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John Catlin (+2) ganó el Andalucía Masters, pero no pudo vencer a Valderrama. Kaymer (+3), segundo

(En la imagen, el emblemático hoyo 17 de Valderrama. Foto: Rafa Rollán).

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Ya pueden estar contentos los responsables de Valderrama, ni uno solo de los 77 jugadores que finalizaron el Andalucía Masters el domingo 6 de septiembre pudo ganarle al campo después de las cuatro jornadas reglamentarias.

Con cuatro tarjetas de 69, 70, 72 y ¡¡¡75!!! golpes, el norteamericano John Catlin, de 29 años, venció en el torneo gaditano con +2, y un golpe sobre el alemán Martin Kaymer, que lleva seis años sin ganar y que perdió el torneo en el último hoyo dejando la bola colgando en el 18, después de haber fallado dos putts cortos en los dos hoyos anteriores.

Catlin, que ni siquiera aparece como integrante del PGA Tour estadounidense, ha hecho su carrera en Asia, donde ha ganado cuatro torneos, y es el 230 del mundo. En la Carrera hacia Dubai ocupaba el puesto 136 al inicio de esta prueba y con esta victoria es el 101 en el ranking europeo.

Destaca la sexta posición de Wilco Neinaber que finalizó quinto (+5); el sudafricano de 19 años, toda una estrella en ciernes, acabó empatado con el italiano Guido Migliozzi.

El top ten se cerró con seis jugadores empatados en +8, entre los que figura Lee Westwood, que firmó una vuelta de 66 golpes, la mejor de la última jornada, donde solo ocho jugadores pudieron bajar del par 71 del campo

TOP 20 PARA TRES ESPAÑOLES

De los 21 españoles que iniciaron la prueba, once pasaron el corte, pero ninguno pudo llegar al Top Ten, tras cuatro jornadas en los que sopló, al principio con más fuerza, el viento de Levante. Entre eso y la dureza de los greenes, cada jornada más marrones, los tres primeros acabaron empatados (+9) en el top 20: Álvaro Quirós, Jorge Campillo y Adrián Otaegui terminaron en un grupo formado por siete jugadores.

En el puesto 24 (+10) finalizó Pablo Larrazábal; en el 41, empataron (+12) Alejandro Cañizares, Carlos Pigem y Pedro Oriol; en el 48 (+13) Pep Anglés; en el 52 (+14), Gonzalo Fernández Castaño; en el 57 (+15), Alfredo García Heredia; en el 66 (+17), Sebastián García Rodríguez y en el 68, Nacho Elvira (+18). La clasificación la cerró, en el puesto 77, el sudafricano Jbe Kruger (+22).

EL CORTE EN +8

De la dificultad con la que se ha preparado el, por otra parte, magnífico recorrido andaluz, da cuenta el hecho de que el corte, que superaron 77 jugadores, se estableció en +8. Diez de los 21 españoles participantes, quedaron fuera del fin de semana. Entre los que volvieron a casa destacan, aunque sea de forma negativa, el veterano Chema Olazábal (+11) que firmó dos tarjetas de 74 y 78 golpes, y al que le dejó fuera un cuádruple bogey en el hoyo 7 (par 4) en la ronda del viernes, y el joven debutante Alejandro del Rey, de 22 años, que tuvo dos malas jornadas (80 y 78) y con un acumulado de +16, y solo tres birdies firmados en dos días, no podrá recordar con agrado este primer día en su debut profesional en el European Tour.

VALDERRAMA NO ES WINGED FOOT

¿Qué pretendían demostrar los rectores de un club considerado, sin lugar a dudas, como uno de los mejores campos del mundo? ¿Creen que Valderrama es el Winged Foot G.C. de Nueva York y el Andalucía Masters el U.S. Open? ¿Por qué se empeñan en hacer un campo, difícil por sí mismo, injugable? ¿Qué necesidad tienen de pensar que es muy bueno para el golf que el resultado final de los torneos que se disputan allí tengan que ganarse sobre el par? ¿Creen que eso va a servir para mejorar la imagen del campo?

Son muchas preguntas, algunas de cuyas respuestas reflejarían la soberbia de los rectores de Valderrama, un campo elitista, con muy pocos socios porque hay que ser millonario para poder entrar en un coto tan cerrado como es ese Real Club de Golf, a cuya Casa Club no se puede entrar con vaqueros ni con la gorra puesta.

Valderrama es uno de los mejores campos del mundo y de los mejor cuidados, entre otras cosas porque son escasos sus miembros y para jugar sin ser socio hay que llevar la cartera llena de billetes de cien euros.

Y eso no es malo de suyo. Es un campo privado y los propietarios hacen con él lo que les parece mejor. Hasta ahí, nada que objetar; pero que piensen que un torneo como el Andalucía Masters, que reparte en premios «solo» 1.250.000€ se tiene que ganar sobre el par del campo, como pretenden los responsables del Winged Foot G.C. (el campo del Pie Alado), en Nueva York, que preparan el campo para que el US Open (17-20 de septiembre), que quieren que el vencedor no baje del +8, hay un abismo.

LOS GREENES DUROS NO, DURÍSIMOS

Pero aún les faltaba dejar todavía los greenes más duros, porque si el US Open se gana con más golpes sobre el par que el Andalucía Masters, los dueños de Valderrama no podrán dormir por las noches.

Porque, aunque algunos se lo crean, Valderrama, con ser uno de los campos mejores del mundo -insisto- no es el Winged Foot, ni el Andalucía Masters puede compararse con un torneo como el US Open, que reparte diez veces más de dinero en premios.

A Valderrama han acudido 132 jugadores, y entre ellos no había ni una decena entre los 100 primeros del ranking mundial. A Nueva York irán, dentro de dos semanas, los mejores jugadores del mundo, incluido Sergio García, al que le ha faltado tiempo para desertar de la edición del Andalucía Masters de este año y que se ha quedado sin el apoyo que le ha dado en años anteriores la Fundación del castellonense.

GRANDES AUSENCIAS

Se puede entender que Sergio, como Rafa Cabrera, no viajara a España por temor a contagiarse del Covid-19, pero yo creo que la Fundación de García debería haber apoyado, precisamente en esta ocasión y con mayor motivo debido a los problemas que nos acechan, la presente edición del Andalucía Masters.

En cualquier caso, el torneo, al margen de la excesiva dificultad del campo -dicen muchos pros que «no hay quien sonría jugando en Valderrama»- se ha convertido en un acontecimiento especial y se ha demostrado que no solo Valderrama tiene un tratamiento especial; a pesar de no poder abrir sus instalaciones a los espectadores, como ocurre en todos los acontecimientos deportivos, sus exclusivos socios si han podido estar presentes… y no solo ellos, sino sus amigos, porque tenían derecho a dos invitaciones cada uno. De ahí que hubiera tanto personal -eso sí, con su mascarilla puesta- en los dos últimos hoyos. Menos mal que, en octubre, no se va a celebrar el Open de España en el Club de Campo Villa de Madrid porque si cada abonado -alrededor de 20.000- del club hubiera tenido derecho a dos invitaciones, además de la suya propia, no habría habido suficientes mascarillas para todos.

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Un comentario

  1. Rafa Rollán

    Completamente de acuerdo con la crónica y orgulloso de ver publicada mi foto del hoyo 17

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