Opinión

Lanza rota: Sergio y Tiger enfrentados por los dropajes y por la falta de deportividad del norteamericano

La situación viene ya de antiguo. Tiger y Sergio nunca han sido amigos, aunque sí conocidos, como todos los jugadores de los distintos Circuitos de golf en todo el mundo. Antes había, al menos, algún punto en común, pero los últimos acontecimientos han desembocado en un enfrentamiento verbal. El castellonense no suele callarse y no va a dejar de decir lo que piensa, pase lo que pase. Y eso es digno de alabanza, aunque su franqueza pueda acarrearle algún que otro perjuicio.

Por distintas razones: Woods es el número 1 y estadounidense, y es en el Circuito Americano donde se ven las caras. Naturalmente, el público estará siempre con Tiger, a pesar del escaso acercamiento del jugador a sus fans y a pesar de sus feos detalles permanentes. Sin ir más lejos en la cuarta ronda en The Players, el domingo 12 de mayo, el “Mother Day” en los Estados Unidos. Todos los jugadores llevaban una prenda de color rosa, o un lazo en la gorra, en homenaje a las madres y en pro de la lucha contra el cáncer de mama. Pero… eso no iba con Tiger, que está por encima del bien y del mal. El californiano siguió con su costumbre de vestir su pantalón negro y su polo rojo, como en todas las rondas finales… y ni el recuerdo de su madre, ni la lucha contra el cáncer de mama le afectan para nada.

Así que, como en el clásico del western que dirigió Edward Dmytryk en 1954, los antes enemigos cordiales acaban de romper la lanza -igual que en la película “Lanza Rota”, protagonizada por Spencer Tracy, Robert Wagner, Jean Peters, Richard Widmark, Katy Jurado…- que puede convertirles en enemigos irreconciliables, o simplemente ser flor de un día, semana o mes. Pero aunque las relaciones dejen de ser tan tirantes como ahora, ambos jugadores no se ven con buenos ojos.

Sergio dice de Tiger que “no disfrutamos de la compañía mutua. Y no hace falta ser ingeniero aeronáutico para darse cuenta de ello”. Mientras tanto, Tiger le reprocha su disgusto: “no me sorprende que él (Sergio) se queje de algo”.  Y el castellonense insiste: "no voy a mentir. No es el jugador con el que más me gusta jugar, no es el mejor tipo que hay en el PGA Tour".

El caso es que ya tenemos el lío armado entre Tiger Woods y Sergio García, que tanto monta, aunque no monte tanto a la hora de los resultados en la que Woods va con muchos relojes de adelanto. Pero en cuanto a profesionales de golf, tanta consideración, respeto y educación merece el príncipe altivo (léase número 1), como el más humilde de los profesionales… y en este caso no se lea Sergio García porque la calidad del español está más que contrastada aunque no tenga el palmarés del Tigre, algo que no posee nadie y al que solo le gana Jack Nicklaus en Grandes.

EL DROPAJE BAJO SOSPECHA

La caja de los truenos se destapó no hace mucho con las declaraciones de Sergio después del polémico dropaje del Masters de Augusta, donde Tiger estuvo descalificado, luego perdonado y, por último, en el tee de salida de la siguiente jornada por aquello de que un Grande sin Tiger disminuye la millonaria audiencia televisiva mundial, uno de los pocos profesionales que se mostraron crítico con la decisión del californiano fue Sergio García.

“Yo me hubiera retirado”, dijo Sergio. E imagino que a Tiger eso le sentaría a cuerno quemado, dicho sea sin segundas intenciones. Y tras la opinión del español, dicha sin pelos en la lengua, como debe ser, las cosas se pusieron todavía peor.

Y llegó la tercera ronda en The Players, el sábado 11 de mayo, con los dos jugadores en el partido estelar. Y ya en el segundo hoyo, tras los saludos, obligados, de rigor en el tee de salida del primero, Tiger, al parecer, la armó ya que cuando Sergio iba a dar su segundo golpe en el par 5, Woods cambió la madera 5 que tenía en la mano por la 3, lo que levantó la alegría del público y sus gritos, al parecer, molestaron al español que falló su golpe a green.

“Hay que ser más educados en el campo y esperar a que el contrario pegue su golpe antes de hacer nada”, dijo Sergio. “Le pregunté a un oficial y me dijo que Sergio ya había golpeado su bola -explicó Tiger- que añadió, como se explicaba líneas arriba: no me sorprende que Sergio se queje de algo”.

Todo eso, para empezar, luego hubo catorce hoyos más, hasta que la tormenta les echó del campo hasta la mañana del día siguiente.

OTRO DROPAJE POLÉMICO

Y ya en la cuarta ronda, el domingo por la tarde, con Tiger en ventaja, con dos golpes sobre sus seguidores, el número 1 tiró su bola al agua, con un hierro. Y de nuevo, el dropaje… bajo sospecha.

Tiger explicó su actuación: “mi golpe empezó recto y después hizo hook, hablé con Casey Wittenberg, mi compañero de partido, y su caddie y decidimos que la bola había entrado por ahí y que ahí debía dropar”.

Pero las cosas no debieron ser así. Sobre todo teniendo en cuenta que la sombra del dropaje del Masters sigue siendo alargada. Según diversos analistas, uno de ellos Álvaro Beamonte, comentarista de Canal +, la bola no salió recta, sino ya con hook, con lo que la entrada en el agua fue antes del lugar en el que dropó el jugador. Con los medios que cuenta la televisión norteamericana, es significativo, por lo sospechoso, que solo una vez se diera la imagen desde el dirigible que es la que mejor vista para comprobar por donde salió la bola. En caso de haber sido otro jugador, la imagen se habría repetido hasta el cansancio. Pero no fue así. En cualquier caso, Tiger firmó un doble bogey que le apeó del liderato y le dejó empatado con sus seguidores. Es posible que, aunque se hubiera ido más atrás a efectuar el dropaje, no hubiera hecho más de seis golpes, pero la cuestión no es esa, sino la posible sanción, incluso descalificación, por dropar en un sitio indebido.

Pero claro ¿quién era el compañero de partido del número 1? Esa es la pregunta del  millón, Casey Wittenberg, un “rookie” de 28 años, ganador en 2012 del Web Tour, la segunda división del Circuito Americano que estaba jugando el partido estelar con el “Ídolo”. ¿Qué iban a decirle a Tiger sobre su dropaje? Pues eso, Tiger sabía a quién tenía que preguntar. Por supuesto no llamó a un árbitro, aún a sabiendas de que la opinión de su marcador no es válida reglamentariamente y, en caso de alguna duda, debería haber sido un árbitro el que decidiera el lugar exacto donde debería droparse la bola “ahogada”.  Sobre todo después del incidente en Augusta. Pero las cosas, al parecer, no fueron así y las imágenes , sobre todo la tomada desde el dirigible -la que no se repitió en la transmisión televisiva- parecía demostrar que el hook se inicia prácticamente desde que la bola salió del palo que, además, era una madera 5.

Si el compañero de partido no hubiera sido un “novato” al que el Príncipe Altivo no dirigió la palabra ni una sola vez, sino Sergio García, Padraig Harrington o algún otro veterano, ese dropaje no se hubiera hecho desde donde se hizo.

LA VERSIÓN DE TIGER

Tiger se limitó a decir sobre el asunto: “mi golpe empezó recto y después hizo hook; hablé con Casey Wittenberg y su caddie y decidimos que la bola había entrado por ahí y que ahí debía dropar”.

Lo que se deduce de todos los comportamientos alrededor de este asunto, es que permanece una duda razonable sobre el lugar correcto del dropaje; que la televisión norteamericana zanjó la polémica desde el principio, de manera sospechosa, sin volver a repetir las imágenes; que los árbitros se callaron con un silencio cómplice y que la PGA no dijo esta boca es mía después de finalizado el torneo… Y “nadie”, además, llamó para denunciar el posible error, con lo que debería haberse realizado una investigación al respecto. Eso, cuando es tan corriente que los “chivatos” llamen desde casa para denunciar posibles actuaciones ilegales, cosa que, por otra parte, no se debería permitir, porque para eso están los responsables de torneos tan importantes que, además, como los espectadores en casa, pueden ver las imágenes hasta la saciedad, antes de decidir.

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