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Santi Tarrío (-21), «bronce» en el Hero Open, en Fairmont St Andrews, a tres golpes de Grant Forrest

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(En la imagen, Santiago Tarrío tras dar el tercer golpe en el hoyo 18 (par 5) de la última jornada en el Hero Open, que dejó para birdie y finalizar así tercero en solitario).

No es lo mismo, por supuesto, pero a Santiago Tarrío (-21) su tercer puesto en el Hero Open, que finalizó el domingo 8 de agosto en el campo escocés Fairmont St Andrews puede saberle al bronce de los JJ.OO. que no tuvo ocasión de intentar, ya que, a pesar de su mejor ranking mundial, un error de la RFEG, o más bien una falta de previsión que se convirtió en un error por causa de circunstancias inesperadas, imposibles de prever.

El caso es que el español, que empezó con paso firme su periplo por el European Tour, precisamente gracias a no tener que viajar a Japón, en un imprevible periplo de ida y vuelta en menos de ua semana, está aprovechando todas las oportunidades que se le presentan. El gallego, líder del ranking Challenge y que lleva dos pruebas seguidas del Circuito Europeo -acabó decimoquinto la pasada semana en Irlanda del Norte- ha terminado en tercera posición, en solitario, en este Hero Open, a solo tres golpes del escocés Grant Forrest (-24), profeta en su tierra, mucho tiempo después de la victoria de otro escocés, Paul Lawrie, en su tierra.

La segunda posición (-23) fue para el inglés James Morrison, y la tercera plaza, con gran mérito, fue, como queda dicho, para Santi Tarrío. El gallego firmó cuatro tarjetas de 67, 65, 67 y 68 golpes, para terminar con un acumulado de -21 bajo el par 72 del campo escocés.

Tarrío, que había acabado la tercera jornada con dos espectaculares birdies en los dos últimos hoyos (pares 3 y 5) y con una regularidad digna de todo un campeón, terminó la cuarta también con dos birdies, esta vez en el 16 y el 18, para culminar un torneo que le permite jugar la próxima semana, al haber terminado en el top ten, y mirar de tú a tú a los jugadores del European Tour, ya con la Tarjeta de la próxima campaña en el bolsillo, gracias a su liderazgo en el Challenge Tour, donde ha ganado dos torneos esta temporada.

SIETE ESPAÑOLES PASARON EL CORTE

El segundo de losotros seis españoles que pasaron el corte del viernes, fue (-8) Álvaro Quirós, que terminó (66, 69, 73 y 66) con unos prometedores seis golpes bajo par en la última jornada. El deseo de que el gaditano vuelva a recuperar las sensaciones de antaño, cuando era un ganador del European Tour, debería convertirse en una realidad para que la dinastía de los Quirós volviera a dar muchas satisfacciones a los aficionados españoles.

Eduardo de la Riva acabó el 28 (-12) y Jorge Campillo, que fue de menos a más (72, 72, 70 y 67) a medida que su cuerpo abandonaba los problemas del jet lag, provocados por su viaje de ida y vuelta a Japón en menos de una semana, terminó (-9) en un honroso puesto 34.

Carlos Pigem (-5) descendió hasta el puesto 56 y Alejandro Cañizares (-2), que fue tercero la semana pasada en Irlanda del Norte, esta vez terminó el 70, quinto por la cola, tras dar la de arena, cuando hace siete días dio la de cal. O al revés, que tanto monta.

Fuera del corte, establecido en -1 y que superaron 75 jugadores, se quedaron Nacho Elvira, Sebastián García Rodríguez y Pep Anglés.

El Fairmont situado en el corazón mundial del golf, la localidad escocesa de St Andrews, es un links, par 70, donde el viento azota de manera inclemente y que suele afectar más a los jugadores del turno de tarde. En todo caso, esta semana los jugadores no han sufrido la crudeza del viento y la prueba es que los cinco primeros han terminado con veinte, o más, golpes bajo par.

VUELTA A LA NORMALIDAD

El Circuito Europeo volvía a la normalidad tras el torneo olímpico y el «mixto» disputado la semana pasada en Irlanda del Norte y donde Alejandro Cañizares, que fue tercero y repite en Fairmont St Andrews, es uno de los doce españoles que estaban en el tee de salida del recorrido denominado Fairmont, de la emblemática localidad escocesa, que no tene nada que ver con el Old Course, pero que también presenta sus dificultades a los jugadores, sobre todo cuando sopla el viento, lo que suele ser habitual en los links de la zona.

Con un montante total en premios de 1.250.000€, esta prueba tiene como protagonistas a los que podríamos llamar «clase media» del European Tour, circuito al que le queda una docena de torneos por disputar, antes de llegar a la Gran Final de la Carrera hacia Dubai, entre ellas dos pruebas en España, en Madrid y Valderrama, concretamente.

JORGE CAMPILLO, EL GOLFISTA QUE NO CESA

En poco más de una semana, Jorge Campillo, el golfista que, como el rayo de Miguel Hernández, «no cesa», se ha recorrido medio mundo, ha volado a Japón para jugar cuatro días el torneo olímpico de Tokio, ha regresado otra vez «como el rayo» y salió el jueves del tee del uno del campo escocés, tras subirse y bajarse de los aviones, como cualquier persona se baja del autobús para ir a su trabajo cada día.

El caso es que Campillo -«si hay que ir se va, aunque sea ir pa ná»- que no se trajo el farolillo rojo de Tokio por casualidad y porque el checo Ondrej Lieser acabó (+10) el último, con cinco golpes más que el extremeño, está en el Hero Open, dispuesto, como siempre, a «darlo todo en el campo».

Hay que quitarse el sombrero ante este profesional al que no se le pone nada por delante a la hora de salir al tee del uno, y que no se hunde a pesar de que los resultados no acompañen. Y eso tiene muchísimo mérito, sobre todo en un deporte en el que la mente juega tantas malas pasadas a sus practicantes, sobre todo a los profesionales que viven de él.

Jorge Campillo, que jugó sus dos primeras rondas con dos de los favoritos para el torneo, los ingleses Andy Sullivan y David Horsey, terminó dos golpes por encima de Sullivan, mientras que Horsey, segundo la pasada semana en Irlanda del Norte, firmó un +8 las dos primeras jornadas y no pasó el corte. ESTO ES EL GOLF Y LA MADRE QUE LO PARIÓ…

UNA DOCENA DE ESPAÑOLES EN ESCOCIA

Campillo se encontró, recién descencido del avión, imagino que en Edimburgo, con once compañeros, el citado Cañi incluido, y entre ellos, los protagonistas indirectos de la innecesaria polémica creada de manera artificial, en torno a la sustitución de Jon Rahm en la prueba de Tokio, Adrián Otaegui y Santiago Tarrío que, actualmente, ocupan un puesto mejor que el extremeño en el ranking mundial, pero que en la época -marzo pasado- en la que se dio la lista de participantes españoles en los JJ.OO, no era así. El problema es que la RFEG no dio el nombre de Campillo, ni de ningún otro, como suplentes para el caso de que hubiera otras «deserciones» aparte de las de Sergio García y Rafa Cabrera, pero esa es otra historia. Seguro que el asunto estará ya olvidado en el entorno del grupo español -¿por qué llamarlo Armada, si no tiene nada que ver con la Marina y tampoco son invencibles?- zanjada ya la absurda tormenta en un vaso de agua.

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