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El putt impidió a Jorge Campillo (-15), tercero, ganar el BMW de Munich, donde venció (-19) Viktor Hovland

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Jorge Campillo (-15) que compartía el partido estelar del domingo con Viktor Hovland (-19) acabó en tercera posición, a cuatro golpes del vencedor, a pesar de su magnífico juego de tee a green. El putt condenó al extremeño a una tercera posición, en el BMW International Open, que finalizó el 27 de junio en Munich. Tras el noruego Hovland y Martin Kaymer (-17). El alemán, que acabó con una tarjeta de 64 golpes venía desde muy atrás y a punto estuvo de conseguir una victoria en su país y volver a soñar con los triunfos de antaño.

Realmente, la última tarjeta de Kaymer, la mejor del domingo, fue toda una lección de golf en el Golfclub München Eichenried (par 72). En cuanto a Campillo, lo bueno del resultado, al margen de los 85.735€ en metálico, es que le devuelve la confianza, tras una mala temporada, con puestos en la mitad de la tabla y peores, y que con este tercer puesto puede encontrarse con el juego que le permita estar en la final de la Carrera hacia Dubai.

Hovland, el joven noruego de 23 años, era uno de los favoritos y llegaba desde Torrey Pines, donde tuvo que abandonar el US Open, en la segunda jornada, porque se le metió arena de un bunker en un ojo; afortunadamente todo quedó en una molestia que le dejó fuera de combate solo por unos días y adelantó su viaje a Europa para estar en Munich, cerca de la cabeza. Hovland, que ya ha hecho historia con su triunfo en el PGA Tour, concretamente en el Mayakoba, de Mexico, el pasado diciembre, ha vuelto a hacerla al convertirse en el primer noruego que consigue una victoria en el Circuito Europeo y con ella la nada despreciable cantidad de 229.650€, aunque no sea comparable con los premios en dólares de los Estados Unidos.

SERGIO (-2), PASÓ EL CORTE POR LOS PELOS

Mención aparte merece Sergio García que ha vuelto a Europa y se pasará un mes entero en el Viejo Continente, aunque tres semanas sean en la otra Europa, la del Brexit.

Sergio (73, 69, 68 y 68) notó el jet lag en la ronda inicial del BMW, pero en su segundo día firmó una tarjeta de tres golpes bajo el par del campo, lo que le permitió estar el fin de semana, aunque solo fuera para mejorar su posición. Y eso hizo, desde el puesto 56 del viernes, pasó a terminar en el top veinte, igual que en el US Open la pasada semana, concretamente en el puesto 17 donde empató (-10) con Pablo Larrazábal. El catalán, que volvió a fallar (66, 70, 72 y 70) tras una primera vuelta de seis golpes bajo el par 72 del campo, dejó escapar otra oportunidad de meterse entre los diez primeros al terminar solo con cuatro golpes bajo el par del campo en las tres últimas rondas.

CINCO ESPAÑOLES EN EL TOP TEN, UNA ILUSIÓN

Después de dos jornadas…, cinco españoles estaban en el top ten de la prueba, pero solo Campillo aguantó el tirón de la sabatina jornada del movimiento. Durante el fin de semana, solo Campillo sobrevivió y García y Larrazábal acabaron en el top 20; el resto desapareció en combate.

Adrián Otaegui (-8) acabó el 29; Alejandro Cañizares (-6) empató en el puesto 42, entre otros con Louis Oosthuizen, recién llegado de Torrey Pines donde fue segundo; el sudafricano acabó con un 74 y pidiendo la hora y un descanso.

Nacho Elvira (-4) terminó el 55, también con un mal fin de semana, mientras Sebastián García Rodríguez (-2) que jugaba la última ronda con Oosthuizen, y no supo aprovechar las buenas compañías, aunque el sudafricano no rindiera como en sus mejores días, acabó el en puesto 62.

Es curioso lo del madrileño que, si creyera en el Karma, como el de Barrika, quizás tendría ya alguna victoria del European Tour en el salón de su casa.

Sebas, «El Chino», como le conocen cariñosamente sus compañeros, es capaz de lo mejor y lo peor. El jueves firmó una tarjeta de 64 golpes y con -8 acabó liderando la primera jornada, pero su siguiente tarjeta de 73, un golpe más del par del campo, le obligó a descender del cielo al purgatorio y sus 71 golpes del sábado le dejaron en el top 20 desde el que intentará, en la última ronda, llegar al top ten; pero lo peor estaba por venir; el domingo, con buen tiempo, todo a su favor y al lado de Oosthuizen, entregó una tarjeta de ¡¡¡78 golpes!!! Una ruina que le hizo caer hasta el puesto 62, donde la recompensa económica no llegaba ni a los 4.500€.

Peor lo tuvieron Carlos Pigem, que terminó al par, en el puesto70 y Álvaro Quirós ¡quién le ha visto y quién le ve! que acabó el cuarto por la cola, aunque firmara un 65 en la segunda jornada; al final (70, 65, 76 y 76) le llevaron hasta el puesto 72, de los 76 clasificados tras el corte.

Fuera del corte solo se quedaron dos de los once españoles que iniciaron la prueba: Gonzalo Fernández Castaño, que firmó un 8 en el hoyo 16 en la segunda jornada, acabó (+3) el 122 y Pep Anglés se retiró cuando iba +7. Lástima porque ambos están necesitados de mejores resultados que los que están realizando en las últimas pruebas del Circuito.

AL OLOR DE LA RICA MIEL

Al olor de la rica miel… no son las moscas las que vuelan al Viejo Continente para jugar los próximos torneos del Circuito Europeo. Son los jugadores de renombre los que empiezan a llegar desde el PGA Tour norteamericano, para aclimatarse a las temperaturas europeas y para que el jet lag les pille confesados y con todos los tests negativos del Covid-19.

Porque este primer torneo que se ha disputado después del US Open, ha tenido escenario la ciudad alemana de Munich.

Como es lógico Martin Kaymer ha estado en su país y ha dado la cara para terminar en la segunda posición; veremos cuántos de los nuestros de renombre vienen al Open de España que se jugará, Dios mediante, que se decía antiguamente, cuando en España, además de en el Karma, se creía en Dios, del 7 al 10 del octubre, en el Club de Campo Villa de Madrid.

Con Kaymer adelantó su llegada a Europa Louis Oosthuizen, segundo en el US Open que ganó Jon Rahm el domingo 20. El sudafricano jugó sus dos primeras jornadas con el austríaco Bernd Wiesberger -un posible jugador para el equipo Ryder, y el irlandés, capitán del equipo europeo, Padraig Harrington, que, por cierto, no pasó el corte.

El que también vino al BMW y adelantaba así su llegada a suelo europeo, fue Sergio García que, finalmente acabó en el Top 20 del US Open, lo que está muy mal si lo comparamos con Jon Rahm, pero que fue un buen puesto tras unos comienzos inciertos. El caso es que Sergio -que ha renunciado a representar a España en los JJ.00. «por motivos personales», igual que Rafa Cabrera (ver más información en esta misma página web)- ha decidido abandonar, de momento, claro, el PGA Tour y pasarse un mesecito en Europa, empezando por Alemania y luego, Brexit al margen, seguir en suelo isleño, no continental, para disputar el Open de Irlanda (1-4 julio), el de Escocia, (8-11) y The Open (15-18).

Es cierto que el BMW solo tenía 1.500.000€ en premios, pero eso es solo para abrir boca y ponerse al día en la Vieja Europa, para luego dar el salto a las islas -¿quién sabe cómo estará lo de la cuarentena para entrar en Gran Bretaña?-y jugar los tres torneos que, estos sí, tienen premios millonarios, que se parecen -el único menor es el irlandés, con solo 3.000.000€- a los norteamericanos.

Los acercamiento de algunos jugadores, pocos, del PGA Tour, que han viajado a Europa para aclimatarse antes de las tres pruebas que se disputan en las Islas Británicas, con la guinda de un pastel muy apetitoso -y con buen dinero en juego- que es The Open, no han dado mucho fruto, quizás por el jet lag o por el cansancio acumulado tras el US Open. El caso es que, al margen del líder, tanto Louis Oostuizen, segundo en el Major norteamericano, como Sergio García, que acabó en el top 20, no han estado a la altura de las circunstancias.

SERGIO Y SU RENUNCIA A LOS JJ.OO DE TOKIO

No se muy bien si el castellonense tiene previsto jugar las cuatro semanas seguidas, que serían cinco, si contamos su presencia en el top 20 en el US Open de Torrey Pines, el domingo 20 de junio . No es normal que juegue tantos torneos seguidos, pero si es cierto lo que ha dicho tras su renuncia a representar a España en los JJ.OO. de Tokio, sería lógico que hiciera ese esfuerzo para conseguir meterse entre los diez jugadores que, por derecho propio irán a la Ryder Cup.

Segio cree que es más importante para su carrera clasificarse para el equipo europeo de la Ryder Cup, entre otras cosas porque su relación con el capitán, Padraig Harrington, no es la mejor de las posibles, aunque sería una buena decisión tener al de Castellón en el equipo.

En todo caso, esa es la realidad desde el punto de vista del jugador;»me gustaría representar a España en Tokio, pero todo al no tener garantizada mi participación con el equipo europeo en la Ryder, creo que no habría disputado los Juegos con los cinco sentidos y prefiero ceder la oportunidad a otro jugador que le pueda dar la mejor opción de medalla a nuestra gran España.

El castellonense admite que por su edad «con 44 años tendré más complicado ir a los siguientes Juegos, pero me gustaría estar en París en 2024».

SERGIO, PRESENTE; ADRI, AUSENTE

A la presencia de Sergio en Munich, al frente, por así decirlo de un nutrido grupo de españoles que, la verdad, no están teniendo un buen año en el Circuito Europeo, se nota una ausencia, la de Adri Arnáus, el que será compañero de Rahm en el equipo español de los próximos JJ.OO. El catalán debe pensar en los tres torneos isleños que le quedan para el mes de julio y querrá llegar descansado a Irlanda.

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