Opinión

Guerra de togas en La Moraleja

Continúa sin resolverse la incierta situación que vive el prestigioso Club de Golf de La Moraleja en torno a la construcción de dos de los nuevos campos previstos. Después de una escandalosa junta de accionistas, celebrada la pasada primavera, un grupo significativo de socios solicitó al Consejo de Administración, amparándose en el articulo 112 de la Ley de Sociedades Anónimas, información concreta sobre el destino de los mas de 19.000 millones de pesetas obtenidos por la venta de los terrenos contiguos al hoyo 10 del campo 2, y explicaciones sobre distintas partidas publicadas en la memoria de cuentas del pasado ejercicio.
Al ser negada esta información fueron centenares los socios de la señalada entidad quienes se interesaron por la situación económica real, y no la oficial presentada por el Consejo, del más prestigioso Club de Golf de España.
Esta demanda de información frente a las poco creíbles cifras facilitadas a los socios provocó la inmediata dimisión del presidente Gumersindo Santamaría y un grupo de cuatro de los consejeros que estaban, entonces, al frente de la entidad
A pesar de la presión social, la única información que se filtra a los accionistas resulta errónea y confusa tal y como se desprende de la entrevista al actual presidente del Club, Ricardo Pradas, publicada en La Tribuna de la Moraleja, medio de información local más influyente de la zona norte de la capital, mediante la cual continúan trasladándose a los socios datos que reflejan recursos económicos inciertos, inversiones imposibles de cumplir, cambios en la prestación y coste de los servicios…. entrevista en la que el Sr. Pradas facilita información que no se corresponden con la oficialmente presentada a los socios, tanto a través de la memoria como en escritos dirigidos por el propio presidente. Esta sucesión de despropósitos no hará mas que provocar a corto plazo una sustancial subida de cuotas de mantenimiento, así como la aparición de previsibles derramas.
La desconfianza sobre el futuro de la entidad, en un momento tan critico económicamente,  se ha reflejado en una espectacular bajada en el valor de las acciones que han pasado en pocos meses de 120.000 euros a menos de la mitad.
Entretanto la alarma y la desconfianza se ha instalado entre los  socios de La Moraleja que observan perplejos el abandono y enorme deterioro que están soportando los campos de golf actuales, los desproporcionados precios que se han pagado por los terrenos en los que se pretenden construir los nuevos campos, las injustificables cantidades invertidas en las obras de mejora realizadas en las instalaciones existentes; los nunca bien explicados pagos al Ayuntamiento de Algete, los contratos blindados o las irregulares concesiones de explotaciones hosteleras del propio club. Estos son algunos de los puntos sobre los que los socios ejercieron el derecho a información antes, durante y después de la mencionada Junta general sin que hasta la fecha hayan recibido respuesta satisfactoria.
La solución demandada por los socios se concreta en la convocatoria de elecciones
La consecución de dimisión en pleno del Consejo de Administración, no legitimado, debe concretarse mediante una petición firme por parte de los accionistas de manera que los socios, ya al corriente de la situación, se  están aglutinando masivamente en torno a anteriores candidatos y a grupos de socios más activos que parecen contar con el visto bueno de gran parte de las fuerzas vivas de Club y el beneplácito de todos los grupos opositores. El objetivo se centra en la búsqueda del hombre adecuado para desbloquear la compleja problemática gerencial que vive Golf La Moraleja mientras que la actual Junta mantiene una rotunda negativa a abandonar sus cargos a pesar de la presión social y al anuncio de acciones de responsabilidad legal sobre sus actuaciones.
El consejo actual ha llevado al Club a una situación insólita  en la que el deterioro patrimonial, la falta de transparencia y las subidas de cuotas y servicios puede provocar una venta masiva de acciones a bajo precio y a un posible paso por los tribunales de presidentes y consejeros con responsabilidades en los últimos años.
Una evitable “guerra de togas” que seria muy negativa para la sociedad y que iría en detrimento del prestigioso Club madrileño. La decisión está, por tanto, sobre la mesa del Consejo que debería plantear sin demora nuevas elecciones.
(En la foto de doblebogey, la Casa Club de La Moraleja II) 

Pepe Martínez (editor de doblebogey.com)

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