Torneos

El Tour Championship y el «handicap inverso»

(Movistar Golf 57 ofrece el Tour Championship (2-5 septiembre) jueves y viernes a las 20.00 horas, el sábado 21.00 y el domingo 20.00, una hora menos en Canarias).

(En la imagen, los golpes que reciben los 30 jugadores en el PGA Tour Championship).

Ver leaderboard del Tour Championship

Comienza el Tour Championship que cierra la temporada del PGA Tour, donde los 30 mejores del ranking FedEx juegan en Atlanta -incluidos Jon Rahm y Sergio García- con handicap inverso. Tal y como se contempla en la imagen, los participantes en el último torneo del circuito norteamericano, juegan con handicap, pero los mejores no dan golpes a los peores, sino al revés.

Así Patrick Cantlay que, tras su victoria la pasada semana en el BMW Champìonship, sale en el partido estelar con diez -he escrito bien ¡¡¡DIEZ!!!- golpes de ventaja sobre los cinco últimos clasificados. Por supuesto, esos cinco últimos clasificados, y los cinco anteriores, que le dan nueve golpes al número 1 de la FedEx juegan ya solo por el dinero y, algunos, por el placer de jugar. Porque en un torneo de treinta jugadores, si los primeros reciben golpes de los últimos -lo de los golpes no lo tomen al pie de la letra-, es casi imposible, aunque esto es el golf y la madre que lo parió, una victoria que no sea de los cinco primeros clasificados.

RAHM (-6), GARCÍA, AL PAR

Para que nos enteremos: Tony Finau, que es el segundo y juega en el partido estelar con Cantlay, lo hace con -8; Bryson DeChambeau, que es el tercero, después de perdonar en Maryland a Cantlay tiene de salida un -7 y Jon Rahm, que tiene como compañero, en el encuentro anterior, con el californiano -¡pim, pam pun… vaya partido espectacular!- lo hace con -6.

Cuatro golpes de ventaja en un torneo a cuatro jornadas pueden ser muchos, pocos… Pero, ¿por qué esa idea de premiar a los buenos, cuando en el mundo amateur, el handicap se hizo para ayudar a los malos?

Y si cuatro golpes son mucha ventaja, imaginen a García dando diez golpes a Cantlay. ¿Absurdo, no?

EL HANDICAP PARA QUIEN LO NECESITE, ¿O NO?

El golf es el único deporte -al menos que yo sepa- en el que se penaliza a los que juegan bien y se beneficia a los que lo hacen peor. Eso es así en lo que se refiere al golf amateur, lo cual no deja de ser un error, si tenemos en cuenta que la práctica del handicap no sirve solo para que los amigos no te ganen siempre las cervezas, sino para que algunos listos utilicen el handicap para ganar torneos de aficionados donde hay buenos premios. Recuerdo el Rolex, entre ellos, y los recuerdo con nostalgia, porque hace ya tiempo, entre la crisis y el Covid que las empresas ya no patrocinan premios con regalos de categoría.

Está bien el handicap, ya digo, para los partidos de amigos de club porque así se hacen más interesantes, pero en los torneos, aunque sean de aficionados, los handicaps altos son los que tienen ventaja sobre los bajos y esto no solo no es equitativo -dejemos la justicia para otros asuntos- sino que no estimula a los malos a mejorar con entrenamiento y esfuerzo; antes al contrario: «cuanto más alto tenga el hancidap, más puntos me dan así que, para que voy a perder el tiempo en el campo de prácticas».

Y si en el campo amateur en los torneos debería primar la fórmula scratch antes que la de handicap y los premios deberían ser mejores para los que mejor juegan, en el terreno profesional, donde todos juegan con las mismas cartas, es absurdo que se den golpes a los mejor clasificados después de una temporada en la que todos, en general, han tenido que sufir mucho, al margen de lo que se hayan divertido y del dinero que hayan ganado.

¿ABSURDO O LÓGICO?

A mi esta fórmula de puntuación me parece absurda y quizás sea porque no llego a entenderla. Si los 30 mejores acceden a esta final, los 30 deberían tener las misma oportunidades, ¿por qué entonces el PGA Tour se empeña en facilitar el torneo a los que están en lo más alto del ranking FedEx?

Debe de haber una explicación lógica a la que yo no tengo acceso. Es posible que, en un mundo como el del circuito norteamericano, donde todo son estadísticas y datos exhaustivos, lo de dar golpes a los buenos sea un acierto pero, desde mi punto de visa, es incomprensible. Y ahí lo dejo.

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