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Tiger Woods (-19), como estaba previsto, ganó el WGC Cadillac Championship. Sergio García, tercero, a cinco golpes

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Tiger Woods redivivo, con cuatro tarjetas de 66, 65, 67 y 71 golpes, para un acumulado de 19 bajo el par 72 del Blue Monster, del Doral, en Miami, fue el incontestable y previsto ganador, aunque solo con dos golpes de ventaja sobre su compatriota, el silencioso Steve Stricker, que llevaba de caddie a su mujer, de la segunda gran cita de la temporada, el WGC Cadillac Championship, con lo que de los cuatro torneos de la PGA que ha disputado este año, ya ha ganado dos. Si el Tiger de antaño no ha vuelto, que venga Dios y lo vea.

Tiger venció, pero también sufrió al final, a pesar de que su victoria no se vio nunca en peligro, ya que terminó con dos bogeys, en los hoyos 16 y 18, quizás por ser demasiado conservador y también, porque Steve Stricker, que parecía haberse descolgado al principio de la vuelta, terminó a lo campeón aunque, como siempre, sin hacer demasiado ruido, que es la gran virtud de su juego compacto y regular.

 

Tras ellos, empatados, con -14, en la tercera posición, a cinco golpes del triunfador de la semana, cuatro jugadores entre los que se encontraba Sergio García. El castellonense (66, 72, 67 y 69) aprovechó una magnífica racha de tres birdies en el 12, 14 y 15, que sumados al del hoyo 1, le llevaron hasta tocar con la mano la segunda posición, pero de un lado la reacción de Stricker y de otro el bogey con el que terminó en el hoyo 18 del Blue Monster, le dejaron con esos 14 golpes acumulados, en una tercera posición compartida con jugadores del renombre de Phil Mickelson, Graeme McDowell y Adam Scott. Lástima de hoyo 18, cuando a Sergio el Monstruo Azul se le tragó la bola en el segundo hoyo, lo que le obligó a dropar, a hacer un mal cuarto golpe, pero terminar con un bogey después de un putt magistral de cuatro metros, desde el rough pegado al green.

Tiger, como en la primera jornada del jueves 7, dio el viernes otra lección firmando una tarjeta con 8 birdies y un solo bogey, en el hoyo 14, al fallar por los pelos un putt de más de tres metros. El jueves había terminado el recorrido con nueve birdies, uno de ellos en el hoyo 18, un par 4 considerado como uno de los más difíciles que se juegan en el PGA Tour, si no el que más, y tres bogeys. Pero es que el sábado 9, una vez más, el Tiger de 2013 recordó al anterior a 2009 y demostró que sus problemas, personales, físicos, mentales… están olvidados y Woods vuelve a ser el Tigre de antes de su divorcio.Y ya el domingo, hay que parar de contar. Empezó con un par, en el hoyo 1, par cinco, que le supo a poco por culpa del driver; pero ya en el segundo, lo compensó con un birdie, e hizo otros, en el cuatro y en el diez, utilizando el driver con cuentagotas. Luego pares conservadores, hasta los dos bogeys del 16 y el 18. Pero, a pesar de todo, Tiger regresó del futuro para bien del golf mundial.

En la ronda del sábado, una tarjeta de 67 golpes, con siete birdies, uno de ellos en el mismo hoyo 18, el Blue Monster que da título al campo, y dos bogeys en el cinco y en el 17, le llevaron a la Casa Club con la mejor vuelta de la jornada, igual que Sergio García y Michael Thompson. El del hoyo 17 fue un bogey obligado por un dropaje bajo una palmera en la que se había empotrado su bola desde el tee de salida. Al comprobar, gracias a la tele, que la bola era la suya, solo tuvo un golpe de penalidad.

Pero como Tiger también había hecho sus deberes el viernes, a él los 67 golpes le han servido para dormir tranquilo y enfrentarse al tee del uno, el domingo, con la moral por las nubes. Ni siquiera el viento previsto para la última jornada, podrá con este renovado Tiger que, en 2013 lleva cuatro torneos en el PGA Tour, incluyendo este, de los cuales, uno ha ganado, el Farmers Insurance Open y en los otros se ha dejado llevar: en el Honda Classic de la semana pasada, donde terminó el 37 y y en el Accenture, donde perdió en primera ronda con Charles Howell III, pero ya se sabe que lo de Tiger no es el match play. Y en esta cuarta ocasión, la victoria ronda por su ventana. El comienzo de temporada, en Abu Dhabi era otra cosa. Allí no pasó el corte por una penalidad absurda, pero aquello no dejaba de ser un "bolo" de inicio de temporada en el European Tour, donde el único interés estaba en el "aliciente" que los árabes supermillonarios saben darle a sus asuntos.

 

A Sergio García, colíder tras su 66 sin bogeys de la primera ronda, le pudo la segunda vuelta en la que no pudo, o no supo seguir en la misma línea en la jornada del jueves. El castellonense, al contrario que Tiger, no pasó del par del campo al terminar con cuatro birdies, pero con dos bogeys y un doble bogey en el hoyo 16 que le alejaron hasta el puesto décimo.Sin embargo, en la tercera jornada, el sábado 9, Sergio volvió a ser el del primer día, firmó un 67, con seis birdies, uno en el hoyo 18, como Tiger, y un bogey, lo que le llevó a la quinta posición (-11).

El Blue Monster, el campo del Doral, en Miami, Florida, no ha sido tan fiero como lo pintan; especialmente porque en la jornada inicial del torneo, el jueves 7 de marzo, la mitad de los jugadores (32 de 65) bajaron del par del campo y el segundo día fueron 43 los que le ganaron al campo. Incluso el hoyo 18, un "monstruo azul", por lo largo y por el agua que recorre toda la parte izquierda de los 467 metros con los que se juega el campeonato, y que es el que da nombre al recorrido, está perdonando más de lo normal. Y es que en este campo, como en muchos otros de la zona, si no hay viento las dificultades son mucho menores. Y este año el viento ha brillado por su ausencia casi todo el tiempo. Este Blue Monster no será el mismo el próximo año. Este 2013, como el viejo San Mamés de los leones bilbainos, dejará paso a un nuevo Blue Monster, quizás más monstruoso y más azul, si cabe. El millonario Donadl Trump, su nuevo propietario, quiere convertirlo en un campo más difícil, para lo que variará algunos hoyos, entre ellos el hoyo 1 par cinco, que será más largo, para que no sean tan fáciles los eagles, y, sobre todo, le cambiará la imagen, con más árboles y otros detalles que le hagan, a la vez que más complicado, más bello.

Rory McIlroy, ya sin dolor de muelas, jugó las dos primeras rondas junto a Tiger Woods y Luke Donald. De los tres primeros del ranking mundial, solo Tiger ha cumplido con su "deber". McIlroy, po su parte, con cuatro tarjetas de 73, 69, 71 y 65, solo se ha dejado ver en la última ronda, para terminar con un honroso octavo puesto (-10), empatado con Justin Rose, defensor del título. Lee Westwood finalizó el 25 (-4), lo cual no es un buen resultado; peor ha sido lo de Luke Donald, que es una sombra de lo que fue, en este comienzo de temporada, y que con +1, no le pudo ganar al campo y ocupó la posición 43. Precisamente empatado con Gonzalo Fernández Castaño, que mantuvo el tipo durante las dos primeras rondas (72, 70), pero se fue alejando de los lugares de privlegio con sus dos últimas tarjetas de 73 y 74 golpes.

El tercer español en el torneo, Rafael Cabrera Bello, ha demostrado que el PGA Tour le viene algo grande… todavía y sus cuatro tarjetas sobre par (75, 75, 74 y 76), para un acumulado de +11, lo dicen todo. Es una pena verle en la clasificación en el puesto 63, empatado (+11) con Jaime Donaldson y solo un golpe por delante del 65 y último, Robert Garrigus. Claro que hubiera sido peor no haber estado en el Doral.

El número 1 del mundo, todavía, aunque con Tiger pisándole los talones, que ha reconocido no haber obrado bien al retirarse la pasada semana del Honda Classsic, alegando un dolor en la muela del juicio, tampoco ha estado demasiado bien en este tercer torneo del año en el que participa. Claro que como en este WGC de Miami no había corte, Rory ha aguantado hasta el final, porque sin dolor de muelas, ni excusas varias, firmó un esperanzador 65 en la jornada del domingo 10 de marzo. 

Este torneo, segundo de los que forman las World Series, se juega en el Blue Monster del Doral (ver información del campo en esta misma página), en Miami, Florida. Repartía 8.750.000 $, de los cuales 1.400.000 $ han sido para Woods.

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