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Ni la Guardia Civil pudo «salvar» a Fernández Castaño

 

 

Gonzalo Fernández Castaño no pudo pasar el corte en Valderrama y tuvo que abandonar el Andalucía Masters antes de tiempo. El madrileño firmó dos tarjetas de 71 y 76 golpes, pero su +5 acumulado sobre el par 71 de Valderrama, le dejó fuera del fin de semana por un solo golpe, en el puesto 66, empatado con Nacho Elvira.

Gonzalo Fernández Castaño regresaba a España después de año y medio en los Estados Unidos, para disputar el Andalucía Masters,  otro español, Jordi García Pinto jugaba su último torneo en Valderrama porque ha decidido colgar los palos en el trastero de su casa, para ejercer como abogado.

Dos vidas diferentes, dos trayectorias distintas pero ambas con una carrera universitaria de por medio. Mientras el madrileño, de 37 años, se pasó a profesional en 2004, tras terminar sus estudios de Dirección y Administración de Empresas, y consiguió siete victorias en el European Tour, antes de «emigrar» a los Estados Unidos, el gerundense terminó su Carrera de Derecho mientras jugaba para conseguir un puesto en la Carrera hacia Dubai. Ahora, después de hacerse abogado y de permanecer casi tres años «sin disfrutar del juego», Jordi colgará los palos después de disputar el Valderrama Andalucía Masters.

GONZALO FERNÁNDEZ CASTAÑO, CON UN GUARDIA CIVIL

La última vez que Gonzalo Fernández Castaño jugó en su tierra fue en abril de 2016, precisamente en el Open de España, que en esa ocasión se ha convertido -por mor de un brexit golfístico- en Andalucía Masters, y que también se celebró en Valderrama.

El madrileño terminó el 34 (+13), muy lejos de la cabeza donde acabó (+1) Andrew «Beef» Johnston. En esta ocasión Gonzalo llegó de Miami y, a pesar de haber entrenado varios días en el campo gaditano no ha podido cargarse de las buenas sensaciones que anhelaba, para volver a intentar el asalto al PGA Tour desde el Web.com Tour, al que ha caído esta temporada.

Fernández Castaño estuvo trabajando con su entrenador, José Carlos Gutiérrez, y llevó durante las dos jornadas de jueves y viernes, a un caddie muy especial que se llama Benito Pérez Ledesma.

Porque Benito es caddie de adopción -incluso ha llevado la bolsa de Álvaro Quirós-, ya que su profesión es la de Guardia Civil de Tráfico, pero conoce muy bien el recorrido de Valderrama y, a pesar de ese conocimiento, la yuda de Benito no fue suficiente para seguir en liza.

Gonzalo ha querido, con este detalle, mostrar su particular homenaje a la Guardia Civil, vilipendiada por los independentistas catalanes durante el cumplimiento de su obligación en Cataluña, durante el pasado 1 de octubre.

EL DOCE DE OCTUBRE Y LAS BANDERAS ESPAÑOLAS

«Es muy duro ver que quienes están fuera de la ley han ganado la batalla de los medios de comunicación -decía Gonzalo que lleva cuatro años residiendo en Miami- y cuesta explicárselo a la gente. Pero en cuanto llegas al fondo de la cuestión lo entienden rápido».

El madrileño llegó a su ciudad natal el pasado 12 de octubre: «Para mí fue muy bonito ver toda la ciudad engalanada de enseñas nacionales. Asistí al desfile de las Fuerzas Armada y fue muy emocionante ver cómo la gente animaba a quienes nos protegen. Quizá todo esto haya servido para que esa mayoría silenciosa (o quizá haya que decir silenciada) recupere el orgullo por una bandera que parece que solo puede sacarse cuando hay fútbol»

TRISTE DESPEDIDA DE JORDI GARCÍA PINTO

Caso bien distinto al del madrileño es el del gerundense Jordi García Pinto, de 27 años, profesional desde 2008. En 2015 llegó a tener la Tarjeta del European Tour, pero la perdió al año siguiente. En el Challenge Tour consiguió dos victorias y sus resultados hacían pensar que podría tener una buena trayectoria como profesional.

Jordi jugó el pasado abril de 2016 en Valderrama, en lo que fue entonces Open de España, y acabó en el puesto 29 (+12).

Pero en los últimos tres años el catalán ha llegado a sentir «frustración y aburrimiento» y por eso decidió no hace ni un mes, colgar la bolsa de palos en un perchero, o en un trastero, y dedicarse a la abogacía.

Es muy difícil para un profesional de cualquier deporte, compaginar la práctica física con la intelectual. Se tiene poco tiempo, se viaja mucho y con el cuerpo cansado, la letra no entra, a pesar de lo que se diga sobre la sangre… y por mucho que Goya pintara su «Escena de Escuela» con un maestro azotando las nalgas al aire de uno de sus alumnos.

García Pinto participó en Izki en el Challenge de España, a principios de octubre, donde no pasó el corte y su ilusión era despedirse en Valderrama. Hasta el lunes de esta misma semana, una vez acabado el Open de Italia, no supo el gerundense que entraba en el cuadro final, ya que dependía de que alguno de los inscritos se diera de baja.

Y finalmente, lo consiguió y juega el jueves y el viernes con Samuel del Val, un español que juega en el PGA Tour Latinoamérica -y que tuvo que retirarse en Valderrama, tras la primera jornada, y el escocés David Law.

Aunque la decisión de dejarlo estaba tomada, quedaba una esperanza, como les pasa a muchos amateurs desesperados, que juran y perjuran no volver a coger un palo y que, con un birdie en el hoyo 18, ya están volviéndose atrás de sus pensamientos iniciales.

García Pinto aseguraba que «solo una victoria en Valderrama le podría hacer cambiar de opinión». Y eso sí que era estar seguro de su retirada del golf profesional porque la flauta no solo no llama dos veces, como el cartero de James M. Cain, sino que muchas veces ni llega a sonar nunca.

Jordi acabó (+13) después de firmar dos tarjetas de 81 y 74 golpes y terminar en el puesto 116 de 126 jugadores que iniciaron la prueba, debió murmurar con alivio el viernes 20 de octubre de 2017: hasta aquí hemos llegado.

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