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Nicolai Hojgaard (-13), ganador del Open de Italia, a la semana siguiente de la victoria de su hermano Rasmus en Suiza

(En la imagen, Nicolai Hojgaard, tras embocar su putt de birdie, en el hoyo 18 y hacer la estatua, como don Tancredo, tras conseguir la victoria, en lugar de celebrarla como es habitual, con alharaca y entusiasmo).

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Si la semana pasada era su hermano Rasmus, el ganador del Omega European Masters, en Suiza, esta semana ha sido su gemelo Nicolai Hojgaard, el que ha logrado un hito histórico al vencer (-13) el DS Automobiles Italian Open, en el Marco Simone G.C. (par 71) romano. Es la primera vez que dos hermanos ganan en dos torneos consecutivos en el Circuito Europeo.

Nicolai (66, 69, 65, 71), danés, de 20 años, que todavía no tenía ninguna victoria en el Tour Europeo, consiguió en el campo romano donde se celebrará la Ryder Cup de 2023, un triunfo muy trabajado, con una -ultima tarjeta al par, con tres birdies y tres bogeys- y muchos nervios, con un solo golpe de ventaja sobre el polaco Adrian Meronk y el veterano inglés Tommy Fletwood, que empataron (-12) en la segunda plaza. Esta vez, Rasmus (-6) terminó en el puesto 18.

Lo curioso es que Rasmus, su gemelo, que en el mundo amateur era «peor» que su hermano, ha conseguido ya tres triunfos en el Circuito Europeo, mientras a Nicolai se le resistía el triunfo hasta ahora. Pero Nicolai lo ha logrado en un torneo importante, como este Open italiano, donde ha conseguido 485.330€ de los 3.000.000€ que se repartían en premios y que le ha hecho ascender del puesto 85 al 26 en la Carrera hacia Dubai.

No se si debido a los nervios o al carácter nórdico de los daneses, la celebración de su victoria, tras embocar un putt de alrededor de un metro, para birdie, en el par 5 del hoyo 18, no fue nada eufórico, ni exaltado, ni alegre… simplemente se quedó de pie, en posición de firme, hasta que llegó su caddie a abrazarle. Cosas del frío que contrastan con el calor en una zona ardiente como la italiana

LARRAZÁBAL, TARDE, PERO SEGURO

Pablo Larrazábal (-9) es el primero de los tres españoles que pasaron el corte, de los nueve que iniciaron la prueba. El cartalán, que no está teniendo un buen año firmó cuatro tarjetas de 70, 70, 70 y 65 golpes. Tres rondas similares con un solo golpe cada una bajo el par de este campo -una isla verde en medio de un erial romano, donde se celebrará la Ryder Cup 2023-, y una última con una tarjeta de 65 golpes, la mejor de toda la jornada, para ascender del puesto 32 al noveno y subir hasta el puesto 130 de la Carrera hacia Dubai, todavía algo lejos del objetivo de los 125 que mantienen la Tarjeta completa para la próxima temporada.

ADRI ARNÁUS, DEL CIELO AL INFIERNO

Sino al infierno, Adri Arnáus (66, 68, 72 y 70) sí que descendió desde el cielo, al menos al purgatorio, de la primera jornada del jueves, a la cuarta del domingo.

Arnaus comenzó la primera ronda haciendo el par 4 del hoyo 10 y luego encadenó ocho birdies entre el 11 y el 18 igualando el record de Seve Ballesteros en este mismo torneo el año 1985. Solo otros nueve jugadores habían firmado tal hazaña en el circuito europeo y el catalán es el primero en lograrlo desde 2003.

A pesar de esa locura «birdiel» terminó «solo» con cinco golpes bajo el par 71 del Marco Simone G.C. Al día siguiente, el viernes 3 de septiembre, con tres bajo par y un acumulado de -8 ascendió hasta la segunda posición, a solo dos golpes del australiano, de origen asiático, Min Woo Lee.

Pero llegó el sábado y lo hizo con la rebaja. Si en la primera jornada firmó ocho birdies seguidos, en la tercera firmó cinco bogeys consecuivos, del 2 al 7, tras empezar con un birdie en el hoyo 1. Terminó la jornada con un golpe sobre par y un acumulado de -7 que le dejaba en el decimosegundo lugar, y el primero de los tres españoles que pasaron el corte.

Pero el domingo, de nuevo un solo golpe bajo el par del campo y, finalmente, un acumulado de -8 para terminar decimosegundo.

Adrián Otaegui, el tercero de los españoles supervivientes al corte en Roma, acabó (-3) en el puesto 34.

SEIS HISPANOS FUERA DEL CORTE

Fuera del corte, establecido al par y que superaron 65 jugadores, terminaron Jorge Campillo (+1), Gonzalo Fernández Castaño (+2), Sebastián García Rodríguez y Nacho Elvira (+4) y Álvaro Quirós (+6).

Miguel Ángel Jiménez que repetía en este Italian Open, que tiene un total en premios de 3.000.000€, no tuvo un buen comienzo. El Pisha, que pasó el corte y terminó en el Top 30 en Suiza, la semana pasada, firmó una mala tarjeta de 77 golpes (+6) en la primera jornada, y con sus 73 de la segunda terminó más cerca de la cola que de la cabeza, con un acumulado de +8.

STENSON DEJÓ DE LLAMAR A LA PUERTA DE HARRINGTON

Henrik Stenson (64, 71, 73, 69), que se vino a Europa desde los Estados Unidos, donde no pudo disputar los Play Offs de la FedEx Cup, estaba actuando muy bien en los torneos en los que ha participado. Cuarto en Praga, hace dos semanas y tercero en Suiza, la pasada. En esta ocasión inició el DS Automobiles Italian Open, que finalizó el domingo 5 en Roma, con una primera vuelta de 64 golpes, siete bajo el par 71 del campo, y era colíder junto al coreano Min Woo Lee y el finlandés Kalle Samooja.

El sueco, que intentaba llamar la atención de Padraig Harrington, «llamando a su puerta» para que le elija como uno de los tres jugadores a los que tiene que incoporar «a dedo» al equipo europeo de la Ryder Cup, está provocando un dolor de cabeza al capitán que tiene al sueco echándole el aliento en el cogote. Bueno, estaba, ya que en la segunda jornada, cuando se encontraba a solo un golpe del líder, firmó un doloroso doble bogey que le hizo descender (-7) hasta la sexta posición. Peor le fue el sábado, al terminar con 73 golpes y aparecer (-5) en el puesto 20. El domingo, a pesar de su tarjeta de 69 golpes, solo pudo acabar (-7) decimoquinto. Puede que Harrington no le abra la puerta en esta situación.

LOS HERMANOS MOLINARI

La prueba italiana ha ido de hermanos, a la de los Hojgaard daneses hay que añadir la presencia de los Molinari locales. Edoardo, que en teoría, y en la práctica, es el «malo» de los dos, firmó un 65, con un hoyo en 1 en el par 3 del hoyo siete, en la primera jornada, lo que le sirvió para llevarse el coche que los patrocinadores de la prueba, la marca automovilística DS, tenían previsto entregar al primer jugador que hiciera un hoyo en uno, precisamente en el siete. Después de cuatro rondas, Edoardo (-10) acabó en la quinta posición.

Su hermano Francesco, «el bueno» que no ha estado muy fino este año en el PGA Tour , no ha podido ser profeta en su tierra y terminó, al par, en el puesto 52. Otros dos nombres conocidos, Martin Kaymer (+4) y Luke Donald (+3) no pasaron el corte.

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