Opinión

De mal en peor

¡Ya lo decía yo! O, como diría Buenafuente: ¡¡Esto no puede ser, María Teresa!!. Y no puede ser porque un forrabolas que se precie no puede, no debe, hacer lo que yo hago, esto es, predicar y, encima, dar trigo. Me explico.
Ya contaba en mi última aparición en los greenes de este golfinone.com, que estaba empezando a traicionarme a mí mismo. Estaba empezando a abandonar progresivamente los reinos del proceloso raf.
Contaba también que el culpable de tamaña traición era Basilio Rogado, el jeque de esta cosa, quién, en su inagotable afición a este deporte, me había empujado a las canchas de prácticas, primero, y a los campos, después. Claro, a base de dar bolas y jugar algo más, la cosa mejoraba…
Una vez más, Basilio es el culpable de mis cuitas literarias. Esta es una sección concebida para contar las miserias que muchos de nosotros arrastramos por esos greenes del mundo haciendo bogeys y dobles bogeys, cuando no triples, tras transitar erráticamente por el fairway o, más bien, por sus alrededores.
Pero, si esas ‘divertidas’ circunstancias no se producen, o se producen con inusitada poca frecuencia, ¿Qué cuenta uno? ¿Maravillas del driver? ¿Aprochitos finos? ¿Putts inverosímiles? ¿Pares, birdies y otros pájaros de buen agüero? Poca gracia tendría la cosa porque, ya se sabe, la buena literatura nace del sufrimiento.
Y si digo que Basilio es el culpable, es por razones sólidas. Juzguen ustedes: estaba yo en el reino de la inopia a punto de sentarme a ver la final de la Champions y suena el teléfono. Basilio: “Lauris, ¿te has apuntado al torneo del lunes? Yo: ¿qué ¿…? ¿torneo?¿dónde? ¿eeeh? Glub… Él: higjbgo9vxf’ er… Tío, eres un desastre, llama a fulano de tal y apúntate. ¿Qué no tienes el teléfono? higjbgo9vxf’ en la pgi9.
Resumiendo: me dio el teléfono, llamé, jugué y gané*. Un desastre. Y aquí estoy. Tratando de librarme de eso que podría llamarse “raf literario”. Como esto siga así, Basilio perderá un colaborador y el golf ganará un jugador. Malo, pero optimista. Porque, en el raf o en el faiway yo siempre me acuerdo de que el peor día de golf es siempre mejor que el mejor día de oficina.
***********
*En segunda categoría y en catorce hoyos porque los rayos nos echaron. O que pensabais ¿que soy el Tigre Blanco? Apañaos vamos.
No es posible comentar.