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Romance: Las razones de Tiger

Romance: Las razones de Tiger
Por fin, tres días antes de volver a competir en el Masters de Augusta, Tiger Woods se enfrentó a los periodistas en una rueda de prensa ofrecida a las ocho de la tarde del lunes, 5 de abril, y dio sus razones que a unos convencieron más que a otros. Tiger tiene buen aspecto y hasta una incipiente perilla. Basilio Rogado ha resumido las respuestas del Tigre, en forma de romance.
Y salió del tee del diez
a las diez de la mañana
iba con su amigo O´Meara
y a esa hora tan temprana
se paró a hablar con Furyk
y a Couples le saludaba.
Solo eran nueve hoyos
los que a Tiger aguardaban
y, mientras, los periodistas
en Casa Club esperaban
a que del número uno
la vuelta se terminara.
Pero aguardaron en vano
a que Tiger les hablara
que la prensa por la tarde
es cuando estaba citada.
Y por fin dieron las ocho
y Tiger se presentaba:
delante los periodistas,
y él tras la mesa estaba,
el rostro como de póker
como si nada pasara
ni antes, ni después de aquello
que todo el mundo observara.
Empezaron las preguntas
y Tiger ni se inmutaba;
“to” el mundo es bueno, decía
y al llegar ya me abrazaban.
Del gran recibimiento
boquiabierto se mostraba:
y es que no era para tanto
“es más de lo que esperaba”.
“Siempre he cumplido la ley,
he hecho lo que me mandaban
mis abogados expertos
que para eso cobraban”.
Y habló de su tratamiento,
pero solo de pasada,
“que eso es cosa personal
y a casi nadie importaba.
Me han dejado como nuevo
eso sí que confesaba:
ahora soy otro distinto,
mucho menos tarambana,
más centrado, más dispuesto;
no haré lo que tenga ganas,
sino lo que sea correcto
para que puedan las masas
aplaudirme como antes,
animarme hasta las cachas”.
“Tuve una vida secreta,
porque nadie se enteraba
de que yo todas las noches
siempre salía y entraba.
Pero ahora estoy sereno
ya la noche no me llama
siento todo el mal que he hecho
pero intentaré apagarla,
esa llama que por dentro
desde hace tiempo quemaba”.
En cuanto a medicamentos,
“ninguno malo tomaba;
eran para remediar
lesiones que me aquejaban:
el talón y las rodillas,
la sangre que me cambiaban
pero era por derecho
y sin querer hacer trampas,
males que no eran del alma,
porque estos no se quitan
ni con pastillas, ni plasma”
“Ahora querré a mis fans,
amigos de mis entrañas,
y creceré con mis hijos
y seré su camarada
y hasta jugaré con ellos
como uno más de la panda.
Y aunque mi mujer no venga
al Masters esta semana,
intento reparar el daño,
que una vida tan malsana
ha causado a las empresas
que ayer me patrocinaban
y que ahora no se atreven
a pagar lo que pagaban”.
“Pero cuando el tee del uno,
a la hora señalada,
rodeado de personas
que quieren verme la cara,
se ponga al rojo vivo
para ver si mi pegada
sigue siendo como antes
y no me voy de escapada,
las gentes aplaudirán
y las firmas, encantadas,
buscarán de nuevo el eco
de mis victorias sonadas.
Y aunque ganar un Grande
no compensa mi atroz falta,
lo haré lo mejor posible,
pero no prometo nada”

(Foto: Archivo Wikimedia Commons)

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