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Dustin Johnson no pasó el corte a su regreso en California

 

 

Dustin Johnson, el jugador norteamericano que se «ausentó» voluntariamente del Circuito americano por, al parecer, problemas con las drogas, ante la pasividad de los rectores del PGA Tour, que hicieron como los tres monitos sabios que aparecen esculpidos en el Templo Toshugu construido en el siglo XVIII en Nikko, Japón, uno con los ojos tapados, otro con las orejas cubiertas con las manos y un tercero mudo, vuelve a la competición, después de más de seis meses apartado de la lucha de cada semana, en el Farmers Insurance Open, del 5 al 8 de febrero, en Torrey Pines, en La Jolla de San Diego, en California.

 

Su regreso no ha sido lo bueno que el jugador esperaba y más cuando en el hoyo 4 de la primera ronda, firmó un eagle. Pero la vuelta se torció a partir de ese momento para finalizar (+2) en el puesto 113, aunque le queda por jugar el hoyo 18 del complicado Campo Sur. Sus 70 (-2) del Campo Norte, más asequible en la segunda ronda, le dejaron al par, pero el corte se estableció en -1, por lo que no pudo pasar al fin de semana.

 

Johnson, nacido hace 30 años en Carolina del Sur y con ocho victorias en el PGA Tour, desde 2008 a 2013, regresa en buena compañía, aunque no estén tampoco en sus horas más altas, Tiger Woods, que se retiró en la primera ronda y Phil Mickelson, que sin terminar el primer recorrido, debido a la oscuridad, también en el campo Sur, como Johnson, es el 91 (+1). Los dos intentarán recuperar las sensaciones perdidas, después de no haber pasado el corte ninguno de los dos la pasada semana en Arizona.

 

NO ABRAS LOS OJOS

 

«No abras los ojos» es la segunda novela del nuevo mito de la novela negra norteamericana, John Verdon, que ha publicado cuatro relatos que se han convertido en best sellers, en todo el mundo. La PGA norteamericana debería contratar al detective retirado, con todos los laureles, de la policía de Nueva York, Dave Gurney, para que le ayude a resolver lo que podríamos llamar con título de novela: «El extraño caso de Dustin Johnson y la cocaína».

 

Volvamos unos años atrás, cinco, concretamente, cuando los golfistas no tenían problemas con los controles antidopaje y, apenas una serie de casos de posibles dopajes, contados con los dedos de la mano, llegaron a conocerse. Pero ahora cuidadín, cuidadín, el golf, como deporte olímpico que vuelve a ser y cuyo «redebut» está a la vuelta de la esquina, en Brasil, en 2016, está adscrito al Código Mundial Antidopaje, y los controles, de ahora en adelante, van a ser más exhaustivos de lo que han sido hasta ahora.

 

Pero los responsables del Circuito Americano, del PGA Tour, parece que -como los monitos citados más arriba no ven, no oyen y no hablan sobre un tema tan «mundano».


Cuando la revista «Sport Ilustrated» destapó el asunto del posible positivo por cocaína, dado por el golfista norteamericano Dustin Johnson, parecía, y así lo aseguraron posteriormente diversas publicaciones, que la PGA norteamericana había tomado cartas en el asunto y el jugador había sido suspendido durante seis meses. Naturalmente, eso le obligaba a retirarse del WGC Bridgestone Invitational, que acaba de finalizar en Ohio, con la victoria de Rory McIlroy. Así las cosas, el golfista se perdía también el PGA Championship, de esa misma semana (7-10 agosto de 2014) en Kentucky, y lógicamente, su participación en el equipo norteamericano de la Ryder Cup.

 

El jugador no participó en esos torneos, pero no porque hubiera sido suspendido por la PGA, sino porque -según un comunicado de la citada organización- «Dustin Johnson se ha retirado temporalmente para buscar ayuda profesional». Más claro, la gallina.

 

UNA INFANCIA DURA

 

La niñez de Dustin no fue especialmente agradable. Más bien se convirtió en una pesadilla cuando, a los 16 años, entró, obligado por el hermano mayor de un chico de su pandilla, en un supermercado de Carolina del Sur para comprar balas para una pistola con la que posteriormente se cometió un asesinato. En el juicio que se celebró posteriormente, el niño Dustin fue absuelto: «estuve en el lugar equivocado y en el momento equivocado».

 

Ahora, el golfista, conocido en los medios rosas por su noviazgo con Paula, la hija del mítico jugador de hockey sobre hielo, Wayne Gretzky, vuelve a estar en el sitio equivocado y en el lugar equivocado. Por su bien es de esperar que los equivocados sean otros y no él.

 

Si al principio les citaba el título de la segunda novela de John Verdon, «No abras los ojos», también podría finalizar con el de su primera obra: «Sé lo que estás pensando».

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