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Masters 2021: Augusta National hoyo a hoyo, con la amenaza del Amen Corner


(En la imagen, el hoyo 12 de Augusta National, en pleno Amen Corner, un par 3 de 140 metros)

Parece un par 3 corto, con un pequeño obstáculo de Agua delante, pero es un hoyo donde se van al agua las ilusiones de muchos golfistas. El Amen Corner, teóricamente, se considera el conjunto de los hoyos 11, par 4; 12, par 3 y 13, par 5. Sin embargo, los técnicos aseguran que son solo el segundo golpe del 11, el 12 y el primer golpe del 13, los que conforman ese Amen Corner, donde muchos tienen que decir Amén, Adiós, Se acabo.

Sin embargo, Jon Rahm explicó en una ocasión que el Amen Corner debería considerarse desde el hoyo 10 -muy parecido al 11-, el 12 y el 13, los cuatro completos. Son consideraciones para todos los gustos y cada jugador tiene su teoría sobre la dificultad, no solo del Amen Corner, sino del increíble campo georgiano.

De la dificultad del recorrido de Augusta pueden dar fe los mejores jugadores del mundo, que han vivido verdaderas tragedias -hablamos de golf y no hay que olvidar la definición de tragedia, asimilada a un deporte y no a una situación límite en cualquier otra actividad de la vida.

Pero tragedia fue, en definitiva, la que sufrió Tiger Woods -convaleciente aún de su trágico -eso sí- accidente de coche- en la edición del Masters de 2020, aplazado al mes de noviembre pasado. El californiano, defensor del título ganado en 2019 y que sumó el decimoquinto Grande a su trayectoria deportiva, comenzó la cuarta jornada de 2020 muy alejado de la cabeza y, encima, vivió una pesadilla en el hoyo 12, el corto par 3 denominado Golden Bell (Campana Dorada), donde firmó uno de los peores resultados de su carrera.

Woods necesitó ¡¡¡10 golpes!!! golpes para superarlo, después de enviar dos pelotas al lago y una tercera al bunker. Este baldón en su tarjeta le hizo dejar su tarjeta final que iba para -3, en un +4 acumulado que le llevó a acabar el torneo con 76 golpes, empatado en el puesto 38.

OTRA «TRAGEDIA» EN LA CAMPANA DORADA

En concreto, el año, 2016, Jordan Spieth, que salió del hoyo 1 en la cuarta jornada, con posibilidades de repetir el título logrado en 2015, envió dos veces la bola al agua en ese corto, pero espeluznante par 3, y tuvo que conformarse con la segunda plaza, empatado con Lee Westwood, después de ceder el triunfo al inglés Danny Willet, un jugador que solo ha vuelto a aparecer en las alturas de las clasificaciones en contadas ocasiones.

Las secuelas de ese fracaso en el hoyo 12 le han perseguido al jugador de Texas durante cuatro años. Es cierto que ganó The Open Championship en 2017, pero desde entonces hasta la semana pasada, la primera de abril de 2021, no volvió a ganar, cuando se alzó con la victoria en el Valero Texas Open.

AUGUSTA, LA CIUDAD DEL MASTERS

La ciudad de Augusta, a orillas del rio Savannah, en el estado de Georgia, es limítrofe con Carolina del Sur, y no solo es conocida por su campo de golf, sino por ser una estación de invierno en la que se dan cita muchísimos amantes del esquí. Fue un importante enclave confederado durante la Guerra de Secesión norteamericana y en su fundación, en 1735, era un fuerte y, más tarde, un puesto comercial fronterizo.

Aunque la ciudad de Augusta, en el estado de Georgia, al sureste de los Estados Unidos, solo tiene 200.000 habitantes, el club de golf Augusta National es sede de uno de los torneos del golf más importantes del mundo, el Masters de Augusta, cuya Chaqueta Verde, que se entrega al vencedor del torneo, es el símbolo del golf por antonomasia.

EL MASTERS DE AUGUSTA 

El Augusta National fue fundado por Bobby Jones en 1933 y desde 1934 se celebra en sus instalaciones el Masters de Augusta, el primer Grande del año que compite por ser el mejor, con permiso del Open Championship. Los precursores del torneo fueron los jugadores Clifford Roberts y Bobby Jones, diseñadores  del campo junto a Alister MacKenzie.

El Club de Golf, un par 72 de 6.800 metros, es un coto cerrado, de solo 300 socios y se considera el más exclusivo del mundo; solo se puede acceder a él por invitación y hasta hace poco las mujeres no podían ser miembros del club, aunque sí se les permitía jugar en el campo. Aunque se mantiene el secreto sobre la identidad de los socios, si se conoce el nombre de algunos. Además, ya se permite el acceso de las mujeres como asociadas, aunque el número se puede contar con los dedos de una mano. Junto a Condolezza Rice, ex secretaria de Estado de los Estados Unidos, ya son socias del Augusta National, Darla Moore, socia de la firma de inversión Rainwater y la española Ana Botín, presidenta del Banco de Santander y ex-cuñada de Seve Ballesteros, uno de los tres españoles que se han enfundado la Chaqueta Verde, además de Chema Olazábal y Sergio García.

El CAMINO HACIA EL MÁSTER FEMENINO

Por primera vez, en este 2019 se ha celebrado en el Augusta National la final del Augusta National Women’s Amateur y las golfistas, aunque amateurs, han podido pisar en competición el fabuloso campo georgiano.

El torneo se disputó a tres rondas y la última, el sábado 6 de abril, tuvo como escenario el Augusta National: las 30 mejores se disputaron una final en la que venció la número 1 mundial amateur, la norteamericana Jennifer Kupcho, que llegó a firmar 5 birdies en los 6  últimos hoyos.

En esa final hubo dos españolas, la vasca Ainhoa Olarra y la valenciana Marta Pérez. Olarra, que ha dejado la práctica del golf de manera activa y está trabajando en una auditoría, por lo que tuvo que pedir permiso para acudir a jugar el torneo, acabó en el puesto decimotercero (+2), tras firmar un -1 en el par 72 de Augusta en la última ronda.

Marta Pérez firmó un 75 (+3) en Augusta y con un acumulado de +4, finalizó en el puesto 21. Un gran paso, de todos modos, para  ese Máster femenino que llegará a Augusta, más tarde o más temprano.

En 2020 no se jugó el Augusta National Women’s Amateur, pero este año 2021 volvió a jugarse un torneo (ver información en esta página web), con la victoria de la japonesa Tsubasa Tajitani, que ganó en play off. Participaron dos españolas, Ana Peláez (+5) que acabó decimosegunda y Carolina López-Chacarra (+10) que no pasó el corte. 

EL VETO A LOS NEGROS

Es un club que, en un principio, estaba vetado a los negros y la historia ha querido que, precisamente un jugador de color, como es Tiger Woods, haya ganado cuatro veces el torneo y, además, se convirtiera en el jugador más importante y polémico de la historia del golf. En 2017, Tiger volvió a ser noticia, en este caso por su ausencia no solo de este Masters, sino del mundo el golf activo, ya que desde su retirada en enero de 2015, para recuperarse de una lesión en la espalda y para mejorar su juego corto, algo que no ha conseguido hasta el momento, solo ha aparecido de manera esporádica. Ese año parecía ser el de su vuelta, pero al resentirse de nuevo de sus problemas de espalda ha vuelto a ser baja, aunque hasta el último momento se especuló con su presencia en Augusta. El caso es que Tiger no estuvo entonces, pero sí lo hizo en 2019 donde logró su decimoquinto Major, a solo tres golpes del record de 18 Grandes que tiene Jack Nicklaus. En 2020 ya se ha explicado en párrafos anteriores, la «tragedia» del Tigre en el hoyo 12.

TRES ESPAÑOLES EN LIZA

Con los mejores del mundo en liza: Dustin Johnson, Justin Rose, Brooks Koepka, Bryson DeChambeau, Rory McIlroy, Hideki Martsuyama, Henrik Stenson, Jordan Spieth… España tendrá dos representantes habituales en el PGA Tour -a falta de Rafa Cabrera que no se ha clasificado-, Sergio García y Jon Rahm, más Chema Olazábal que tiene un puesto asegurado por tener dos Chaquetas Verdes. (Ver más información en esta misma página web).

Ganar el Masters otorga al vencedor determinados privilegios: está automáticamente invitado a jugar otros tres Majors durante los siguientes cinco años, y consigue una invitación de por vida para jugar el Masters. También entra a formar parte del PGA Tour y recibe invitación para jugar el torneo The Players durante los siguientes cinco años. El pasada año 2018, el ganador fue Patrick Reed.

Además de la Chaqueta Verde, el ganador recibe una Medalla de Oro y su nombre es grabado en el Trofeo que representa la sede del club y fue entregado por primera vez en 1961, pero debe permanecer en el club. Desde 1993 se le entrega al ganador una réplica del trofeo. El finalista recibe una medalla de plata, y desde 1978, también una bandeja de plata.

 ASÍ ES EL AUGUSTA NATIONAL

El Augusta Golf  National (par 72), hoyo a hoyo (3.454 metros del primer recorrido + 3.439 del segundo. Total: 6.803 metros, después de los cambios realizados en el campo, al que se le han añadido alrededor de cien metros).

Hoyo 1: Oliva Tea

Par 4- 405 metros (la distancia es aproximada ya que la oficial se mide en yardas).

Un pequeño dog leg a la derecha y un bunker que está a 270 metros de la salida y al que muchos jugadores pueden llegar. El tiro a green es hacia arriba.

Hoyo 2: Dog leg Rosa

Par 5 – 525 metros

Aunque es el hoyo más largo del recorrido, se puede llegar de dos golpes, con una buena salida apoyándose en la ladera izquierda que hará rodar a la bola. Hay que evitar los bunkers que protegen la entrada del green.

Hoyo 3: Flores de Melocotón

Par 4 – 315 metros

Los jugadores utilizan hierro o madera de calle para la salida. Llegar a la parte derecha del green, aunque es pequeño y no se ve bien desde la calle, es fácil con el segundo golpe. La parte izquierda es más estrecha y complicada.

Hoyo 4: Flores de Manzano Silvestre

Par 3 – 225 metros

Complicado y largo par tres, aunque puede acortarse ya que tiene mucha longitud de tees, defendido por bunkers, en el que los jugadores suelen utilizar un hierro 4 o, incluso, una madera de calle, o un híbrido.

Hoyo 5: Magnolia

Par 4 – 410 metros

Para evitar los bunkers hay que hacer 315 metros con el driver desde el tee de salida. Hay que jugar a la izquierda para que la ondulación del terreno permita rodar a la bola. El green tiene largos pianos.

 

Hoyo 6: Junípero

Par 3 – 165 metros

Un hierro medio es suficiente, pero si la bola no está en el lado correcto para atacar la bandera, no es difícil hacer tres putts en este hoyo, debido al movimiento del green.

Hoyo 7: Pampas

Par 4 – 405 metros

Una calle muy estrecha sorprenderá al jugador que viene de fairwais más anchos. El segundo golpe, a un green elevado y rodeado de bunkers puede hacerlo muy complicado.

Hoyo 8: Jazmin amarillo

Par 5 – 520 metros

Un par cinco con un enorme bunker protegiendo el green complica la llegada de dos golpes a este largo par 5 en el que hay que intentar acceder con un golpe ciego.

Hoyo 9: Cerezas de Carolina

Par 4 – 414 metros

Una pronunciada cuesta que termina en una superficie llana será el objetivo de un primer golpe desde el tee de mucha precisión y que dejará al jugador un golpe de aproximación muy difícil de controlar.

Empieza el segundo recorrido con el hoyo más difícil del campo:

Hoyo 10: Camelia

Par 4 – 456 metros

El 10 es un hoyo cuesta abajo en el que hay que ir al centro de la calle: si el jugador va a la derecha y no coge la pendiente, el segundo golpe es muy largo; si por el contrario se va a la izquierda, los árboles le impedirán tirar al green.

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Comienza el Amen Corner (El rincón del Amén o del Adiós): los tres hoyos más complicados de Augusta en el que muchos jugadores dicen “Amén” y se dejan todas las posibilidades de victoria.

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Hoyo 11: Blanco dog leg

Par 4- 455 metros

El más difícil de los hoyos del Amen Corner. Para acceder al green de segundo golpe hay que jugar hierro tres o incluso una madera de calle o híbrido y el difícil green tiene la dificultad añadida de un pequeño lago a la izquierda. Es más seguro ir a la derecha, pero puede costarle un bogey.

Hoyo 12: Campana Dorada

Par 3 -140 metros

Uno de los hoyos más espectaculares del recorrido, a pesar de su corta longitud. Hay tres dificultades añadidas que dificultan la elección del palo, que suele ser un hierro medio o corto: el arroyo que cruza a la entrada del green, los remolinos de viento y las azaleas que adornan el fondo del green.

 

Hoyo 13: Azalea

Par 5 – 460 metros

Un hoyo con mucho riesgo porque el dog leg a la derecha puede dificultar el segundo golpe a green que, además, tiene el peligro de un arroyo que cruza por delante y que se suele tragar las bolas de los menos afortunados. Más de un torneo se ha perdido aquí.

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Finaliza (en teoría) el Amen Corner. ¡Enhorabuena a los que han podido superarlo con el par, o menos!

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Hoyo 14: Abeto chino

Par 4 – 396 metros

Único hoyo del campo que no tiene bunkers, pero la entrada al green, en pendiente, crea problemas a todos los que hayan salido desde el tee a la derecha de la calle. Tres putts son posibles.

Hoyo 15: Espino de fuego

Par 5 – 480 metros

Un buen hoyo para calibrar el valor de cada jugador. Se puede llegar de dos golpes, pero un arroyo que cruza la entrada de green es un riesgo a calcular. Se puede pasar del eagle o del birdie al bogey en cuestión de segundos. Tiene un cierto parecido con el 17 de Valderrama, donde Tiger Woods envió su bola al agua y se enfadó con el diseño que había renovado el malogrado Seve Ballesteros.

Hoyo 16: Capullos rojos

Par 3 – 153 metros

Este par tres puede negociarse con un hierro medio, dependiendo del viento y está protegido por un bunker tras el green y un lago a la izquierda. Todavía recuerdan los aficionados la forma de caer la bola de birdie de Tiger Woods que había quedado colgando del hoyo con el logo de Nike en primer plano y que tardó fracciones de segundo, que parecían una eternidad, en caer.

Hoyo 17: Nandina

Par 4 – 396 metros

Este es el hoyo que tenía en medio de la calle un árbol plantado por Ike, como se conoce

familiarmente al que fuera presidente Eisenhower. El árbol desapareció derribado por el viento en un día de fuerte tormenta, pero sigue siendo difícil. Para los pegadores tiene menos problemas, pero a los que no lo son tanto puede crearles alguna dificultad.

 

Hoyo 18: Acebo

Par 4 – 420 metros

Para terminar, un par 4 con el green elevado al que hay que acceder desde la parte izquierda de la calle, pero con cuidado de no caer en los bunkers que dificultan la caída del driver y protegen el green. Los aplausos del público recompensan, tanto a los que han sufrido por el campo, como a los que van a firmar un buen recorrido.

 
 
 
 

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