalones y lo poco que queda de su juego.
Sin embargo, no todo es tan malo en Sevilla, donde la lluvia, que es una maravilla va a estar, por fortuna para los espectadores, ausente del campo de golf. La presencia de casi todos los jugadores españoles pertenecientes a la Armada que nos representa cada semana por el mundo, es una buena noticia, aunque, por otra parte anunciada y lógica.
SERGIO GARCÍA, EL GRAN AUSENTE
Aunque los españoles estarán casi todos, como digo, falta, una vez más en el Open de España, Sergio García, que, a pesar de tener la moral por los suelos, lo que le ha llevado ya al puesto 14 de la Carrera hacia Dubai y el 24 del ranking mundial, no deja de ser el mejor jugador español del momento.
Está claro que el de Castellón puede poner como excusa la fecha del Open de España, tan solo una semana antes de The Players, cuya dotación de seis millones de dólares y el hecho de haberlo ganado en 2008, son suficientes motivos para no dejar de jugarlo. Pero ¿no tiene Sergio un avión privado que le podría llevar a Ponte Vedra -la de Florida, USA, claro- en un pis pas, el mismo domingo, una vez finalizado el torneo sevillano? Pues sí lo tiene, pero será para utilizarlo en otros menesteres.
MARTIN KAYMER EN EL MADRID MASTERS
Para más inri, hasta el Madrid Masters, que se juega a finales de mayo en la Real Sociedad Hípica Club de Campo -otro gran campo-, ha anunciado ya que, además de Sergio estará en la capital de España el alemán Martin Kaymer, sexto en la Carrera hacia Dubai y noveno del mundo. Claro que las fechas, en teoría y para determinados jugadores, son mejores que las del Open de Andalucía, pero ese es otro mérito añadido a los organizadores del Madrid Masters, que es una empresa privada -de Gonzalo Fernández Castaño-, como el Open de Andalucía también es fruto de la organización de otra empresa privada, ésta de Miguel Ángel Jiménez que, con todos sus problemas económicos tuvo un plantel de jugadores similar al del Open de España y con mucho menos dinero en premios.
La REALE (sic) Federación Española de Golf que tiene un patrocinador principal cuasi cautivo, como es la empresa de Seguros REALE, que asegura a todos los federados de España, por un contrato suscrito con el organismo federativo, ha preferido dedicarse a organizar el Open de España, antes que sacarlo a subasta y dárselo al mejor postor. Y como siempre, el refranero hace honor a su prestigio: Zapatero a tus zapatos.

Foto: Thomas Levet, ganador del Open de España 2009, en la foto de Jorge Andréu, con el presidente de la Federación Española, a la derecha de la imagen.

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