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Dustin Johnson (-20) arrasó en el Masters y Tiger le puso la Chaqueta Verde. Rahm (-10) acabó séptimo

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(En la imagen, Dustin Johnson se enfunda la Chaqueta Verde como ganador del Masters de Augusta 2020, ayudado por Tiger Woods, vencedor de la pasada edición).

Dustin Johnson (-20) salía en la cuarta jornada del Masters de Augusta 2020, cuatro golpes de ventaja sobre Abraham Ancer, Sugjae Im y Cameron Smith y se perfilaba como ganador del Masters de Augusta.

Y como si fuera la crónica de una victoria anunciada, Johnson, de 36 años, arrasaba en la última jornada y batía el record de golpes para ganar (65, 70, 65 y 68) con veinte golpes bajo el par del campo, con cinco de ventaja sobre sus compañeros del partido estelar, los citados Im y Smith.

A pesar de no haber tenido mucha suerte en los torneos Grandes, ya que en cuatro de ellos salió líder en la última ronda y no pudo hacerse con la victoria, este Masters ha sido su segundo triundo en un Major y lo ha hecho de manera incontestable, de principio a fin, ya que no dejó el liderato desde la primera jornada, y demostró que su liderazgo mundial va para largo.

La victoria, conseguida en un campo diferente al de otros años, tanto por la época -noviembre no es abril, aunque parezca una perogrullada- como por la ausencia de viento y la comodidad que los greenes blandos aportaron al juego de los profesionales. le ha reportado a Johnson la cantidad de 2.070.000$. La segunda posición (-15) fue para dos jugadores jóvenes, el coreano Sungjae Im, de 22 años y el australiano Cameron Smith, de 29. Ambos se embolsaron alrededor de un millón de dólares por cabeza, ya que se repartieron las cantidades que se ganaban en cada una de los dos puestos, segundo y tercero. Como curiosidad para la estadística, el australiano ha sido el primer jugador que, en toda la historia del Masters, ha logrado firmar cuatro tarjetas por debajo de los 70 golpes: 67, 68, 69 y 69. ¡Casi nadie al aparato!

TOP TEN PARA RHAM… CON MALA SUERTE

A falta de una ronda, Jon Rahm (-9) era séptimo, tras firmar tres tarjetas de 69, 66 y 72 golpes y, practicamente se quedaba sin opciones al título.

La tercera vuelta del español se torció en el hoyo 8, par 5, cuando firmó un doble bogey que le hizo terminar los primeros nueve hoyos con +1, con solo un birdie en el hoyo 3. Un mal segundo golpe con la madera de calle en el hoyo 8, y un tiro a un árbol que le obligó a dropar, de tercero, acabaron en ese 7 que cortó de raíz la posible proyección del jugador vasco.

Pudo arreglar la vuelta con dos birdies en los hoyos 14 y 15, pero un putt fallado a escasa distancia en el 16, par 3, y un bogey en el 18, le dejaron con un mal sabor de boca que no se le pudo quitar hasta los últimos nueve hoyos del domingo.

La última jornada tampoco fue muy buena para el español, aunque no bajó nunca los brazos. Con cuatro tarjetas de 69, 66, 72 y 71 y luego de acabar tocado con sus siete golpes del hoyo 8 el sábado, en los últimos nueve hoyos del domingo, todavía pudo firmar un eagle en el par 5 del hoyo 15 y un birdie en el 16. Precisamente en ese par 3 del hoyo 16, el segundo día de entrenamiento, el martes 10, cuando cumplía 26 años, logró un hoyo en uno, enviado la bola haciendo ranas sobre el agua y llevandola al green y, rodando, al fondo del hoyo.

El golpe, según DeChambeau, confirmó el Principio de Bernouilli, matemático, físico y médico del siglo XVIII, nacido en 1700, en los Países Bajos, que describe el comportamiento de un fluido moviéndose a lo largo de una línea de corriente.

Total, una buena actuación de Jon Rahm, séptimo al final, empatado (-10) con Brooks Koepka y el taiwanés C.T. Pan, empañada por ese doble bogey del hoyo 8, en la tercera jornada, pero que sirve para que el vasco continúe como número 2 del ranking mundial.

TIGER WOODS: DEL INFIERNO… AL PURGATORIO

Lejos, muy lejos, acabó Tiger Woods (68, 71, 72 y 76) que finalizó (-1) en el puesto 38. Después de una buena primera ronda, donde dejó buenas sensaciones, al tigre se le acabó la magia en los greenes y de él, nunca más se supo. Con problemas de espalda, o no, que nunca se termina de saber, el caso es que Tiger no estaba para renovar el título obtenido en 2019.

Y mucho menos cuando en el hoyo 12, el par tres del Amen Corner, donde acaban tantas esperanzas y se truncan tantas carreras deportivas -por ejemplo la de Jordan Spieth que ahogó su segunda Chaqueta Verde en el agua del emblemático par 3- Tiger tiró tres veces la bola al agua y salió del green firmando un ¡¡¡¡¡10!!!!! en su tarjeta.

Pero Tiger no hay más que uno y en los seis hoyos que le faltaban para terminar firmó ¡¡¡¡¡5 birdies!!!!! Había bajado a los infiernos y, aunque no llegó a la gloria porque firmó un 76, sí pudo acceder al Purgartorio: GENIO Y FIGURA.

Rafa Cabrera, que pasó el corte entre los 60 que lo superaron el viernes, al par, no levantó cabeza (73, 71, 74) y es (+2) el 56 aunque, eso sí, empatado con Phil Mickelson.

LA MORALEJA DE LA DISTANCIA

Aún sin terminar este atípico Masters de otoño, ya nos permitió contar con una moraleja: «no es distancia todo lo que reluce». Bryson DeChambeau venía a ganar de calle este Masters. Hasta el mismo lo decía, aplaudido por los más incondicionales; se había preparado a conciencia para la ocasión: le pegaba al driver más que nadie, se puso más fuerte que un toro… y al fin y a la postre al terminar la cuarta ronda (70, 74, 69 y 73) acumuló un -2 y acabó en el puesto 34, a ¡¡¡18golpes!!! del ganador. Y, aunque para él fuera una excusa, la pérdida de una bola en el hoyo tres, la segunda jornada, que le supuso firmar un siete en la tarejeta, no fue lo que le dejó fuera de combate, sino su supuesta superioridad en un deporte en el que la humildad es imprescindible para competir.

Y es que no es «distancia too lo que reluce», insisto. En la segunda ronda, que se terminó en la mañana del sábado, Danny Willet rompió su driver e inició la «jornada del movimiento» con la madera tres. Empezó sus 18 hoyos con un doble bogey, pero sin driver y con la madera tres como «macho alfa» firmó 66 golpes, seis bajo el par del campo… Y sin pegar «golpazos» de 350 metros desde la salida. Moraleja: «el que mucho alarga… poco llega», versión más o menos golfística del popular «el que mucho abarca, poco aprieta».

CRÓNICA DE LA TERCERA JORNADA

La tercera jornada del Masters de Augusta comenzó el sábado, a primera hora de la tarde, con Jon Rahm (-9) colíder, junto a los norteamericanos Dustin Johnson y Justin Thomas, el mexicano Abraham Ancer y el australiano Cameron Smith.

La segunda ronda, aplazada por la falta de luz el viernes por la tarde, se reanudó muy temprano la mañana del sábado, con Jon Rahm en el green del hoyo 13, par 5, donde el español (-8) había dejado su bola marcada para birdie a metro y medio del hoyo.

Jon embocó el putt y se colocó (-9) empatado en cabeza, lugar que siguió ocupando hasta el final del recorrido aplazado, con pares en los 18 hoyos restantes; un resultado especialmente meritorio, gracias al par del hoyo 15, el par 5 del agua delante del green, donde metió la bola para par desde fuera del green.

El español, que está haciendo un torneo muy serio, sin apenas fallos y con tiros a green como si fueran dardos a una diana, llevaba hasta ese momento, una tarjeta con cinco birdies (2, 4, 8, 9 y 12) para un acumulado de -8, a un solo golpe de la cabeza, donde empataban (-9) cuatro colíderes, con sus dos vueltas terminadas, los ya citados Ancer, Johnson, Thomas y Smith.

SESENTA JUGADORES PASARON EL CORTE

Finalizadas las dos vueltas en Augusta, sesenta jugadores pasaron el corte, establecido al par, resultado que firmaron los quince últimos de la clasificación.

Finalmente, Bryson DeChambeau, que vivió un auténtico calvario durante la segunda jornada, en la que perdió una bola en el hoyo tres, después de pegar un drive monstruoso y firmar un siete (triple bogey) y continuar con dos bogeys, en el cuatro y el cinco. Desencajado, intentando recuperar los golpes perdidos, DeChambeau, que había levantado demasiadas expectativas respecto a su actuación en el Masters, consiguió firmar una tarjeta al par y pasar el corte.

Luego se supo que DeChambeau se había sentido mal al final de la jornada del viernes y en la mañana del sábado, hasta el punto de tenerle que hacer dos tests para comprobar su estado de salud. Afortunadamente, todo quedó en un susto y el bombardero norteamericano, pudo estar entre los 60 supervivientes del fin de semana.

Tiger Woods, otro de los favoritos del público, aunque no figure como tal en el pensamiento de los más entendidos, pasó el corte con -5 y, aunque en la primera jornada se presentaba como un firme candidato, su segunda vuelta (68, 71), le dejó lejos de la cabeza.

RAFA CABRERA PASÓ EL CORTE

Entre los que pasaron el corte, al par, está Rafa Cabrera Bello, que luchó hasta el último momento por estar el fin de semana en Augusta, lo que le servirá, sea cual sea su puesto al término de la prueba, para ascender puestos en la FedEx y mejorar su situación actual.

Con el canario se clasificaron, al par, otros catorce jugadores, entre los que se encuentra Jordan Spieth, que necesitó un putt larguísimo en el hoyo 18 para no perderse el fin de semana.

El que se quedó fuera sin remisión fue el tercero de los españoles, Chema Olazábal; ausente Sergio García por el Covid-19, el vasco firmó dos vueltas de 78 y 80 golpes, para un acumulado de +14 y acabar antepenúltimo.

CRÓNICA DE LA PRIMERA JORNADA

Con la primera jornada del Masters sin terminar por falta de luz, debido a una fuerte tormenta caída, a primera hora, sobre Augusta, que obligó a retrasar las salidas, Jon Rahm (-3) es decimotercero, a 4 golpes del líder, el inglés Paul Casey.

El español pudo terminar su recorrido, pero empata con sus 69 golpes del jueves 12 de noviembre, con ocho jugadores, entre los que se encuentran Matt Wallace y Toni Finau, que tambián acabaron sus recorridos, y con Dustin Johnson y Justin Rose, que abandonaron el campo en el hoyo 9, Bernhard Langer, que lo dejó en el 10 y Rickie Fowler, en el 11.

Los jugadores salen por dos tees, precisamente por la menor luz diurna de noviembre, en comparación con la de la primavera, cuando se celebra habitualmente el Masters y, además, solo 50, más empatados, de los 92 participantes, pasarán el corte del viernes, si es que se pueden terminar las dos jornadas al final del segundo día de torneo.

Una de las buenas noticias de la primera ronda, ha sido la actuación de Tiger Woods. Aunque no estaba en las listas de los favoritos, Woods, que solo ha jugado seis vueltas oficiales desde el regreso de la competición a los Estados Unidos, firmó una tarjeta de 68 golpes, cuatro bajo par, lo que le deja empatado en la quinta posición, con otros siete jugadores. Y lo más importante: se le vió en forma, con buena actitud y con acierto en los greenes. Habrá que contar con él, a pesar de todo.

Ausente Sergio García, afectado por el Covid-19, solo dos españoles acompañan a Rahm en este primer Major de la temporada 20/21, pero que corresponde a la 2020. Rafa Cabrera es el 64 (+1); el canario empezó bien, con uno bajo par en los nueve primeros hoyos, pero un doble bogey en el par 5 del hoyo 15, y otros errores cometidos durante los segundos nueve hoyos, le llevaron a firmar una tarjeta final de 73 golpes.

Chema Olazábal abandonó el campo y dejó su bola marcada en el green del hoyo 18, con lo que en la madrugada del viernes tendrá que volver al campo para patear en el citado 18, que es su noveno hoyo, ya que salió por el 10. El vasco está +2, patea para bogey y todavía tiene que jugar nueve hoyos que le quedan del viernes, antes de volver al campo para efectuar el recorrido del viernes. Complicado tiene pasar el corte.

CRÓNICA PREVIA

Por fin llega el Masters (12-15 noviembre). El Major ha pasado de la primavera al otoño de Augusta, con el esperado Tiger Woods y con Jon Rahm, como gran esperanza española, tras la ausencia de Sergio García, afectado por el Covid-19 (ver más información en esta misma página web). El vasco, que acabó noveno en la última edición, jugará las dos primeras rondas con Bryson DeChambeau, que fue vigesimonoveno en 2019; el norteamericano ha hecho del Masters su gran objetivo de la temporada y todos sus esfuerzos, en lo físico y en lo mental, van dirigidos a conseguir la victoria en el Major de la Chaqueta Verde.

Noventa y tres jugadores estarán en el tee de salida del Augusta National, donde les espera el Amen Corner, amén -y perdón por el «así sea» reiterativo- de otras «trampas saduceas», no en forma de preguntas, sino en calidad de problemas que plantea cada hoyo del campo/jardín donde el premio para el ganador, amén de los muchos millones de dólares en juego -son tantos que en el calendario del PGA Tour no se atreven a poner el montante total- es una Chaqueta Verde.

Tiger Woods, que esta temporada -tras regresar la competición del parón de la pandemia- solo ha disputado seis rondas oficiales, en dos torneos, ya que no pasó el corte en el primero de ellos, no parece que sea uno de los favoritos para repetir su triunfo de 2019, pero sí lo sería para su legión de seguidores que estaarían a su lado físicamente, si no fuera porque está prohibida la asistencia de espectadores.

No pasó igual la semana anterior en Houston, donde al menos 3.000 personas siguieron cada jornada a los jugadores. Por fas o por nefas -en la antigua Roma, los días se dividían en fastos o nefastos-, el caso es que Sergio García se pilló el virus a su regreso de Houston, en el propio estado de Texas, donde habita, y no podrá estar en el tee del uno de esta edición 2020 del Masters, que se juega en la temporada 20/21.

Volviendo a Tiger, el californiano juega las dos primeras rondas con el irlandés Shane Lowry y con el amateur de 22 años, nacido en Mississippi y estudiante de la Universidad Georgia Tech, que ganó su plaza para el Masters 2020, tras vencer en el Trofeo Havemeyer, una prueba que se celebra anualmente en el Southward Ho C.C., en Bay Shore, en Nueva York.

JON RAHM, LA GRAN ESPERANZA ESPAÑOLA

Aunque son tres los españoles que estarán en el tee del 1 de Augusta -ya conocida la ausencia de Sergio García- solo uno de ellos está entre los favoritos para la victoria. Jon Rahm, actual número 2 del mundo, jugará las dos primeras rondas, con Bryson DeChambeau, como queda dicho al principio de esta crónica y con ellos formará el trío de jugadores en el partido, el veterano sudafricano Louis Oosthuizen, que parece haber recuperado una forma que había perdido durante varios años.

Rafa Cabrera Bello, el segundo de los españoles presentes en la cita de Augusta, tendrá como compañeros, el jueves y el viernes, al canadiense Mike Wier y al inglés Matt Wallace, y Chema Olazábal, presente por sus dos victorias en el Masters, juega con el norteamericano Andrew Putnam y la joven esperanza irlandesa, el amateur de 22 años, James Sugrue.

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