Opinión

El golf… escuela de vida

 

 

Al hilo de la magnífica idea federativa de llevar «el golf a los colegios», Jesús Ignacio Mencía, Iñaki***** para los amigos, jugador en el campo madrileño de La Herrería, en San Lorenzo de El Escorial, e hijo de Juan José Mencía, que fuera legendario jugador del Atlético de Madrid, escribe sus impresiones, de cara al año que empieza, acerca del golf… como escuela de vida.

 

A veces me preguntan por qué disfruto tanto del golf. Y es que además de tener la posibilidad de compartirlo con las personas que más quiero en la vida; jugar con grandes amigos y hacer nuevas amistades, algo más difícil cuanto más años se cumplen y, sobre mejorar como ser humano, respetando y honrando el juego.

Comparto aquí, en golfinone, lo que he leído respecto a ciertas cuestiones que el golf nos enseñaría si fuera la escuela.

Si el Golf fuera la escuela, nos enseñaría una gran vida.  Nos enseñaría a saludar, a ser pacientes, a cumplir normas,  a respetar, a seguir reglas de etiqueta, reglas de cortesía.

Si el golf fuera la escuela, nos enseñaría a tener y seguir un orden, a ser puntual, a guardar silencio y estarse quieto cuando es requerido.

Si el golf fuera la escuela, nos enseñaría a mantener la calma, desarrollar el temple, vivir el aquí y el ahora sin atormentarnos por el pasado o aterrarnos por el futuro. Golpe a golpe, hoyo a hoyo…

Si el golf fuera la escuela, definitivamente nos enseñaría  a ser justos y correctos. A ser honrados, no tan solo con los rivales sino con nosotros mismos.

Si el golf fuera la escuela, nos enseñaría a asumir nuestras responsabilidades y afrontar las adversidades, a pensar bajo presión, y a no buscar culpables de nuestras incapacidades o propias decisiones.

Si el golf fuera la escuela, nos enseñaría a respetar a nuestros semejantes, a asumir compromisos, el valor de la perseverancia, a cooperar y ayudar a los compañeros/rivales y ser ejemplo para nosotros mismos y, por ende, a los demás.

Si el golf fuera la escuela, veríamos la vida con más sencillez la vida y, en conclusión, seríamos todos mejores personas.

… Y de cara al nuevo año, saludo a todos los golfistas, con especial mención a mis amigos, que cuentan con la fortuna de disfrutar de este maravilloso y desconocido juego/deporte, deseando que jueguen muchas rondas y sigan compitiendo durante muchos años.

Puede ser que el golf sea para viejos… pero también es una excelente vía para que niños, jóvenes y adultos avancen por la vida para sanar y madurar el alma.

 

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Iñaki Mencía es hijo de Juan José Mencía Angulo, el que fuera defensa del Atlético de Madrid, desde 1944 a 1955, e internacional con España. Mencía, natural de Sestao, falleció en Bilbao, el 20 de mayo de 2012.

Con el Atlético madrileño ganó dos Ligas (49-50 y 50-51), disputó 129 encuentros ligueros y 20 en Copa.

Se inició como futbolistas en el Siempre Adelante, desde el que pasó Barakaldo, de Segunda División y luego se decidió por el Atlético Aviación, aunque había tenido ofertas del Athletic, Valencia, Barcelona y Real Madrid.

Mencía jugaba en la defensa de aquel equipo cuya alineación se sabían de memoria todos los aficionados: Domingo; Mencía, Lozano, Aparicio; Riera, Mújica; Juncosa, Silva, Ben Barek, Carlsson y Escudero.

En 1956 recibió un merecido partido homenaje en el que se enfrentaron el Atlético y el Newcastle inglés. Renunció a la recaudación (400.000 pesetas de entonces) para la construcción de una guardería infantil en Sestao. Este gesto le supuso la concesión de la Gran Cruz de la Orden de la Beneficencia.

Mencía era un deportista excepcional; compartía su afición por el fútbol con los estudios de Comercio, y llegó a convertirse en inspector de Finanzas del Estado.

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