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Ana Sanjuán, Celia Barquín, Manuel Elvira y Enrique Pendás ganan, en play off, un puesto en la Final Lacoste Promesas

(En la imagen, los ganadores en La LLorea. Foto: Martín Lebrato).
 
  
Ana Sanjuán, Celia Barquín, Manuel Elvira y Enrique Pendás consiguen, en La LLorea, su plaza en la Final Lacoste Promesas, que se disputará en noviembre en el recorrido alicantino de La Sella, contando con la colaboración de José Mari Olazábal, Miguel Ángel Jiménez y Nacho Garrido. Lacoste vestirá a los campeones durante un año e IBERIA les llevará a su lugar favorito.
 
Sendos play-offs han sido necesarios para decidir el primer puesto: Ana Sanjuán –vigente Campeona Internacional de Andalucía- y Celia Barquín -Campeona de España Infantil en 2010 y Campeona el mes pasado del Grand Prix de Chiberta en Biarritz-, ambas asturianas, han tenido que disputar un hoyo extra que la primera ha resuelto con el par del campo para alzarse con la victoria. El cántabro Manuel Elvira –decisivo en el triunfo del equipo español en el Junior Evian Masters el mes pasado- se ha impuesto al asturiano Enrique Pendás en el tercer hoyo del desempate: los dos jugadores hicieron birdie en el primero, seguían igualados con par en el segundo, y Manuel se ha proclamado campeón cumpliendo nuevamente el par en el tercero.
Ana Sanjuán tiene 16 años, empezó a jugar a los seis, y en septiembre comenzará 1º de Bachiller con la idea de hacer arquitectura: “Estoy muy contenta, esta era mi última oportunidad de clasificarme para la Final Lacoste Promesas y quería ganar. Hoy jugué la primera vuelta bastante mal, Celia y mi hermana Cova se han ido acercando poco a poco y a partir del hoyo 10 hemos ido muy igualadas. Yo la metí desde el bunker en el 16, Cova terminó bogey-bogey, y Celia birdie-birdie para empatar conmigo y salir a play-off”. Ana se declara entusiasta de la jugadora americana Paula Creamer y reconoce que su “mejor palo es el Driver, y el peor golpe los hierros entre 50 y 80 metros”.
Manuel Elvira cumplió 15 años la semana pasada, estudia 4º de la E. S.O. y su jugador favorito es el norirlandés Rory McIlroy. Jugó al baloncesto durante seis años y lo abandonó para dedicarse de lleno al golf, un deporte que empezó a practicar cuando tenía cuatro. Fue finalista Lacoste Promesas en 2010: “Aprendí mucho con Olazábal; en la cancha de prácticas me enseñó a jugar el golpe abierto y en el campo a concentrarme en cada golpe y a seguir la misma rutina con los putts. Todo lo que aprendí me ha ayudado mucho. En el primer hoyo de play-off los dos le hemos pegado bastante recto, Enrique la dejó cerca para birdie con el segundo golpe, yo aproché y los dos la metimos. En el segundo, que era el 18, los dos fuimos a calle e hicimos par. En el tercero él se fue al bunker de la derecha ¡y yo al tee del 18! Enrique mandó la bola de un bunker a otro y yo me pasé el green, pero hice approach y putt para par y él terminó con bogey”.
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