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TIGER WOODS, K.O.

Tiger Woods ha sido operado de una microdiscectomía en la espalda para extirparle un fragmento de disco presurizado que pellizcaba un nervio.
 
El jugador estará fuera de la competición al menos estos dos primeros meses del año, y no se sabe cuándo podrá volver a los campos de golf.

Woods se pierde el Farmers Insurance Open, que se disputa del 28 al 31 de enero en la localidad californiana de San Diego, y The Genesis Invitational (18-21 febrero) que también se disputa en California y donde era el anfitrión del torneo.

EL DOLOR EMPEZÓ EN DICIEMBRE
 
Los problemas empezaron para Tiger al sentir un dolor en la espalda tras la disputa del PNC en diciembre pasado, el torneo de Padres e Hijos que se disputa tradicionalmente en los Estados Unidos y que este año ha servido para presentar en sociedad -como jugador de golf- a su hijo Charlie, de 10 años.

Esta es la quinta operación de Tiger que, a sus 45 años, lleva mucho tiempo con problemas en su espalda, aunque desde abril de 2017 no había vuelto a pasar por el quirófano.

Los médicos que le intervinieron aseguraron que la operación había sido un éxito y auguran una recuperación completa; fuentes cercanas a Tiger tienen , según el comunicado de Woods, y fuentes cercanas a Tiger dicen que esperan que pueda volver a tiempo para el Masters, que comienza en Augusta el 8 de abril y al que se espera que puedan acudir un número determinado de espectadores.

DIEZ AÑOS CON PROBLEMAS

Tiger Woods lleva con problemas en la espalda casi toda la segunda década del presente siglo. Entre agosto de 2015 y diciembre de 2017 solo pudo jugar un torneo, precisamente el Farmers Insurance Open, donde no pasó el corte.

Durante la Presidents Cup de 2017 sugirió la posibilidad de retirarse definitivamente de la competición, pero una nueva operación puso fin, afortunadamente, a sus predicciones negativas

Volvió a competir a finales de 2017 y al año siguiente jugó 18 torneos, con una victoria en el Tour Championship, en ese 2018. 

El año 2019 logró su quinto Masters y consiguió su decimoquinto Major, acercándose así al record de 18 Grandes que obra en poder de Jack Nicklaus.

Al poco de volver a los campos de golf tras ponerse la Chaqueta Verde, tuvo que volver a pasar por el quirófano. Esta vez, en agosto de 2019, se sometió a un procedimiento artroscópico en la rodilla izquierda; era la quinta ocasión en que era intervenido en esa misma rodilla. Tres meses después, el ex número 1 del mundo, volvió para ganar, en Japón, el Zozo Championship, con lo que sumaba su victoria número 82 en el PGA Tour, para igualar el record en poder de Sam Snead.

Tras su éxito en Melbourne, en la Presidents Cup de 2019, en la que fue capitán y jugador, todo parecía ponérsele de cara ante la nueva temporada de 2020 pero, tras comenzar el año con un top ten, otra vez en el Farmers, Woods volvió a sentir sus dolores en la espalda y solo pudo disputar nueve pruebas. Su idea era estar en forma para defender su Chaqueta Verde en abril de 2020, pero el Covid-19 trastocó no solo sus planes, sino los de todo el mundo.

En noviembre, tras ayudar a ponerle su Chaqueta Verde a Dustin Johnson, su sucesor en Augusta, donde Tiger terminó (-1) en el puesto 38, Tiger confesó: «mi cuerpo tiene momentos en los que simplemente no funciona como antes. No importa cuánto lo intente, las cosas simplemente no funcionan como solían hacerlo, y no importa cuánto presiono y le pido a este cuerpo, a veces simplemente no funciona». Así de simple y así de triste. Esperemos que este no sea el final de la historia de Tiger como jugador de golf.

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