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Rory McIroy (-10) llevó la diligencia a la meta de la Wells Fargo. Rahm y Cabrera se bajaron el viernes

(En la imagen, un fotograma de la película «La diligencia» de John Ford, del año 1939, con John Wayne como protagonista).

Ver leaderboard del Wells Fargo Championship

En la época que refleja «La diligencia» de John Ford, a mediados del siglo XIX, la Wells Fargo era una empresa fundamental para las comunicaciones en el Far West. La empresa, como todo, ha cambiado mucho (ver más información en esta página web) y, entre otras cosas, su mecenazgo le lleva hasta el golf, donde patrocina tradicionalmente este Wells Fargo Championship, que finalizó el 9 de mayo, dos semanas antes del PGA Championship, el segundo Major del año.

En esta ocasión, y con Rory McIlroy al pescante de la diligencia virtual, el norirlandés llegó a la meta de la Wells Fargo en primer lugar y se alzó con una victoria que le era esquiva desde hace mucho tiempo.

El triunfo de McIlroy en Quail Hollow –“un campo que me entró por los ojos desde la primera vez que lo jugué” es el decimonoveno en el PGA Tour y la tercera en el Wells Fargo, tras las logradas en 2010 y 2015. Además, es la primera vez que gana un mismo torneo en tres ocasiones.

EL REGRESO DE RORY

Rory no estaba pasando por un buen momento y desde que se volvió a la competición, en junio pasado, tras el parón por la pandemia no andaba bien; esta semana entró en la prueba en el puesto 15 del Ranking mundial, el peor desde 2009 y era el 51 en la FedEx Cup.

Lo más destacado del año, al margen del golf, que no estaba en su mejor momento, fue su paternidad; su esposa Erica dio a luz a su hija Poppy y ambas estaban en el green del 18 cuando Rory ganó la prueba.

Con cuatro tarjetas de 72, 66, 68 y 68, para un acumulado de -10, McIroy ganó, con un solo golpe de ventaja, sobre el mexicano Abraham Ancer (-9).

Tras el US Open, McIlroy intentó aumentar su velocidad de swing -quizás intentando imitar a Bryson DeChambeau- pero las cosas no funcionaron de inmediato. Cambió de entrenador y empezó a trabajar con Pete Cowen y, tras fallar el corte en The Players y en el Masters se fue de vacaciones a las Bahamas, desconectó del golf un cierto tiempo y volvió de nuevo al trabajo.

Y en Quail Hollow, todo ha cambiado y la victoria volvió casi dos años después. Al terminar la prueba, Rory aseguró: “me sentí bien con mi juego, pero no esperaba volver a ganar la primera semana. Es satisfactorio ver que el trabajo está dando sus frutos, pero es solo el comienzo. Hay mucho más que quiero lograr y mucho más que quiero hacer con mi juego”.

RAHM Y CABRERA SE QUEDARON EN LA PARADA DEL SÁBADO

Los dos españoles que participaban en la prueba, Jon Rahm y Rafael Cabrera Bello, no pudieron pasar el corte; es decir, no estaban a tiempo en la parada del sábado para subirse a la diligencia que les debería llevar al fin de semana en Carolina del Norte.

Jon Rahm (76, 70) no dejaba de pasar un corte desde hace un año pero, en esta ocasión ha demostrado que también es humano. Su primera vuelta de cinco golpes sobre el par del campo le dejaron contra las cuerdas y, finalmente, aunque acabó con uno bajo par en el segundo recorrido, sus dos bogeys en los hoyos 17 y 18, los dos últimos de la terrible «milla verde» del campo, le dejaron fuera de un corte que se estableció en +2 y que superaron 77 jugadores.

Otro que no pasó fue Rafa Cabrera Bello, que está teniendo una temporada tan mala que hace peligrar su futuro en el PGA Tour. El canario (74, 73) con un acumulado de +6 no pudo pasar al fin de semana.

EL PGA CHAMPIONSHIP, A DOS SEMANAS VISTA

Entre los los participantes en este torneo, que se disputa en el complicado y bello recorrido del Quail Hollow Club (par 71) en Charlotte, en Carolina del Norte, no estaban Dustin Johnson, el número 1 del mundo, Jordan Spieth y el propio Sergio García, que se reservan para el citado «Segundo Grande».

La prueba tiene 8.100.000$ en premios y el ganador de la última edición, Collin Morikawa,  se embolsó 1.422.000$.

Entre los que sí están, Phil Mickelson era el que llevaba la voz cantante, es decir el que conducía la «diligencia» con una primera tarjeta de -7, en el difícil recorrido de Quail Hollow. Sin embargo, en la segunda jornada en el pescante del vehículo tirado por seis caballos, es un decir, hay tres jugadores que colideran la prueba (-6), el inglés Matt Wallace y El zurdo californiano dos norteamericanos, Gary Woodland y Brendant Rogers.

EL ASALTO A LA MILLA VERDE

Lo que no se esperaban los aficionados españoles es que el «asalto a la diligencia», o lo que es lo mismo, el asalto a la Milla Verde (los tres últimos hoyos del recorrido del Quail Hollow Clu, muy difíciles y conocidos como The Green Mile), es tan complicado como el asalto a una de las diligencias de la Wells Fargo, como hacían los antiguos bandidos, que también iban con «mascarilla» del Far West.

Y si no que se lo pregunten a Jon Rahm que, cosa rara en él, terminó la primera jornada del torneo con una tarjeta de 76 golpes (+5) y, precisamente, con tres bogeys en los tres últimos hoyos de esa «milla verde» que para el español se convirtió en un kiómetro y medio negro. Tanto es así que su puesto, el 138, empatado con otros seis jugadores, en una clasificación con 156 jugadores de partida y la retirada de Danny Lee, le condenaron para, finalmente, quedarse fuera del corte.

Lo mismo le pasó a Rafa Cabrera. El canario (+3), tuvo una mala primera ronda, y sus posibilidades de encontrarse en la parada cuando pasara el vehículo hacia el fin de semana eran escasas. Y así fue, la diligencia pasó de largo, como los expedicionarios norteamericanos de «Bienvenido Mr. Marshall», a pesar de que Cabrera pasó con buena nota la «milla verde» las dos jornadas: en la primera la pasó al par en los tres hoyos finales, y la segunda también al par, aunque con un birdie en el 16 y un bogey en el 18. Lástima que no la «hazaña» no le sirviera para estar el fin de semana en Carolina del Norte.

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