Gastronomía

Hoy les recomiendo -a Tiger también le vendrá bien- una de mis recetas más preciadas: el Bacalao a la Vizcaína

            
A pesar de que el río baja revuelto, pues las noticias de nuestra economía son poco positivas en todos los sentidos, lo que, por desgracia, confirma lo que pienso desde hace tres años, para entretenerles, hoy escribiré sobre Tiger Woods y haré un comentario sobre una de mis recetas culinarias más preciadas, es decir, el Bacalao a la Vizcaína.
Tiger Woods, el número uno del golf mundial tiene problemas, en este caso, no son de tipo económico, sino porque sufre una enfermedad de difícil cura que le lleva a perder el sentido por las mujeres estupendas. Hay que fastidiarse, a esto ahora  le llaman adicción, es decir, que consume la cosa reiteradamente.
Y digo yo, ¿no será que va sobrado de todo, sobre manera, de dinero, juventud y forma física? Sin duda, tener la vida resuelta desde tan joven, debe ser difícil de asumir, ¿verdad?
En cualquier caso, el reiterado desliz de Tiger, le vino al pelo a su esposa, ya que recibirá muchos millones de dólares por su divorcio, así que feliz y contenta. Dicen que una amiga suya le llamó para felicitarle la salida y entrada del año, lo que aprovechó para interesarse por su estado de ánimo. La señora, sueca ella, respondió de inmediato: “Querida amiga, muy bien, con cien millones de dólares en mi cuenta”. Si ya se sabe, cuando llega el desamor, lo lógico es repartir lo que se tiene.
Pero esto no termina ahí, Tiger se está curando de su adicción en una clínica americana especializada, desde luego, en aquel país tienen de todo, y su esposa, según dicen, después de recibir la mísera cantidad ya mencionada, vuelve a recuperar sus sentimientos de buena esposa, por consiguiente, ya le visita en la clínica y todo. Puede ser que quiera reconciliarse con su propia conciencia y, de paso, rehabilitar social y profesionalmente a su esposo, es decir, el que gana el dinero. ¡Qué buena persona! Y pensar que yo creí que esta mujer no tenía corazón. Me parece que Tiger, espléndido jugador de golf, no sabe donde se esta metiendo, su querida rubia es capaz de volver a empezar, faltaría más. ¿Cómo puede ella ser la responsable de acabar con la carrera del que dicen es el mejor jugador de golf de todos los tiempos? Así pues, borrón y cuenta nueva; eso sí, Santa Rita…, lo que se da no se quita.
Así es la vida, no le demos más vueltas, a cada momento hay que darle lo que le corresponde, la cuestión es acertar con lo que se da, al menos, así pienso yo en mis reflexiones de fin de semana.
Ahora toca hablar del Bacalao a la Vizcaína, plato increíble donde los haya, sobre todo, si nuestro metabolismo quema las calorías de su excelente salsa, la cual, abundantemente, debe acompañar cada bocado de bacalao. También sirve tomar menos salsa, pero supongo que no se disfruta tanto.
Hace años, un buen amigo mío me decía: “Oscar, guárdame la salsa sobrante, abundante de pimientos, mañana la caliento y le pongo un par de huevos fritos encima, ya sabes, con puntillitas como yo los hago y estará para chuparse los dedos. Hombre, si te quedan las sobras del bacalao, aunque esté desecho no importa, ya será el no va más”.
Y tenía razón, a veces las sobras del día anterior, con un cierto arreglo, pueden transformarse en platos estupendos y bastante económicos, les recuerdo, por ejemplo, “la ropa vieja”.
Quiero decirles que el bacalao a la vizcaína es un plato extraordinario y que yo disfruto desde su preparación, donde mis sentidos gustativos, con la prueba final, empiezan a disfrutar de los beneficios de su degustación posterior.
Espero que les satisfaga esta receta. Les recomiendo que la cocinen de vez en cuando –a Tiger seguramente se la tendrán que hacer, aunque no sabemos nada de las capacidades culinarias del golfista- . Hoy en día los lomos de bacalao ya los podemos comprar desalados, listos para cocinar.
Hasta pronto. 
Bacalao Vizcaína a mi gusto
 
Desalamos el bacalao durante unas 36 horas. Le cambiaremos tres veces el agua.
Picamos muy fina la cebolla y el pimiento verde, y los ponemos en sartén con poco aceite a fuego muy bajo con los 4 dientes de ajo enteros, durante unos 50 minutos, moviéndolo continuamente para que no se agarre.
Los pimientos choriceros los ponemos en agua un mínimo de 18 horas, escurrir y quitar la pulpa con cuidado.
Unimos la cebolla y el pimiento pochados a la salsa de tomate y la carne de los pimientos choriceros, mezclándolo todo.
Mientras cuece unos 8 minutos a fuego bajo – medio, podemos añadirle caldo de pescado si hiciese falta.
En cazuela de barro, o tartera baja de tamaño suficiente, ponemos el bacalao con la piel hacia abajo en aceite de oliva caliente, otros pocos dientes de ajo y unos aritos de guindilla, durante unos 4-5 minutos.
Colocamos el bacalao con sumo cuidado, para que no se rompa, en la fuente que vayamos a servirlo.
La farsa de cebolla y todo lo demás lo pasamos por el pasapurés y la vertemos sobre el bacalao.
Personalmente, me gusta que se vean los dientes de ajo con su piel, quiero decir, los que acompañan al bacalao como decoración.
 
NOTAS
• Importante que la salsa sea densa.
• El color será de un rojo oscuro, a lo que colaboran los pimientos choriceros.
• Podemos decorar con tiras de pimientos morrones fritos y con los dientes de ajo.
Ingredientes:
(para 6 personas)
– 6 trozos de 10 x 10 cm. de bacalao.
– Aceite de oliva no muy ácido.
– 4 cucharadas de salsa de tomate natural.
– 8 dientes de ajo.
– 800 g. de cebolla.
– ½ guindilla.
– 1 pimiento verde.
– 8 pimientos choriceros.
– Caldo de pescado.
– Sal, si es necesario.
 
(Esta receta figura en el libro "Entre fogones y amigos", escrito por Ocar García Fernández. Foto: Pepe Lorite)
No es posible comentar.