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Adrián Otaegui (-16) «regaló» el Scandinavian Mixed a Jonathan Caldwell

Ver leaderboard del  Scandinavian Masters

Con tres putts en el hoyo 18 de la última ronda, el domingo 13 de junio en el invento de «Golf Inclusivo» Scandinavian Mixed, hosted by Henrik (Stenson) y Annika (Sorenstam), Adrián Otaegui (-16) «regaló» el triunfo a Jonathan Caldwell (-17) que esperaba en el campo de prácticas el par del español, que se convirtió en un absurdo bogey, porque el vasco se empeñó en hacer tres putts desde menos de seis metros y ceder un triunfo al que podría haber aspirado en un play off final.

El ganador consiguió una bolsa de 145.160€, de un total de 1.000.000€ en premios, mientras el vasco sumó, aunque no una tercera victoria en el Circuito Europeo, si un segundo puesto que le hace sumar 94.280€ que le llevan al 129 puesto en la Carrera hacia Dubai, lejos de los sesenta primeros que llegan a la Gran Final del Tour.

En cuanto al norirlandés Caldwell, de 37 años, consiguió así, sin sufrimiento alguno, su primer triunfo en el European Tour, en esta prueba «muy especial» que comenzó el jueves 10 de junio en el Vallda G&C.C. (par 72) en la localidad sueca de Gotemburgo, un torneo que unía a hombres y mujeres -con distancia de seguridad, ya que salen de tees diferentes, pero sin mascarillas-, en un intento de aunar esfuerzos y ayudar al auge del golf femenino.

Y a fe que las chicasno pudieron aprovechar la ocasión y solo dos de ellas acabaron en el top ten. Tercera fue (-15) Alice Hewson, colíder tras la tercera jornada que aguantó bien la ronda final, a pesar de sus inexpertos 23 años y su enfrentamiento con los hombres. La joven inglesa había asegurado durante la primera jornada que «los hombres juegan a otro deporte» -ver declaraciones al final de la crónica-, lo cual no fue óbice, ni cortapisa para que lograra una tercera posición y un jugoso premio de 54.424€ que están muy lejos de las ganancias que se consiguen en el Ladies European Tour, cuyas rectoras están intentando relanzar, con muy buen criterio con acciones como esta del Scandinavian Mixed.

Solo otra mujer, la alemana de 25 años, Olivia Cowan, acabó (-10) en el top ten, empatada en la décima posición con otros tres jugadores, masculinos ellos.

CAROLINE HEDWALL SE HUNDIÓ AL FINAL

La sueca, Caroline Hedwall y la inglesa, Alice Hewson , acompañaban al galés Rhys Enoch y al australiano Jason Scrivener, en el cuádruple empate en cabeza, tras la tercera jornada. Los cuatro tenían un golpe de ventaja sobre cinco jugadores, todos hombres esta vez, empatados (-11) en la quinta posición y entre los que se encontraba un español, Adrián Otaegui.

Ni el ventarrón al que tuvieron que enfrentarse los jugadores impidió que se hicieran vueltas bajas, entre ellas la de Otaegui (-6), que igualaba las tarjetas entregadas por los dos chicos colíderes, Enoch y Scrivener. Otaegui (71, 68, 66 y 67) acabó en la segunda posición, como queda dicho, después de ir de menos a más y de perder con tres putts en el último hoyo, cuando podía haberse asegurado competir por el triunfo en un play off.

Al final seis españoles (españolas incluidas, según la RAE), cuatro chicos y dos chicas, pasaron el corte, establecido en -3 y que superaron 71 participantes (y «participantas»).

Tras Otaegui, el segundo español fue Pep Anglés (-8) en la posición 18; el tercero, en esta ocasión, tercera, fue Nuria Iturrioz (-7) que acabó en el puesto 25; Sebastián García Rodríguez (-5) terminó en el 37 y la segunda española que pasó el corte, María Hernández (-3) acabó la 46.

Una vez más Carlos Pigem dio dos de cal y dos de era. Pigem que era decimoquinto tras la segunda vuelta (68, 68, 78 y 74), volvió a enredarse el fin de semana, como tantas otras veces y con el par acumualado descendió hasta la posición 61.

SIETE ESPAÑOLES FUERA DEL CORTE

Fuera del corte se quedaron otros siete españoles, tres chicos, Adri Arnáus, Alejandro Cañizares y Nacho Elvira, y cuatro chicas: Carmen Alonso, Noemí Jiménez, Silvia Bañón y Laura Gómez. También se quedó fuera (+2), como era previsible dada su situación de «jugadora retirada» Annika Sorenstam, que podrá seguir ejerciendo de anfitriona sin necesidad de los palos de golf.

(La clasificación de la prueba y de los españoles (añado y españolas, pero lo hago a regañadientes porque ya va implícito), puede conocerla el lector haciendo clic en Ver leaderboard, al comienzo de estas líneas).

UN TORNEO INCLUSIVO

Esta es una prueba del European Tour en el que participan hombres y mujeres o viceversa. Los anfitriones y promotores del torneo son dos suecos, Henrik Stenson y Annika Sorensta. A los que les parezca machista nombrar primero al hombre -recuerdo a los lectores que yo soy de la generación en la que se empezaban los discursos con la fórmula «Señoras y señores»-, les hago notar que así es como aparecen en el «apellido» del torneo: Scandinavian Mixed Hosted by Henrik & Annika.

Así, primero el hombre y luego la mujer, como hace el European Tour, sin atenerse a las inexistentes reglas del lenguaje inclusivo: nombrar la realidad tal y como a cada uno le venga en gana, sin tener en cuenta las normas escritas y habladas durante siglos y reconocidas por las Academias (Real en el caso de España) de cada país.

Para los que piensen que lo del «lenguaje inclusivo» es de ahora, de los tiempos que ya no corren, vuelan, les recuerdo que lo que se llamaba «gramática parda», empleada por personas sin estudios, generalmente, cayó en desuso hasta que de nuevo, otras personas sin estudios, sin escrúpulos, o simplemente ignorantes, la han vuelto a poner de moda, especialmente desde tribunas políticas.

UN TORNEO DE 1.000.000€

Al parecer, la iniciativa del Scandinavian Mixed, promovido por los suecos Henrik Stenson, en horas bajas, y por Annika Sorenstam, felizmente retirada de la competición, hasta ahora, es impulsar el Circuito femenino de golf, en horas más bajas todavía que las de Stenson, lo cual me parece una idea muy loable.

Desde ese punto de vista, nada que objetar, es más, un fuerte aplauso a esa iniciativa. Hombres y mujeres aficionados jugamos juntos al golf cada día sin problema alguno y no veo por qué no pueden hacerlo igual en el mundo profesional.

Pero, siempre hay algún pero, lo que no me parece normal -ya no hablo de justicia, para lo que vale- es que ambos, hombre y mujeres jueguen un mismo torneo y luchen por el mismo premio -en este caso un total de 1.000.000€, que suele ser una cantidad normal en el European Tour-.

Para que eso fuera equitativo, las mujeres tendrían que competir en las mismas condiciones que los hombres: salir de los mismos tees y no de otros más avanzados, como en el campo amateur.

Ya sé que no es igual, que las mujeres «pegan» menos que los hombres y que ellos tienen más posibilidades de victoria que ellas, si juegan en las mismas condiciones. Por eso mismo, los tees de las mujeres están adelantados en todos los hoyos, menos en los pares 3, donde normalmente la distancia no es el problema.

Ahora bien, eso quiere decir que las mujeres deberían tener un trozo de pastel más pequeño que los hombres. No, No y No. Lo que podría hacerse -no pretendo que el lector esté de acuerdo- según mi criterio, es partir el premio por la mitad.

Me explico. Ellos y ellas juegan juntos -lo de «los niños con las niñas» de Tony Leblanc, está tan obsoleto como yo-, perfecto, comparten partidos y torneo, pero los premios en metálico debían partirse por la mitad: 500.000€ para los chicos y otros 500.000€ para las chicas. De esta forma la competición sería mucho más igualitaria y menos inclusiva. No se perdería la idea de fomentar el golf femenino europeo, que en época de pandemia ha sufrido más que el masculino, que ya es decir; no se quebrantaría la buena idea de unir a chicos y chicas que, entre otras cosas hace menos aspera la competición y más agradable la convivencia fuera del campo.

«LOS CHICOS JUEGAN A OTRO DEPORTE»

No solo los aficionados jugamos a un golf distinto de los profesionales; hasta las mujeres reconocen que el golf profesional masculino es otro deporte. Durante la transmisión de la primera ronda del torneo se entrevistó a la joven inglesa Alice Hewson, a la que se notó alegre y desenvuelta, encantada de estar en el torneo. Alice, de 23 años -tras la tercera jornada era una de las colíderes y al final terminó tercera (-15) y la primera clasificada de las mujeres- reconoció haberse quedado impresionada de «lo fuerte que pegan a la bola los chicos», a pesar de que ella es de las que también le arrean a la pelota de lo lindo. Pero lo mejor fue cuando reconoció que «los chicos juegan a otro deporte». Y tiene toda la razón, a pesar de que ella ha sido la única que ha podido luchar por el título hasta el final.

En el mundo profesional, los deportistas masculinos -al margen de los concursos hípicos y algún otro deporte que se me olvide- tienen un mayor tirón para el espectáculo. Lo cual no quiere decir que entre las mujeres no haya profesionales de excepción, pero si el dinero del deporte está en función del interés que despierta en los espectadores -ya incluyo espectadoras, porque la RAE me lo permite-, tanto en el fútbol, deporte rey en casi todo el mundo, como en la mayor parte de las actividades deportivas, se sigue con más interés y con mucho más público, ya sea presente o al otro lado de la pantalla, el deporte practicado por los hombres.

Si de verdad quieren igualdad las mujeres y jugar el Open Británico con los hombres, tendrán que adaptarse a las normas vigentes y salir de los mismos tees y con el rough como si fuera el US Open.

Y en el tenis, para jugar en Roland Garros y luchar por los mismos premios millonarios, tendrían que jugar -aunque no lo hicieran contra hombres- a cinco sets y no a tres como lo hacen.

QUEDA DICHO, CADA CUAL QUE LO ENTIENDA A SU MANERA, INCLUSIVA, INCLUSO

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