Torneos

Graeme McDowell (al par) vuelve a dar a Europa un US Open, treinta años después

A sus 30 años, el norirlandés Graeme McDowell, ha ganado el US Open en los links de Pebble Beach, en California, y lo ha hecho 30 años después de que un inglés Tony Jacklin lograra el triunfo en el Abierto de los Estados Unidos, el segundo Grande de la temporada. Haciendo bueno el dicho de que “un Major se gana al par”, McDowell firmó una tarjeta final de 74 golpes, +3 en el día y par al total de las cuatro jornadas, para inscribir su nombre en el libro de oro de los Grandes premios de golf. Su victoria le ha supuesto, además, 1.350.000 $ de los 7.500.000 que se han repartido en esta 110 edición del US Open, en la que otro de los ganadores ha sido el links de Pebble Beach, al que ningún jugador ha logrado vencer.
McDowell, que solo ha ganado seis torneos en su trayectoria profesional, incluyendo el US Open, supo nadar y guardar la ropa y, aunque terminó con tres golpes más, sus anteriores tarjetas de 74, 72 y 66 golpes, le llevaron hasta el primer puesto, sobre todo, después del hundimiento de Dustin Johnson, la gran esperanza blanca de los aficionados de los Estados Unidos que partía con tres golpes de ventaja sobre el irlandés y cinco sobre Woods. El joven jugador de Carolina del Sur, que el martes 22 cumple 26 años, no soportó la presión y en los hoyos 2, 3 y 4, con un triple bogey, un doble bogey, después de perder la bola, y un bogey, arrojó la cuchara y terminó pidiendo la hora, con una vuelta final de 82 golpes y una octava posición final (+5), empatado con otros tres jugadores entre los que figura Marftin Kaymer.
La segunda posición fue también para un europeo, el francés Gregory Havret (73, 71, 69 y 72), que jugó muy concentrado y decidido a hacer algo importante para su carrera. Y lo consiguió, aunque luchara hasta el último putt del difícil hoyo 18 y se quedara a un golpe (+1) del ganador.
En cuanto a los favoritos, ni Tiger, ni Mickelson, ni Els estuvieron a la altura de un las circunstancias. La tercera posición fue para el sudafricano, que en los últimos hoyos no pudo aguantar el tipo y su tarjeta de 73 golpes le dejó (+2), a dos de la cabeza. Empatados en la cuarta posición aparecen los dos primeros del ranking mundial, que seguirá encabezando Tiger Woods. El número 1 tuvo “tres errores mentales”, según reconoció posteriormente y se quedó a las puertas. Firmó 73 golpes finales y con +3, empató con Phil Mickelson, que hizo lo bueno y lo malo de la jornada: magníficos golpes, con errores incomprensibles.
Al final, tuvo que ser un norirlandés el que devolviera a Europa la gloria del US Open, en un año significativo, de Ryder Cup. Pero no ha sido Darren Clarke, el que más se había acercado hasta ahora, ni Rory McIlroy, la joven esperanza que ni siquiera ha pasado el corte, sino McDowerll, que era hasta ahora el 37 del mundo. Irlanda del Norte no había ganado un Grande desde Fred Daly, que venció en el British Open de 1947.
LOS ESPAÑOLES, DE MAL EN PEOR
En cuanto a los españoles, es triste tener que resaltar más aspectos negativos que positivos. Sobre todo en el caso de Sergio García (73, 76, 73 y 71) que, con +9 ha finalizado EL 22. Lo malo de Sergio no es que haya jugado mal, sino su actitud en el campo, como si lo hiciera con desgana, incluso cuando ha embocado dos bolas desde fuera del green y no ha reaccionado de forma alguna y, sobre todo, cuando al hacer un birdie en el hoyo 18, ni siquiera se ha inmutado y ha hecho un saludo para responder a los aplausos del público, con un ligerísim movimiento de brazo, apenas perceptible. Lástima, porque lo de Sergio no es problema de juego, sino de cabeza, y si no lo soluciona va a perder mucho de lo ganado con gran esfuerzo en su meritoria carrera profesional.
Rafael Cabrera Bello (70, 75, 81 y 72), en su debut en un Grande, empezó muy bien, con un golpe bajo par y en la cuarta posición y terminó en el puesto 53 con 14 golpes sobre el par del campo, con una tercera
jornada con diez golpes sobre par, para olvidar.
Y Pablo Martín, que pasó el corte, pero que más le hubiera valido no hacerlo. Ha terminado el último, empatado con el norteamericano Jason Preeo, con 27 golpes sobre el par y con cuatro tarjeras de 73, 76, 83 y 79. Los tres españoles que pasaron el corte en este US Open 2010, tendrán mucho que pensar después de esta semana, casi maldita para ellos. 
Crónica del sábado 19 de junio de 2010
Dustin Johnson y Graeme McDowell, partido estelar de la última jornada
Pero ¿quién es este Dustin Johnson que se ha colocado en primera posición del US Open 2010 y le lleva seis golpes nada menos que al Tigre que ha vuelto a rugir de nuevo?
Es la pregunta del millón y, claro está, tiene fácil respuesta. Johnson, que el 22 de junio cumplirá 26 años, nació en Columbia, Carolina del Sur. Fue a la Coastal Carolina University y se hizo profesional en 2007. En este año 2010 ha jugado 14 torneos y ha pasado el corte en doce. Ha ganado uno, precisamente en Pebble Beach, donde el domingo tendrá que demostrar, definitivamente, que puede ser la alternativa blanca a Tiger Woods que llevan buscando los aficionados al golf, o simplemente es un joven tranquilo, muy tranquilo, según dicen y se observa viéndole jugar, al que le ha sonado la flauta por casualidad.
Lo que pasa es que Dustin Johnson ya ha soplado aquí el instrumento de viento citado en otras dos ocasiones. Johnson ganó este año el ATT Pebble Beach National Pro Am que se celebra en febrero en este difícil links californiano, pero también venció en 2009, en este mismo torneo. Claro que la preparación del rough y de los greenes no es la misma para el ATT como para el US Open. Pero, a pesar de todo, ahí está Johnson, en primera posición (-6), con tres tarjetas de 71, 70 y 66 golpes y con una confianza que hace posible predecir, con lo difícil que es acertar en esto del golf, una tercera victoria en este difícil campo -que el sábado sin viento no lo fue tanto, y a pesar de eso solo hay tres jugadores bajo el par 71 del recorrido-.
De la fortaleza de Johnson da cuenta su tarjeta, con un eagle en el hoyo cuatro, el más fácil del campo, un par 4 de unos 300 metros al que se puede llegar a green desde el tee de salida, y cinco birdies, en los hoyos 6 y 7, y en el 11, el 17 y el 18. Ese rush final lo dice todo, en una tarjeta con solo dos bogeys, en el 9 y en el 13.
Sería más fácil el vaticinio, si no fuera porque Tiger ha vuelto, al fin, a enseñar esas garras que tenía escondidas desde el 27 de noviembre pasado, por circunstancias de todos conocidas. Tiger, de blanco inmaculado en la tercera jornada sabatina, con solo el logotipo de Nike en su indumentaria, sin más aditamentos publicitarios, pero con el mismo gesto de concentración y seguridad en sí mismo con el que jugaba antes, firmó también, como el joven Johnson, 66 golpes en su tarjeta del sábado, lo que, sumado a los 74 y 72 golpes de jueves y viernes, le han colocado con un golpe bajo el par del campo, cosa que solo han conseguido el citado Johnson, Tiger Woods y el tercero en discordia para la jornada final, el norirlandés Graeme McDowell, líder el viernes (-3), que aguantó al par del campo el sábado, y es segundo, a tres golpes de Johnson, y con dos de ventaja sobre Tiger.
En cuanto a la vuelta de Tiger Woods, que le sirvió para colocarse en tercera posición y remontar veintidós puestos, también registró un dato para la estadística: el número 1, de 34 años, hizo cinco birdies en los últimos nueve hoyos, tres de ellos consecutivos en el 16, 17 y 18, con un increíble hierro 3 en la calle del 18 que sobrevoló el Océano Pacífico y le dejó un putt de eagle, aunque solo quedó en birdie. ¡De susto, para sus contrarios, claro!
Si Tiger lograra su cuarto título del Open USA, que ya ganó en Pebble Beach, en 2000, con ¡quince golpes de ventaja! sobre el segundo clasificado, conseguiría su decimoquinto Grande. Y si alguno de los europeos que rondan el top ten ganara finalmente, rompería el mal fario de los profesionales del Viejo Continente, que no ganan el Open USA desde que lo hiciera Tony Jacklin en 1970.
Todo queda pendiente para la jornada final: las diferencias son pequeñas, y más en una jornada final de un US Open, que reparte 7.500.000$ en tiempos de crisis, de los que 1.350.000$, además de la gloria, serán para el campeón.
Además de los tres primeros puestos de Johnson (-6), McDowell (-3) y Tiger (-1), los únicos con números rojos, como queda dicho, hay otros jugadores que tienen también opciones de victoria. Es el caso de los dos empatados, al par, en la cuarta posición: el sudafricano Ernie Els, que ya no se baja de los puestos de cabeza desde hace un tiempo, y el francés Gregory Havret, que es toda una sorpresa. Phil Mickelson, por su parte, que el sábado no tuvo su día y finalizó con 73 golpes, se ha colocado en la sexta posición (+1) y sigue manteniendo intactas sus esperanzas, no ya de ganar el US Open, cosa que no ha logrado nunca, sino de desbancar del número 1 a Tiger. Lo tiene difícil, pero no imposible. Y tras ellos, en séptima posición, empatado con Alex Cejka y Tim Clark, otra joven promesa (+3), el japonés Ryo Ishikawa.
En cuanto a de los tres españoles, más vale olvidarse de su clasificación, aunque hay que felicitarles por estar entre los 83 jugadores que pasaron el corte el viernes. El mejor fue Sergio García (73 golpes), pero Rafa Cabrera (81 golpes) y Pablo Martín (83), se hundieron en la clasificación; sobre todo el malagueño.
Foto: Archivo Wikimedia Commons
Crónica del viernes 18 de junio de 2010
El norirlandés Graeme MC Dowell (-3), líder tras la segunda jornada
La lucha por el número 1 del mundo, que se preveía antes de comenzar el Open USA en los links californianos de Pebble Beach, entre Tiger Woods, todavía número 1 y Phil Mickelson, que desde la segunda posición intentan lograr la altura más alta del pódium mundial, parece que va a quedarse en un recital del zurdo norteamericano, mientras su compatriota anda perdido por la mitad de la tabla del segundo grande de la temporada que sí está demostrando que sus garras son muy afiladas.
Solo cinco jugadores de los 156 que iniciaron el torneo el pasado jueves han podido vencerle al campo: el líder, el norirlandés Graeme McDowell (71, 68), que con sus tres golpes bajo par del viernes, tres menos del par 71 del campo en el acumulado de los dos días, tiene dos golpes de ventaja sobre cuatro jugadores, empatados con -1.
Entre esos cuatro jugadores destaca Phil Mickelson, que si en la primera jornada firmó un tarjeta de 75 golpes (+4), el viernes se descolgó con la mejor vuelta de la jornada: 66 golpes, con lo que con la suma de las dos jornadas le coloca en la segunda posición (-1), empatado con Ernie Els (73 y 68), Ryo Ishikawa (70 y 71) y Dustin Johnson (71 y 70).
A partir de la sexta plaza hay cuatro jugadores al par, entre los que se encuentra el inglés Paul Casey, líder en la primera jornada. Y ya el top ten se cierra con +1, con tres jugadores empatados, entre ellos otro inglés, Paul Casey.
Rafael Cabrera-Bello, que en la primera jornada, la de su magnífico debut en un Grande, era cuarto, con un golpe bajo el par, y tan solo a uno de la cabeza, no tuvo tanta fortuna en la segunda ronda y terminó con 75 golpes, lo que le sitúa con +3 en el total del torneo y en la decimosexta plaza. No está nada mal, sobre todo si tenemos en cuenta que los primeros nueve hoyos del viernes fueron un calvario para el jugador español que, sin embargo, en los nueve últimos, que están considerados como los más difíciles, se hizo tres birdies, en los hoyos 14, 16 y en el mítico par 3 del 17. Muy bien por el canario, que está entre los dieciséis mejores, empatado entre otros con Lee Westwood, para luchar por un buen puesto en el US Open 2010.
Para Álvaro Quirós, aficionado del Atlético de Madrid, Pebble Beach ha sido como la selección suiza de fútbol para “La Roja”. Se le atragantó desde el primer momento y fue el único de los cinco españoles que empezaron la 110 edición del Open USA, que terminó el primer día fuera del presumible corte con nueve golpes sobre el par 71 de los difíciles links californinanos.
Y lo peor no es el resultado del jueves, sino el del viernes,que ha dejado al gaditano fuera del corte. A pesar de sus 70 golpes de la segunda ronda, los 80 que hizo el primer día fueron decisivos para su ausencia durante el fin de semana en Pebble Beach. Una vez más la ansiedad ha podido con Álvaro, que terminó el viernes con tres boogeys en los hoyos 16, 17 y 18, cuando llevaba una magnífica vuelta. El caso es que se ha quedado fuera por solo un golpe, igual que el veterano Miguel Ángel Jiménez, que venía con buenas sensaciones al US Open, pero al que sus dos tarjetas de 73 y 77 han dejado al margen de la competición.
En la parte positiva, aunque con escasas posibilidades para el fin de semana, Sergio García y Pablo Martín, los dos con los mismos resultados (73 y 76), ocupan la posición 59, empatados en el pelotón de cola con +7, cifra en la que se estableció el corte y en la que también está Tom Watson, aunque no el joven norirlandés Rory McIlroy, que jugaba en el mismo partido que el veterano norteamericano.
Tiger Woods sigue como empezó vacilante, sin birdies, como casi todos, y finalizó con tres golpes sobre par, en la primera jornada (74), a los que sumó los 72 del viernes, para ocupar el puesto 25 con +4 al total.
Pero en Pebble Beach la lucha por el Open USA tiene todavía dos jornadas por delante. Con las calles estrechas, el rough difícil, pero no imposible, los greenes duros y el viento soplando con fuerza, en ocasiones, bastante es que haya cinco jugadores bajo par y otros cuartro al par del campo.
 
 
¡PEBBLE BEACH, DONDE TIGER ARRASÓ EN 2000!
 
De los cuatro veces que el Open USA se ha disputado en el magnífico campo californiano de Pebble Beach, Jack Nickaus, ¡cómo no! fue el ganador de la primera de ellas, en 1972. Diez años después, en 1982, Tom Watson, que ya sesentón estará de nuevo en el campo californiano, donde formará trío con dos jóvenes figuras, Ryo Ishikawa y Rory McIlroy, fue el ganador del torneo. 
 
En 1992, otro Tom, Kite, puso su nombre en el palmarés del Open USA y ya en 2000, el que no podía faltar, Tiger Woods, se coronó vencedor del campeonato.
Tiger estará, por supuesto, en esta edición de 2010, a pesar de todos sus problemas personales, mentales y hasta físicos -los dolores en las cervicales que le obligaron a abandonar en The Players-  y lo hará para intentar mantener su número 1 en el ranking mundial, amenazado, no solo por Phil Mickelson, el número 2, sino por el inglés Lee Westwood, que acaba de ganar en Memphis, en el torneo que precede al Open USA.
Tiger jugó el jueves y el viernes, precisamente con Lee Westwood, que se ha colocado en el tercer lugar del ranking mundial, por delante de Steve Stricker y justo detrás de Woods y Mickelson, y con Ernie Els, que parece haber recuperado su mejor forma. Mickelson, por su parte, jugó con Harrington y Y.E.Yang, que no ha pasado el corte.
El Open USA que este año celebra su 110 edición, ya que empezó a jugarse en 1985, solo ha  dejado de disputarse en seis ocasiones: dos por la I Guerra Mundial, 1817 y 1918, y cuatro por la II Guerra Mundial, entre 1942 y 1945.
El Pebble Beach Golf Links, donde se juega por quinta vez el Open USA, fue inaugurado en 1919 y desde entonces ha sido considerado como uno de los mejores y más complicados campos de golf del mundo. El recorrido, tipo links, diseñado por Jack Neville y Douglas S. Grant, ha sido preparado para que los jugadores tengan muchas dificultades para bajar del par del campo. Este año tendrá una longitud de 7.040 metros y se jugará par 71 con dos vueltas de 35 y 36 golpes y con 194 metros más que en el año 2000.
El defensor del título Lucas Glover, continuó el año pasado la estela dejada por jugadores como los cuatro mencionados, vencedores en Pebble Beach y otros como Ernie Els, Retief Gooseen, Corey Pavin, actual capitán del equipo americano de la Ryder Cup, Hale Irwin, David Graham, Larry Nelson, Fuzzy Zoeller y muchísimos más que han conformado la historia de un deporte que vuelve a uno de sus campos emblemáticos.
TIGER SIGUE EN CABEZA DEL RANKING MUNDIAL
Tiger Woods sigue siendo el líder del ránking mundial con 10.13 puntos de media. Phil Mickelson es segundo con 9.58 puntos y tercero es el inglés Lee Westwood con 8.29 puntos. El liderazgo de Woods puede llegar a su fin en el Open USA, porque los dos seguidores pueden alzarse con el número 1. Sobre todo su compatriota, ya que el inglés lo tiene más complicado, por no decir imposible.
 Si Mickelson logra ganar el torneo será el número 1 del ránking mundial, aunque no es ésta su única opción de derrocar a Woods. Si logra terminar el US Open en segundo lugar, en solitario, y Tiger no lo hace entre los cuatro primeros, también será número 1.
Además, si Mickelson termina tercero en solitario también llegará a lo más alto de la clasificación siempre y cuando Tiger no quede entre los 18 primeros. Y la última opción sería que el hasta ahora número 1 no pasara el corte del torneo tras la segunda jornada, con lo que a Mickelson le bastaría con ser tercero pudiendo empatar con algún otro jugador.
Después de muhos años de liderazgo mundial, Tiger depende de su juego, ese que dice “que ha mejorado mucho”, para mantenerse en lo más alto del golf mundial.
RANKING MUNDIAL (antes del OPEN USA 2010)
1.      Tiger Woods 10.13 ptos
2.      Phil Mickelson 9.58
3.      Lee Westwood 8.29
4.      Steve Stricker 7.38
5.      Jim Furyk 6.92
6.      Luke Donald 5.74
7.      Ernie Els 5.71
8.      Ian Poulter 5.62
9.      Paul Casey 5.58
10.  Rory McIlroy 5.19
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