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Álvaro Quirós jugó la II Copa Montecristo, en Cuba

En el verano de 2007, Raúl Castro, presidente provisional de Cuba mientras su hermano Fidel permanece enfermo, estuvo en la Costa del Sol de incógnito, no para hacer una nueva revolución, sino para… jugar al golf. Fue un viaje relámpago pero que le sirvió al hermanísimo para conocer las bondades golfísticas de la costa andaluza, donde con los socialistas en el poder, los campos de golf florecen, afortunadamente, como rosas en un espinoso territorio, rodeados de urbanizaciones y, en este 2010, sufriendo la crisis económica como cualquier otro sector, pero dinamizando el turismo deportivo que, contra viento y marea, sirve para “fidelizar”, nunca mejor dicho, a nuestros visitantes extranjeros.    
Pero el golf, a pesar de lo que opinan los ignorantes, no entiende de derechas y de izquierdas, aunque sí de fades y de draws, y por eso, Álvaro Quirós se ha marchado a Cuba, no a devolver la visita de Raúl Castro, ni siquiera fumarse un puro, aunque el “Pisha” le habrá pedido una caja, sino a disputar la segunda Copa Montecristo, que jugó el sábado 24 de abril en el Club de Golf Varadero, uno de los pocos, por no decir el único de 18 hoyos, que resiste en Cuba, además de uno de nueve hoyos que se mantiene a duras penas en La Habana. Pero ya se sabe, tal y como diría Camilo José Cela, “el que resiste gana”.  
El torneo reunirá a 72 golfistas aficionados y profesionales de Alemania, Canadá, Francia, España, Estados Unidos, Japón, Mónaco, Reino Unido y Cuba, lleva el nombre de una de las marcas de puros más famosas de la isla.
Precisamente, al ser Montecristo la firma patrocinadora –que no duda en utilizar, apoyada por empresas semipúblicas, el más puro estilo capitalista para promocionar y vender sus productos, Álvaro Quirós no podrá traerle a Miguel Ángel Jiménez los habanos que más le gustan y que son los firmados con la serie D número 4 de Partagás. De todos modos unos buenos Montecristos también le vendrán al pelo para sus próximas celebraciones.
Y hablando de celebraciones, la entrega de premios se realizará en la Casa Club, denominada Mansión Xanadú, que data de 1930, aunque ha sido reformada en varias ocasiones, del balneario turístico de Varadero a unos 150 kilómetros de La Habana.
En Cuba existe una tradición de golf mucho mayor de lo que el lector puede imaginar, aunque por motivos obvios, éste no parece ser el mejor momento por el que pasa el deporte de los palos y la bolita en la isla. Pero el golf en Cuba tuvo mejores épocas y no solo eran los americanos, en la era del dictador Batista los que jugaban. En Sierra Maestra, donde se inició la revolución cubana, tanto Fidel Castro como el Ché Guevara, aprovechaban los ratos de ocio, que debieron ser muchos, para jugar al golf ante la atenta mirada de los soldados que participaron en la Revolución.
Precisamente en Xanadú, el viajero puede comprobar, viendo las fotografías que cuelgan de las paredes, cómo tanto Fidel como el Che le pegaban a la bola en plena Sierra. Fidel no era muy ducho con los palos, pero el Che Guevara, que al que le gustaban mucho los deportes, tenía cierta habilidad, confirmada por su padre: “Ernesto llegó a ser un excelente jugador de golf. Jugaba a menudo, porque nuestra casa quedaba pegada al campo de golf de la ciudad y él era muy amigo de los caddies del lugar. Todos venían a casa, desde los hijos del encargado del hotel de Alta Gracia hasta los caddies del campo de golf".
Estas palabras de Ernesto Guevara Linch sirven para describir el contexto social en el que se desenvolvía su familia. El Che fue caddie y, como jugador, compitió con resultados aceptables en el Golf Club de Villa Allende, uno de los más renombrados de Cuba.
¡Para que luego digan que al golf solo juegan los de derechas!
El Varadero Golf Club es el mejor campo de golf en Cuba, por no decir el único. Situado en la provincia de Matanzas, en la península de Varadero, al norte de la isla, ocupa una franja estrecha de 3,5 Km. Fue diseñado por el arquitecto Les Furber, presidente de la compañía canadiense Golf Desingn Services Ltda. (GDS), e inaugurado en 1931.
Tiene 18 hoyos, par 72 y cuenta con cinco hoyos par 5, y otros cinco, par 3. Los ocho restantes son par 4. El recorrido esta señalizado con las siguientes marcas: Doradas, 6.269 metros; azules, 5.819; blancas, 5.256 y verdes, 4.676.
Junto al campo de golf se encuentra el hotel Meliá las Americas.
Para los que se están iniciando en el golf se abrió, hace tres años, la primera Escuela de Golf operada por profesionales de la PGA e instructores de la Federación Cubana de Golf .
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