Opinión

¡CENSURA EN EL EUROPEAN TOUR! No se admiten críticas de los jugadores… ni en Twitter

 

 

(En la imagen del archivo de Wikimedia Commons, los tres monos, que no ven, no hablan y no oyen, cuya leyenda se guarda en la ciudad de Nikko (Luz del sol), en Japón. Se dice que son tres monos sabios porque no escuchan, ni ven, ni dicen nada malo. Quizás la leyenda la divulgó un censor de los muchos que circulan por el mundo en todas las épocas).

No sé si les está bien empleado o no, pero lo cierto es que desde que los personajes más o menos conocidos, utilizan Twitter para expresar sus opiniones, ya no pueden echarle la culpa la “mensajero” ya que son ellos mismos, sin periodistas intermediarios, los que expresan sus opiniones y, por lo tanto, se hacen responsables de ellas, sin poder decir que les han entendido mal o que sus palabras se han sacado de contexto.

Y si no, analice el lector lo que le ha pasado a James Morrison, el golfista inglés de 27 años que se “permitió el lujo” de criticar el estado del Twenty Ten Golf Course, el campo del Celtic Manor Resort, donde se disputó el pasado Open de Gales, a principios del mes de junio de este 2012.

Morrison “osó” escribir en un twitt, ni más ni menos, lo siguiente: “Gracias Celtic Manor. Una ronda más, paso ese puente y me escapo de esta cancha rápidamente”.

¿Es tan grave lo que Morrison opinaba, que no hacía más que ratificar lo que pensaban y decían gran parte de los especialistas de golf que seguían el torneo?

Pues a los responsables del European Tour no les gustó nada el comentario del jugador, hasta el punto de que le pusieron una multa y justificaron el castigo por hacer “comentarios ofensivos, amenazantes, despectivos, hirientes o de otra manera hacia los torneos u organizaciones”. El circuito prefiere que los jugadores se expresen, pero no usando los medios de comunicación o redes sociales.

Entonces, si no lo hacen a través de los medios, ni de las redes sociales, ¿cómo quieren los “jefes” del Tour que les lleguen las quejas: ¿por carta, con su correspondiente sello de Correos, por e mail, por mensajero, enviando una instancia a quien corresponda…?

O quizás es que en el Tour Europeo no quieren que nadie disienta de nada, ni haga ninguna crítica y, en definitiva, que sea políticamengte correcto porque si no, ¡te vas a enterar!

Nadie duda que el Twenty Ten Course donde se disputó la Ryder 2010 sea un gran campo, pero en el Open de Gales, los greenes estaban hechos una pena y los resultados terminaron siendo, por ese y otros motivos, prácticamente tanteos de Grande. Y el Open de Gales no es un Major, ni nada que se le parezca.

El ganador, el tailandés Tongchai Jaidee, hizo seis golpes bajo el par 71 del campo; tras él cuatro jugadores, entre ellos Gonzalo Fernández Castaño hicieron -5 y solo trece jugadores le pudieron ganar al campo después de cuatro días. Y solo otros cuatro jugadores terminaron al par.

Y el problema, según los comentaristas de golf, no era que el campo estuviera muy difícil, sino que los greenes no estaban a la altura de un torneo del European Tour.

Pero claro. Eso no se puede decir… al menos, en público. Eso sí, se puede comentar con los amigos pero sin que nadie te oiga, porque si no, se enfadan los que mandan en el Tour Europeo que no están por la libertad, no ya de expresión, sino de ninguna otra.

Esta política del Tour, que no es nueva, aunque la comunicaran como novedad tras el BMW Internacional Open de Alemania, se concretó con una multa a Morrison que, aunque pidió disculpas públicamente, tendrá que pagar.

Naturalmente los mandos del Tour no dijeron de cuánto era la multa porque ese es uno de los secretos que les gusta guardar: nada de comentar sobre las sanciones a los jugadores. En eso se parecen al Comité de Árbitros de Fútbol en España, que cuando “meten en la nevera” a un árbitro por algún error en un partido, no lo comunican… El problema vendrá cuando se olviden de que han dejado a un referee en la nevera y aparezca congelado.

En el PGA Tour europeo se mantiene la política de que los jugadores no deben “atacar injustificadamente o menospreciar los torneos, patrocinadores, miembros, jugadores o compañeros del PGA Tour”. Sin embargo, añaden que “la crítica razonable y legítima está permitida, y si un jugador del PGA Tour rompe la formalidad, estaría sujeto a una multa por “conducta impropia de un profesional”.

¿Y quién decide cuando esa crítica es razonable y legítima? ¿Y dónde se puede ejercer el derecho a la crítica, si está prohibido hacerlo ante periodistas y en las redes sociales?

 

 

Total: censura pura y dura desde el poder omnímodo de los dirigentes del European Tour que, en definitiva, y eso es lo peor, están en sus puestos para defender a los jugadores y, en definitiva, al golf.

 

 

¿Por qué no se preocupan, entre otras cosas, de prohibir fumar a los jugadores durante los partidos? ¡Vaya deporte olímpico y vaya ejemplo para los niños y los jóvenes con los jugadores fumando o mascando tabaco en el campo!

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