Opinión

Gonzalo Fernández Castaño: “no se me caen los anillos si juego el Challenge Tour”

Gonzalo Fernández Castaño ha vuelto a España. Dejó Miami llorando, es verdad, pero “en cuanto aterricé en Madrid se me pasaron todos los males”.

Llegó a España bajo el signo del siete. Tiene siete victorias en el Circuito Europeo, hacía siete años que no ganaba un torneo y con siete golpes bajo el par del campo acumulados tras las dos jornadas de la prueba, se alzó con el Campeonato de Madrid de Profesionales, a mediados de diciembre, en el Club de Campo Villa de Madrid.

-Sí. Es curioso porque hace unos días estuve en Córdoba y fui a visitar la Mezquita; a la salida una gitana me leyó la mano y me dijo que mi número de la suerte era el siete. De inmediato fui a comprar un décimo de Lotería que terminara en siete.

Está claro que una victoria siempre es difícil, aunque no sea lo mismo ganar un Campeonato de Madrid que un torneo del European Tour…

-Desde luego es diferente, pero ganar siempre es importante y la sensación de estar a punto de conseguir una victoria da igual si te enfrentas a Lee Westwood o juegas con Pedro Oriol y Alex del Rey, como sucedía en el Club de Campo; ahí estás con el cuchillo entre los dientes, intentando vencer, tanto al campo como a tus rivales y el efecto es el mismo. Es cierto que llevaba mucho tiempo sin ganar, pero en las contadas ocasiones que, en estos últimos años, he tenido alguna posibilidad de estar en cabeza, me he encontrado con la dificultad que, a todos los niveles del deporte, incluso de los aficionados, tiene cerrar una victoria. Y sobre todo de la manera en que lo hice, con un birdie en el par tres del hoyo 17, embocando la bola desde fuera del green… Tenía que hacer un birdie en ese hoyo o en el 18, pero conseguirlo en el 17 me llenó de orgullo.

SIETE AÑOS ATRÁS

Siete años atrás, a finales de 2013 –“el 11 del 12 del 13, precisa el goltista”-, después de ganar, en octubre, el BMW Masters con un golpe de ventaja sobre Francesco Molinari y Thongchai Jaidee, hizo las maletas y, ni corto, ni perezoso… se fue con su familia a los Estados Unidos.

-En la mente de todo deportista profesional existe un deseo permanente de mejorar. Igual que un jugador de baloncesto tiene como meta jugar en la NBA, el sueño de cualquier golfista es llegar a la PGA norteamericana. Ese año 2013 jugué varios torneos en los Estados Unidos y el tercer puesto en el Arnold Palmer Invitational me sirvió para conseguir la Tarjeta del PGA Tour y ese fue el único motivo que me decidió a viajar a Miami con toda mi familia.

LA EXPERIENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS

Han sido siete años en los Estados Unidos, con claros y sombras.

-Yo tenía muy claro que si iba a jugar el Circuito Americano tenía que vivir en los Estados Unidos y, desde luego, no me arrepiento de nada porque, tanto para mí, como para mi mujer y mis hijos, ha sido una experiencia positiva en todos los sentidos. Está claro que hay algunas cosas que no haría igual pero, en líneas generales, estamos muy contentos de nuestro periplo americano, lo mismo que estamos encantados de haber vuelto porque no hay que desconectar de tus raíces, ni de la familia…y ya eran muchos años fuera de España.

Pero, desde el punto de vista profesional, el regreso podría considerarse como fruto de una ilusión no cumplida…

-No cabe duda de que profesionalmente, he vuelto decepcionado, con la sensación de que ha sido un fracaso porque yo tenía otras expectativas y por eso, a toro pasado, digo que tenía que haber hecho algo distinto. Por ejemplo, el primer año en el PGA Tour debería haber sido un poco más de tanteo, quizás debería haber viajado yo solo y llevar a mi familia después.

DOS CIRCUITOS MUY DIFERENTES

Son muchas las diferencias entre los Circuitos europeo y americano. Y eso no se asimila de un día para otro.

-Ahora tengo muy claro que, sobre todo, tendría que haber creído más en mis posibilidades. Cuando jugaba en el Tour europeo sentía que podía ganar a cualquiera con el que salía en el tee del 1, pero en el PGA miraba a mis compañeros con la sensación de que eran mejores que yo… me faltaba esa confianza que tenía en Europa e intenté convertirme en un jugador distinto; en vez de trabajar mis fortalezas, intenté mejorar mis debilidades, que es lo correcto, pero en el proceso abandoné parte de lo bueno de mi mismo y me convertí en un jugador mediocre y eso… en el PGA Tour, donde la competencia es brutal, no te perdona.

LAS VICTORIAS, CADA VEZ MÁS CARAS

El retorno a España responde, en parte, a esa sensación de fracaso. Pero Gonzalo no cree que eso pueda pasarle factura en el futuro.

-No, porque en los momentos negativos es cuando uno tiene que saber dar lo mejor de sí mismo y si se afrontan con decisión esas dificultades es cuando se crece. Yo estoy ahora mismo en ese proceso, sigo con la misma ilusión y con las mismas ganas de competir porque me gusta lo que hago…

Aunque siempre hay días en los que no se está para nada. Y esos, Gonzalo también los ha superado.

-Es cierto que este es un deporte muy puñetero y cuando pasas mucho tiempo solo y no salen las cosas bien le llegas a coger manía; pero he recuperado la ilusión y estoy convencido de que voy a volver a ser competitivo.

LOS AÑOS NO PASAN EN BALDE

Pero los años no pasan en balde y Gonzalo tiene 40 y es consciente de ello y de que, cada vez están más caras las victorias.

Desde luego no digo que vaya a volver a estar al nivel de hace siete años, pero todavía me quedan años de golf dentro y posibilidades de ganar y cuando llegue ese momento, que creo que puede suceder, lo voy a disfrutar mucho más que antes.

En el panorama español, al margen de Seve, Olazábal, Sergio, Jiménez… y las posibilidades de Rahm, no hay más jugadores que puedan presumir de siete victorias en el European Tour.

-Es posible -aunque nunca lo sabré- que si me hubiera quedado en Europa podría haber conseguido algún triunfo más, porque desde el 2005 al 2013, las cosas iban cada vez mejor, a excepción del 2011, cuando estuve lesionado, pero la experiencia de estos años en los Estados Unidos compensa cualquier pensamiento acerca de lo que pudo haber pasado si hubiera permanecido en España.

TRISTEZA Y ESPERANZA

Pero si la marcha hacia los Estados Unidos estuvo cargada de ilusión, el regreso estuvo marcado por cierta tristeza.

-Yo me fui llorando de Miami porque dejaba atrás muchas sensaciones; se cerraba una etapa muy importante de nuestra vida y dejaba atrás la decepción de no haber estado a la altura en el PGA… pero fue aterrizar en Madrid y se me acabaron de repente todos los males. Yo no sabía que tenía tantas ganas de llegar a España.

Desgraciadamente, con los problemas de la pandemia, el retorno de Gonzalo y su familia a España, no les acerca tanto como quisieran a sus seres queridos, debido a las normas restrictivas en cuanto a las reuniones familiares, pero, al menos no estarán a tantos kilómetros de distancia.

-Está claro que van a ser unas Navidades diferentes, pero estos años nos hemos acostumbrado a pasarlas solos en Miami, así que tendremos que esperar algún tiempo hasta que la situación sanitaria se normalice.

LA TEMPORADA QUE VIENE

Y luego, en cuanto pasen las fiestas, hay que retomar el trabajo porque la competición está a la vuelta de la esquina y hay que prepararse a fondo.

-Para la temporada que viene tengo tres opciones: una es jugar los torneos del Circuito Europeo en los que pueda entrar, que no son muchos, unos diez, más o menos, e intentar dar algún pelotazo en alguno de ellos, que me permita jugar más; otra es competir en el Challenge Tour y la tercera intentar conseguir la Tarjeta en la Escuela de Clasificación a final de año.

En febrero hay tres torneos del Challenge Tour, con lo que Gonzalo se pasará prácticamente todo el mes en Sudáfrica.

-Depende de los resultados en esos tres torneos decidiré cuál será el futuro de la temporada. Si juego bien en Sudáfrica, quizás piense en centrarme en el Challenge Tour para asegurar la Tarjeta desde ese circuito. Si no, intentaré la opción de los torneos del Circuito Europeo. Todo depende del comienzo de la temporada.

Para estar en forma y conseguir los objetivos, trabajo, trabajo y trabajo…

-Está claro que lo que no se busca trabajando no se encuentra por arte de magia. Desde primeros de enero voy a estar con José Carlos Gutiérrez, que es mi entrenador desde el año 2004. Claro que durante mi estancia en los Estados Unidos no estuve en contacto con él y sí trabajé con otros entrenadores que no me dieron el resultado que ambos intentábamos conseguir.

No parece que la experiencia con el sudafricano Jamie Cough fuera todo lo interesante que podría haber sido.

-Cada vez que tienes un profesor diferente siempre aprendes algo. Lo que pasa es que yo nunca he sido un jugador muy técnico y siempre me he guiado por sensaciones… y con las nuevas tecnologías que dan, a veces, demasiada información, me intenté convertir en un jugador diferente y no funcionó. Precisamente, con José Carlos voy a trabajar durante el mes de enero -empezamos a primeros en Valderrama- porque él conoce mi swing mejor que nadie y con sus indicaciones estoy seguro que voy a mejorar…

EL ASPECTO MENTAL

El aspecto mental es muy importante en el golf y después de trabajar con Arturo Tenacio, en Miami, durante cuatro años, ahora la pelota está en el tejado del propio jugador.

-Le dije a Arturo: ya no puedes enseñarme más y ahora todo depende de mí. Al final se trata de hablarte a ti mismo y de no ser demasiado exigente. A veces vemos el vaso medio vacío y tendemos a hablarnos mucho más duramente que si lo hiciéramos con un amigo. Me dio todos los consejos necesarios y ahora consiste en aplicarlos en el juego y creo que en eso también he mejorado. La mente es como una planta a la que hay que regar cada día; no vale anegarla de agua y luego desentenderse de ella.

LA DISTANCIA DE DECHAMBEAU

En Madrid va a entrenar habitualmente en Puerta de Hierro, en el Club de Campo y en las instalaciones del Centro Nacional de Golf, entre otras cosas porque me vienen mejor al estar cerca de mi casa. Y el gimnasio es otro de los lugares que debe frecuentar… aunque no para ponerse como Bryson DeChambeau.

-No cabe duda de que DeChambeau está haciendo algo muy importante porque en el golf moderno, la pegada es fundamental. Claro que voy a intentar mejorar mi distancia algunos metros, pero no pretendo llegar desde los 295 metros que hago ahora, a los 330, porque yo tengo 40 años y DeChambeau 27. Yo lo que quiero es volver a los orígenes; no intento seguir investigando e intentando cosas diferentes, lo que pretendo es volver a ser el Gonzalo de 2013 y, aunque no llegue a ese mismo nivel, sí intentar recuperar esas sensaciones antiguas que llevo tanto tiempo perdidas.

Jugadores como DeChambeau están cambiando el golf, aunque solo sea por el aumento de su distancia desde el tee. Pero siempre han sido los grandes pegadores, y ahí están Seve y Nicklaus, por poner solo dos ejemplos, que fueron de los más largos en su época.

-Sin embargo, no es necesario tener un cuerpo como el de DeChambeau para pegarle tan duro. Hay un joven sudafricano de 20 años, Wilco Nienaber, que es alto y delgado y la pega tanto como DeChambeau. En España tenemos grandes pegadores, como Álvaro Quirós o Adri Arnáus, que no han necesitado los músculos de DeChambeau. Y Alex del Rey, con el que jugué en Madrid y que no es muy alto, la pega que la rompe. Todo depende de la velocidad del palo, que ahora se trabaja desde el comienzo de la enseñanza y que es lo que hace que se gane en distancia con el driver.

COMENTARISTA DE TELEVISIÓN

Al margen de su carrera como jugador, Gonzalo Fernández Castaño ha empezado a hacer sus pinitos como comentarista de televisión en Movistar Golf.

-Iba a debutar en The Players, este año, pero nos tuvimos que volver porque se suspendió el torneo, pero pude hacer el Masters desde Madrid. Y lo pasé muy bien, aunque he decir que es mucho más difícil de lo que pensaba, porque llenar cuatro horas de televisión es muy complicado: estás viendo constantemente los mismos hoyos y a los mismos jugadores y, a veces, te quedas como si no tuvieras nada que añadir… Yo que he sido crítico con ellos, desde mi escasa experiencia como comentarista tengo que reconocer mi admiración con lo que hacen porque no es tan fácil como puede parecer.

Al llegar al final y al haber salido a colación el tema de las críticas, parece que Gonzalo ya no va a ser tan pródigo en sus comentarios sobre la sociedad o sobre la política como solía ser de manera excepcional, ya que no es común entre los deportistas profesionales, ofrecer sus opiniones acerca de la actualidad, al margen de su propia actividad. Gonzalo ya tiene suficiente con los objetivos que le quedan por delante en su profesión y lo que desea es volver a esa senda victoriosa que abandonó hace unos años y por la que tiene la seguridad de volver a caminar.

Un comentario

  1. clases golf

    ¡Suerte en esta nueva etapa Gonzalo! La narración del The Masters de este año estuvo muy bien, llena de detalles que sólo un jugador puede saber u observar.

    ¡Suerte!

No es posible comentar.