Opinión

El hombre que nunca existió

 

 

 

 

No es fácil ver a Jiménez sentado en una mesa o ante un micrófono. Él es habitante de farways y greenes y fuera de ese verde espacio es rara avis. Pues bien, estuvo en Madrid sentado en una mesa y con un micrófono delante. Él era la cara más reconocible, un poco el mascarón de proa (perdona Miguel Ángel) de la botadura de ese barco insignia que Madrid quiere que sea Unigolf, una feria de golf que aspira a ser la primera de España o de donde haga falta.

Habló Jiménez y dijo cosas sensatas: “no he estado en ninguna feria de golf. Nunca he tenido tiempo para eso”. Lo que aún daba más mérito a su presencia en Madrid. Pero, ¡Oh milagro!, cuando la feria distribuye una nota de prensa –o algo parecido- el nombre de Miguel Ángel Jiménez no aparece. Sus palabras tampoco. Y uno se pregunta, ¿para qué lo trajeron? ¿Para la foto? Porque en la foto sí sale y se le nombra y se le califica: “campeón de golf”. (Ver nota de prensa en esta misma página web).

 

 

Lo de “campeón” uno lo entendería mejor si la nota la hubiera hecho un conocido político andaluz, como él. Pero parece poca cosa para lo que Jiménez ha significado para el golf español. Y sobre todo, porque no se dice que él, además de ser un jugador de talla mundial, ha contribuido notablemente, desde sus posibilidades, a acercar el golf a la gente en su tierra y que es partidario de impulsar este maravilloso deporte desde todas las tribunas posibles, incluyendo la televisión.

Todos esperamos que Unigolf, con la implicación de IFEMA, resulte ser un éxito, no solo comercial, que también, sino de repercusión fuera de los ámbitos estrictamente golfísticos. Este deporte lo necesita para popularizarse y crecer. En ello se empeñan gentes como Jiménez que, en vez de dedicarse exclusivamente a su deporte, en el que por cierto le ha ido muy bien, ha puesto a disposición de todos los que, como él, aman el golf, su carisma, su simpatía, sus conocimientos para acrecentar la importancia de su deporte en el panorama deportivo nacional.

Es una lástima que no se emplee su cualificada voz para dar brillo a un acto que estuvo más en lo comercial que en lo deportivo, lo que, en sí mismo, no es perverso, pero sí escaso. Hablamos de deporte. Por cierto, allí estaban también el presidente de la Real Federación Española de Golf, Gonzaga Escauriaza, del que el director general de IFEMA desconocía el nombre, ya que ni siquiera acertaba leerlo, y el Secretario General de la Federación de Golf de Madrid, quienes también dijeron cosas interesantes sobre el golf. ¿Se trataba de eso, no? Bien, pues, ni una palabra, ni una mención para ninguno de los dos, fuera del pie de foto. Dijo Guerra aquello de que “el que se mueva no sale en la foto”. Aquí, el que sale en la foto, ni palabra. Y luego dicen que el periodismo es malo… Sin comentarios.

No es posible comentar.