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Kevin Stadler ganó el Waste Management Open, en Scottsdale, Arizona y jugará con su padre, Craig, el Masters de Augusta

 

 

(En la imagen, Kevin Stadler, el hijo de Craig Stadler (La Morsa), con el trofeo conseguido en el Waste Management Open, en Arizona. Bajo estas líneas, el «Hoyo Estadio», el par 3 del hoyo 16 en el que miles de aficionados aplauden o abuchean a los jugadores según sea su golpe de salida. Un hoyo muy especial en un campo no menos especial, el TPC de Scottsdale, en Phoenix, Arizona).

 

Ver lista de participantes en el TPC Scottsdale de Arizona

 

Gonzalo Fernández Castaño (+10) sigue con el «calvario del novato» y no termina de adaptarse al Circuito Americano. Tras no pasar el corte en el Farmers Insurance Open en California la pasada semana -donde tampoco pudo terminar el torneo Tiger Woods-, el madrileño, con dos tarjetas de 78 y 74 golpes, para un total de +10, no ha podido pasar a jugar el fin de semana en el Waste Management Open, que finalizó, el domingo 2 de eneroen el TPC de Scottdale, en Arizona, el 2 de febrero, con la victoria de Kevin Stadler (-16) que terminó con un golpe de ventaja sobre el canadiense Graham Delaet y el norteamericano Bubba Watsop que fue en cabeza durante casi todo el torneo y perdió sus posibilidades en los últimos hoyos.

 

Una vez que arranque 239 carrera, Kevin Stadler consiguió en su primera victoria de su carrera, después de haber jugado 239 torneos en el PGA Tour. De esta manera, ya puede mirar a la cara de su padre, Craig, apodado «La Morsa», no solo por su aspecto robusto, que ha heredado su hijo, sino por el enorme bigote que lucía en el campo de golf y fuera de él.

 

Kevin y Craig siguen la estela de otros padre e hijo, los Haas. Bill ganó en el PGA Tour en 2010 y su padre lo hizo en varias ocasiones y, también en el Champions Tour.

 

Pero en el caso de Craig y Kevin,  padre e hijo harán historia en el PGA Tour cuando en abril próximo jueguen el Masters de Augusta. La victoria de Kevin, no solo le ha aportado 1.116.000 $ de los 6.200.000 $ que se repartían en premios en Arizona, sino que ha conseguido 500 puntos de la FedEx Cup y un puesto en el Masters de Augusta. Allí estará, pues, con Craig, la Morsa, que ganó en Augusta en 1982 y que, con 61 años, ya había anunciado que este será su último Masters. No está mal despedirse con su hijo.

 

COSTILLAS DE CERDO EN LUGAR DE GIMNASIA

 

la victoria de Kevin Stadler deja en muy mal lugar a los forzudos del gimnasio que se empeñan en conseguir figura y prestaciones de atleta, porque, según el aspecto de Stadler Jr., que podría apodarse «La Morsa Jr», sin ningún reparo, a excepción, claro del bigote, que Kevin no lleva, su cuerpo está hecho más a las costillas de cerdo, con salsa barbacoa incluida, que tanto gustan a los norteamericanos, que a la visita a primeras horas de la mañana, casi de madrugada, a los gimnasios de los hoteles donde se alojan los jugadores semana tras semana. Así, con un 68 en la última ronda del Waste Management Open, Kevin pudo tocar la gloria con sus gordezuelos dedos, y compartirla con su padre y con su caddie, que también está de buen año.

 

LOS COMIENZOS MÁS DUROS

 

Pero volvamos con Fernández Castaño antes de despedir la crónica. Después de la primera jornada, en la que firmó una tarjeta de 78 golpes, siete sobre el par del campo, Gonzalo estaba, en el puesto 130, a la cola de la clasificación, empatado con el antepenúltimo, Kyle Stanley. Tras ellos, solo aparecía Lucas Glover, escaso consuelo aunque detrás tengan a todo un ganador de Grande. La segunda vuelta tampoco fue buena, aunque mejoró la del jueves. Gonzalo salía por el hoyo 10 y no pudo empezar peor, con tres bogeys seguidos. A pesar de ese mal comienzo, Gonzalo firmó cinco birdies -en la primera ronda solo hizo uno-, lo cual es ya una buena señal, aunque sus 6 bogeys totales y el doble bogey en el hoyo 18, que era el nueve, le llevaron a firmar un 74 y un +10 al total, que le dejaron en el puesto 129.

Se le están complicando las cosas a Fernández Castaño en el PGA americano, pero hay que darle un margen de confianza porque Gonzalo puede recuperarse de estos primeros pasos en falso y dar muchas alegrías a los aficionados españoles. Los malos comienzos suelen tener buenos finales. Eso esperamos, al menos.

 

No es fácil jugar en un lugar así, sobre todo para quien no está acostumbrado. Tampoco algunos veteranos, como Phil Mickelson, defensor del título, ofrecieron su mejor golf en Scotsdale. Phil, defensor del título y uno de los favoritos terminó (-3) en el puest0 42. Mickelson tuvo que retirarse la pasada semana en San Diego -precisamente la ciudad donde nació hace 43 años- por problemas de espalda, pero estuvo listo para volver al Estado donde cursó sus estudios universitarios, en la Arizona State University (ASU) y donde, como es lógico, es muy querido por los aficionados al golf.

 

«TÚ A DUBAI Y YO A ARIZONA»

 

 

No es «Tú a Boston y yo a California», como en el caso de las gemelas Sharon y Susan, pero con mucha imaginación puede uno figurarse a dos golfistas separados por la distancia. No hay muchas similitudes en las carreras de Tiger Woods y de Gonzalo Fernández Castaño, pero basta que el número 1 del mundo se quedara fuera de la ronda final del domingo en California, y que el madrileño tampoco pasara el corte del viernes en el Farmers Insurance Open, en San Diego, para que pueda buscarse un parecido en los viajes de los golfistas, posteriores al torneo de Torrey Pines.

 

Mientras Tiger Woods está en Dubai para participar en el Omega, Dubai Desert Classic -donde, un suponer, ya llega con los 3.000.000 $ de su fijo en su cuenta corriente-, Gonzalo Fernández Castaño fue para  Arizona donde no ha podido pasar el corte en el Waste Management Phoenix Open, que se disputa en el TPC Scottsdale de Arizona -par 71-.

 

Este es un torneo especial, en un campo más especial todavía, donde el hoyo 16 (par 3, de 150 metros) es un estadio que se convierte en una fiesta permanente durante los cuatro días del torneo, con miles de personas aplaudiendo o abucheando -siempre con mucho sentido del humor y con una cerveza en la mano- a los jugadores. Si vas a green, aplausos; si caes fuera del green, abucheos. Algunos caddies también participan de la fiesta haciendo carreras entre ellos para ver quien llega primero al green. ¡Todo un espectáculo típicamente americano!

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