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Dustin Johnson (-15) ganó el Saudi International. Sergio García (-9), duodécimo

(En la imagen, Dustin Johnson; bajo estas líneas, un aspecto del Royal Greens& C.C. (par 70) alguno de cuyos hoyos limitan prácticamente con el mar Rojo, sin apenas arena entre las calles y el agua).

Dustin Johnson (-15) llegó a la KAEC (King Abdulla Economic City) a orillas del Mar Rojo, en Arabia Saudita, vio el panorama, que no ha cambiado mucho desde hace tres años, cuando se jugó el primer Saudi International, y venció, igual que lo hizo en 2019 y, por un pelo, no repitió título el pasado año, cuando quedó segundo tras Graeme McDowell.

El caso es que el número 1 del mundo consiguió la victoria en el Saudi International que finalizó el domingo 7 de febrero, con dos golpes de ventaja sobre su compatriota Tony Finay y el inglés Justin Rose, que empataron (-13) en la segunda posición.

Con cuatro tarjetas de 67, 64, 67 y 68 golpes, y un acumulado de 15 bajo el par 70 del Royal Greens G&C.C. el norteamericano no dejó ninguna duda de que venía a por el triunfo, los 475.425 € del premio en metálico y la más que probable propina que acompañaba a la invitación al torneo.

SERGIO, EN EL TOP 20

De los diez españoles que iniciaron la prueba el jueves 4 de febrero, solo tres la terminaron el domingo; el mejor fue Sergio García, que acabó (-9) decimosegundo.

A falta de una jornada en el Saudi International Sergio García (-9) era séptimo y estaba a cuatro golpes del líder, Dustin Johnson, pero su cuarta tarjeta al par, le hicieron descender cinco posiciones, abandonar el top ten y conformarse con esa duodécima posición, empatado con Paul Casey y otros cuatro jugadores que se llevaron una bolsa, cada uno, de 42.000€.

Sergio García (70, 66, 64 y 70) fue de menos a más en el torneo, como es habitual en él en estos comienzos del año golfístico; una vez más, mejoró su tarjeta al par de la primera ronda, en el Saudi International; sus dos vueltas bajo de la segunda y tercera ronda, le llevaron hasta el top ten, un lugar que no supo, o no pudo mantener al final del domingo.

La prueba se disputó en el Royal Greens G&C.C. (par 70) y es la tercera del año en el European Tour. El torneo se jugó en la KAEC, como queda explicado al principio, una ciudad surgida en pleno desierto arábigo, a orillas del mar rojo, muy cerca de la Meca, a mayor gloria del rey Abdullah bin Abdulaziz Al Saud, que la mandó construir en 2005.

PODEROSO CABALLERO SAUDI

A esta tercera competición del European Tour que ha iniciado su andadura en los oasis del Oriente Medio -Abu Dhabi, Dubai y Arabia Saudia- y que tiene un nombre imposible para un titular de prensa -Saudi International Powered by SoftBank Investment Advisers- han acudido, como a un panal de rica miel, diversos abejorros de los que habitualmente liban en las flores del PGA Tour.

Y, logicamente, la pregunta que uno puede hacerse, sin malicia alguna, pero con cierta incredulidad, es ¿cómo vienen tantos jugadores de renombre del PGA Tour -Dustin Johnson, número 1 del mundo; Bryson DeChambeau, el golfista de hierro, Phil Mickelson, la estrella eterna del golf, Patrick Reed, Tony Finau, Kevin Na, ganador en Hawai el pasado enero…- a jugar un torneo dotado «solo» con 3.500.000$?

Solo por comparar, aunque sea odioso, al torneo de la pasada semana, en Dubai -de 3.250.000$- solo acudió Collin Morikawa, para hacer el ridículo quedando penúltimo y, al anterior de Abu Dhabi, que tenía 8.000.000$ en premios, solo fue el número 2 del mundo Justin Thomas que, además se marchó de la prueba sin pasar el corte.

Por eso la pregunta anterior, como tantas de las consideradas impertinentes, tienen difícil respuesta, a no ser que se conozcan todos los tejemanejes y las interiorides de un acontecimiento deportivo como es un torneo de golf de primera categoría.

A estas alturas de la película, ya no sé si es legal o no, primar a los jugadores con incentivos económicos -fijos se llaman- para que vayan a un torneo determinado y cobren cierta cantidad, al margen de su puesto final en la clasificación. Lo que sí sé es que en Arabia Saudita, donde abundan los petrodólares, tienen un torneo dotado con 3.500.000$, más o menos la mitad de lo que ponen en juego cada semana en Norteamérica, y se da la coincidencia que a esta prueba sí vienen algunos de los mejores jugadores del mundo.

Naturalmente, el pago de fijos a determinados jugadores se detrae de la cantidad total que se destina a todos los participantes que pasan el corte con lo que, al final, los perjudicados son los profesionales que se apuntan a la prueba.

No sé si por un problema de mala conciencia a los jugadores que no pasaron el corte les obsequiaron con un «sobre» de 1.002,89 € a cada uno.

Pero hecha la ley, hecha la trampa… si es que la hay, porque también es posible que lo que haya sea cartón, es decir, papel mojado, porque una vez tras otra se repite la historia… y todos tan contentos.

JOHNSON Y FINAU, RESPONDEN

De los grandes citados, el vencedor Dustin Johnson y Tony Finau, segundo, dieron la cara y acertaron: del resto de los «famosos» que llegaron de América, Bryson DeChambeau acabó decimoctavo (-8); Kevin Na (-7) fue vigesimoprimero y Phil Mickelson, al que siempre se le espera, aunque ya no llegue casi nunca en los torneos del PGA Tour, aunque arrasa cuando juega en el PGA Tour Champions, cumplidos ya los cincuenta años terminó (-1) en el puesto 53.

En el puesto 66 acabó (+1) Patrick Reed, que llegó de San Diego, en California, de ganar el Farmers Insurance Open, y que pasó el corte pero que, sin posibilidad alguna de victoria, se dejó ir.

DOS ESPAÑOLES EN EL FINDE

Además de Sergio García, otros dos españoles pasaron el corte: Rafa Cabrera Bello (-4) acabó en el puesto 33. Si la regularidad en el golf es fundamental, a Cabrera había que darle el premio gordo aunque no haya ganado, porque sus cuatro tarjetas de 69 golpes le convierten en el jugador más regular del torneo; claro que hay que distinguir entre la definición de regular, como alguien que hace siempre los mismos golpes, y la de regular, como alguien que no es bueno, ni malo, sino eso, regular.

El tercero de los hispanos fue Pablo Larrazábal que acabó (-1) en el puesto 53, empatado con el ya citado Mickelson.

SERGIO EMPEZÓ CON MAL PIE

Sergio García, al que se cita al principio de esta crónica no pasó del par 70 del campo y está acabó el 72 tras la primera ronda. Al castellonense le cuesta empezar en estos comienzos del año, pero a partir de la segunda jornada, vuelve a mostrar su categoría y no para de subir posiciones. Tras ser (-4) vigesimocuarto el viernes, cuando se quedó a falta de disputar el hoyo 18, par 5, por falta de luz, su en el que firmó el par en el jueves.vuelta al campo casi de madrugada el sábado, le vino de perlas, ya que tras finalizar el hoyo 18 con un bogey, cuando regresó al tee del uno para jugar la tercera ronda, «del movimiento», firmó una de las mejores tarjetas de la jornada: 64 golpes, seis bajo el par del campo, lo que le llevó a ese puesto séptimo que lucía en la clasificación. Pero, de nuevo el contratiempo dominical, una tarjeta de 70 que le alejó del top ten.

SIETE ESPAÑOLES FUERA DEL CORTE

Tras la suspensión del viernes, por falta de luz, hasta el sábado no se supo la cifra del corte que, finalmente, se situó al par y que superaron 76 jugadores. Desgraciadamente, de los diez españoles que iniciaron la prueba, siete no siguieron en liza.

Nacho Elvira (+1) se quedó a las puertas del fin de semana; otros cuatro, Arnáus, Jiménez, Otaegui y Campillo (+3) también tuvieron que hacer las maletas anticipadamente; el joven amateur catalán Eduard Rousaud, invitado por la organización, acabó (+6), empatado con el sueco Henrik Stenson, últimamente venido a menos, y Älvaro Quirós (+7) fue el último de los españoles, en el puesto 123, de los 138 participantes que iniciaron la competición.

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