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Martin Kaymer ganó el PGA Championship a Bubba Watson, en el play off. Injusta sanción para Johnson y Tiger sigue de Nº 1

 
La revolución de los jóvenes se consumó en Whistling Straits, el durísimo campo, a imagen y semejanza de los links británicos, pero a orillas de un lago, el enorme Lago Michigan, en la costa que baña el estado de Wisconsin, en lugar del Mar del Norte.
Sin embargo, para desgracia de los norteamericanos, que eran los anfitriones en esta 92 edición del PGA Championship, ha sido un europeo, concretamente un alemán, el que se ha llevado el gran trofeo Wanamaker y los 1.300.000 $ de premio, además de una plaza segura para la Ryder Cup del mes de octubre y el valor psicológico añadido, porque de los cuatro Grandes del año, dos, precisamente los que llevan el apellido de EE.UU., el Open USA y el PGA, han sido para dos europeos: el primero para el norirlandés Graeme McDowell y éste último para Kaymer.
Kaymer (72, 68, 67 y 70), con 11 golpes bajo el par 72 del campo de Mr Kohler, el magnate de los electrodomésticos y los sanitarios que es el dueño y señor de la zona y el que le encargó a Pete Dye, el diseñador, que le hiciera un campo “como los británicos y con mil bunkers”, solo necesitó dos golpes bajo par, en la última jornada, para situarse en cabeza y disputarle a un norteamericano, Bubba Watson (-11), el triunfo en el trofeo de los profesionales de aquel país.
Y en el play off, que se jugaba en los hoyos 10, 17 y 18, Kaymer cedió un golpe en el primero de ellos, pero lo recuperó con un birdie en el difícilísimo 17, un par 3 en el que los birdies no se prodigaron, y remató a Bubba en el 18, jugando con la cabeza, al bogey, cuando Bubba se había ido al agua de salida.
Total, una colosal victoria que pone a Europa en la cumbre, a dos meses de la Ryder, en un torneo en el que los árbitros y su rígida interpretación de las reglas, impidieron que Dustin Johnson pudiera luchar por el título en el play off, junto a Kaymer y Watson.
Johnson, en el hoyo 18, apoyó el palo en la arena de lo que tenía que haber sido un bunker y que no era sino una zona en la que el público estaba situado, tanto dentro como fuera de la trampa de arena, en busca de una buena posición para ver a los jugadores de los últimos partidos.
Los dos golpes de penalidad, a todas luces injustos, por mucho que las reglas locales, de las que se avisó  de antemano a los jugadores, eso sí, dijeran que en ningún bunker podía apoyarse el palo, como es norma habitual, ni siquiera en los que estaban fuera de las cuerdas y no se iban a rastrillar.
Johnson aseguró que, “en ningún momento creí que estaba en un bunker, sino en una zona arenosa pisada por el público que me rodeaba y que no permitía saber, de ninguna manera, que aquello era un bunker”. Y aunque aquello fuera un bunker, los árbitros están para aplicar las normas y, también, porque no son robots, para interpretarlas. Y en este caso, lo que era uno de los mil bunkers que rodean el recorrido, no estaba definido como tal, sino que era una zona que servía de anfiteatro a los espectadores, que estaban dentro de ese y el resto de los bunkers de la zona, en el que había hasta restos de comida y botellas vacías. Nunca en la historia del golf, que yo sepa, un profesional ha jugado desde el bunker con los espectadores dentro del obstáculo. Eso se tendría que haber considerado, por parte de los jueces, a la hora de decidir la penalización. Si había tantos árbitros, cuando Johnson llegó a su bola, los responsables de la organización deberían haber retirado al público del bunker, para que el jugador supiera donde estaba y cómo tenía que darle a la bola.
Y como el que no se consuela es porque no quiere, o -como en el caso de Johnson, no puede, ya que tiraría piedras contra su propio tejado, porque no hay golf fuera de la USGA, ni de la PGA, ni siquiera del Royal & Ancient- se aguantó y explicó que “menos mal que no metí el putt del 18 para ganar el torneo con -12, sino que hice bogey y solo me servía para jugar el play off”.
Afortunadamente, el quinto puesto definitivo de Dustin Johnson, que ya tuvo mala suerte en el Open USA, que también tuvo posibilidades de ganar, le va a servir para clasificarse entre los ocho jugadores que irán en el equipo norteamericano a jugar la Ryder Cup en el País de Gales, a comienzos de octubre.
UN ILUSTRE VETERANO, QUE NO ES MICKELSON
En cuanto al resto de los jugadores, señalar la caída de Nick Watney, líder en el hoyo 1 en la cuarta jornada, con tres golpes de diferencia, de los cuales perdió dos ya en el primero hoyo, con un doble bogey que abrió la puerta a una tarjeta dominical de 81 golpes (+9), que le hizo descender hasta el infierno de la posición número 18, con un total de -4.
La tercera posición (-10), fue para Zach Johnson y el jovencísimo norirlandés Rory McIlroy, que anda siempre, o casi, rondando las alturas, incluso de los Grandes.
Y un ilustre veterano, como es el australiano Steve Elkington, que a sus 47 años, a punto estuvo de conquistar un nuevo PGA, después del logrado en 1995, al ganar en play off a Montgomerie, merece una atención especial. Solo la mala suerte en el hoyo 17, el domingo, le impidió estar al menos en el play off. Elkington jugó un magnífico hierro 3 que se pasó de bandera y, en lugar de quedarse en el collarín del green, como a Zach Johnson, se precipitó al vacío y le obligó a firmar un bogey. Elkington fue quinto (-9), empatado con Dustin Johnson, el penalizado.
En cuanto a Jim Furyk, que aguantó hasta el último día en el top ten, el domingo se subió a 77 golpes, para un total acumulado de -3 y terminar en el puesto 24.
Mickelson, al final, sí dio la talla, pero era demasiado tarde. Sus tarjetas de 73, 69, 73 y 67, le llevaron hasta el puesto número 12, pero necesitaba estar entre los cuatro primeros para desbancar a Tiger del número 1; pero Woods, a pesar de no tener las garras afiladas como antaño, se defendió como Tigre panza arriba y, una semana más y ya son 271 más o menos, se queda en lo alto de la clasificación mundial. Y eso que terminó, con -1, en el puesto 28.
GONZALO FERNÁNDEZ CASTAÑO
Visto lo visto, y aunque no sea para tirar cohetes, Gonzalo Fernández Castaño tiene que regresar contento de Wisconsin. Fue el único español, de los cuatro presentes, que pasó el corte y finalizó bajo par (-1), en el puesto 33, que es su mejor posición en un Grande de todos los que ha jugado.

Crónica de la tercera jornada

 
La revolución de los jóvenes ha llegado al  PGA Championship que se disputa en Whistling Straits, en Kohler, Wisconsin, cerca de Milwaukee y a orillas del Lago Michigan. Un californiano de 29 años, nacido en Sacramento, Nick Watney (-13) es el líder del  PGA Championship, después de la tercera jornada, con tres tarjetas de 69, 68 y 66 golpes.
En el top ten, cinco norteamericanos, dos europeos -un norilandés y un -alemán-, un chino y un australiano. Los jóvenes son mayoría, con Jim Furyk y Steve Elkington, como únicos representantes de los veteranos cuarentolnes, entre los diez primeros.
Pero vayamos por partes. La juventud impera entre los que el domingo 15 tienen mayores aspiraciones. Además de Watney, que ya ha ganado dos torneos del Circuito Americano, en 2007, el Zurich Classic y en 2009, el Buick Invitational, Dustin Johnson y Rory McIlroy figuran empatados (-10), a tres golpes del líder.
Podría ser ventaja suficiente, o no. Ya saben lo del golf y la madre que lo parió. En cuarta posición, un chino, Wanchong Liang (-9), que solo el sábado se hizo 64 golpes, ocho bajo el par del dificilísimo Whistling Straits, aunque el sábado y gracias al buen tiempo escondió algo sus garras. Liang comparte posición con Jason Day y el otro europeo del top ten, Martin Kaymer.
Y ya en el puesto 7, cuatro jugadores (-8), con menos posibilidades para llevarse la victoria, aunque nunca se sabe. Entre ellos, dos veteranos, ganadores de Grandes: Jim Furyk, que venció en el US Open de 2003 y el australiano de 47 años, Steve Elkington, que le ganó el US PGA a Monty, en el play off, el año 1995.El cuarteto que lleva ocho golpes bajo el par, lo cierran otros dos norteamericanos, Zach Johnson y Jason Dufner.
En cuanto a Tiger y a Mickelson, no paran de sufrir. Al final de la tercera jornada, Woods, por lo menos, pudo maquillar el resultado con dos birdies que le sirvieron (-3) para llegar al puesto 31, con el adiós al torneo ya entonado, pero con ventaja de dos golpes sobre Phil Mickelson que, mucho me temo, tampoco esta semana podrá ser número 1 del mundo. El zurdo californiano es el 48 (-1).
Algo más atrás, aunque no mucho, está Gonzalo Fernández Castaño, que es el 53 y va al par del campo (70, 73 y 73) y de lo único que podrá presumir es de ser el español que ha pasado el corte en este US PGA Championsip.
Pero si Jiménez, Sergio y Quirós no entraron a jugar en el fin de semana, tampoco lo hicieron   los capitanes de la Ryder Cup. El americano Pavin (-15) fue el antepenúltimo. Y Montgomerie, el europeo, finalizó el último (-18).

 

La foto de Jim Furyk es de la Ryder Cup de 2004. (Archivo Wikimedia Commons)

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Crónica de la segunda jornada del US PGA 2010

Gonzalo Fernández Castaño (-1), único español que pasó el corte en el US PGA. Matt Kuchar es el líder (-8)

Las dos primeras jornadas del US PGA Championship, que se desarrolla en Whistling Straits, Kohler, Wisconsin, se han hecho largas, larguísimas, debido a las interrupciones obligadas por los fuertes vientos, la lluvia y la niebla que merodean por el Lago Michigan. Matt Kuchar (-8) es el líder, con un solo golpe de ventaja sobre su compatriota Nick Watney (-7) y dos sobre la pareja, también norteamericana, que ocupa la tercera plaza (-6): Jim Furyk, el incombustible John Furyk, y J. B. Holmes.

De los 14 primeros clasificados en el cuarto Grande de la temporada, 11 son norteamericanos, y para encontrar el primer europeo, Rory McIlroy, hay que ir hasta la cuarta posición (-4), donde el norirlandés está empatado con otros seis jugadores.

El US PGA Championship solo tendrá un representante español, Gonzalo Fernández Castaño, en el fin de semana. El madrileño ocupa el puesto 40 (70 y 73), con un golpe bajo el par 72 del dificilísimo Whistling Straits, sobre todo cuando sopla el fuerte viento que es habitual en la zona. El corte, establecido en +1, ha sido demasiado pedir para los otros tres españoles que, en esta ocasión no han podido dar la talla.

Sergio García, que el jueves firmó un horrendo 78 (+6), mejoró, y mucho, el viernes, con un 69, pero su +3 fue insuficiente para seguir en liza. Tampoco el +4 sirvió de nada para Álvaro Quirós (74 y 74), ni para Miguel Ángel Jiménez (75 y 73), que se vuelven a España sin esperar al fin de semana. Menos mal, para los intereses del malagueño en la Ryder Cup, que Harrington tampoco pasó el corte, igual que otros "notables", como dicen los norteamericanos: Kenny Perry, Louis Oosthuizen, Justin Rose, Y. E. Yang, el coreano que defendía título, Lucas Glover, Graeme McDowell, Paul Goydos, Luke Donadl o Ángel Cabrera.

En cuanto a la lucha final por el número 1, ahí están colocados Tiger t Mickelson. Ninguno de los dos está fuera de las opciones al título, aunque Woods esté (-3) a cinco golpes del líder, en el puesto 21, y Mickelson (-2), a seis de la cabeza.Por lo pronto, antes del fin de semana, Tiger sigue siendo el número 1. ¿Hasta cuando? La respuesta, como dije en anterior crónica, el domingo 15 de agosto.

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Crónica previa 

¿Ha vuelto Tiger? La respuesta el domingo 15 al final del US PGA Championship que se juega en Wisconsin

¿Ha vuelto Tiger? Esta era la pregunta del millón cuando el número 1 del mundo iniciaba el jueves 12 su vuelta en el cuarto Grande de la temporada, después de su decepcionante actuación en el WGC Bridgestone, con una de las mejores bolsas del año: 8.500.000 $, de los 1.400.000 $ fueron para el ganador, Hunter Mahan. Ni siquiera el US PGA Championship de esta semana reparte tanto dinero en premios, ya que el torneo que se celebra en Whistling Straits, Kohler, Wisconsin, “solo” tiene 7.500.000 $, con una recompensa para el mejor de 1.350.000 $.

Tiger comenzó su primera vuelta, por el hoyo 10, con tres golpes bajo el par del campo y las expectativas de los aficionados crecían con la esperanza de ver al nuevo Tiger, al Tiger redivivo que esta semana se ha afeitado la incipiente perilla con la que se le vió en Ohio, y que no le debió dejar buenos recuerdos. Además, durante los días previos al US PGA, a Tiger se le vió entrenando con Sean Foley, el preparador de Justin Rose.
Todo parecía indicar que las cosas iban  a ir mejor, pero poco a poco, el brutal recorrido, tipo links, del Whistling Straits (ver información del campo en esta misma página), a orillas del lago Michigan, en la zona del estado de Wisconsin, empezó a ponerse rabioso y, aunque el viento no causaba estragos, algunos jugadores, como Padraig Harrington, o como Sergio García, empezaban a ver como sus esperanzas de ganar el torneo, o de quedar, al menos, entre los mejores, se iban al garete, antes de terminar su primer recorrido.
Pero las cosas siguen sin salirle al californiano y, aunque está a escasos golpes de la cabeza, el sabor agridulce que dejó en el primer día del US PGA, no deja mucho lugar para la esperanza. De todos modos, habrá que esperar hasta el domingo 15, porque hasta entonces pueden pasar muchas cosas.
Y.E. YANG, EL GANADOR DEL PASADO AÑO
El pasado año, el ganador fue el coreano Y. E. Yang (-8) que, sorprendentemente, acabó con tres golpes de ventaja sobre Tiger Woods y cinco sobre McIlroy y Lee Westwood. Precisamente el inglés no participa por la lesión en su pantorrilla derecha que le va a tener, por lo menos, fuera de combate durante seis semanas.
TIGER Y MICKELSON
Pero si en este 92 US PGA Championship hay que mirar atentamente a Woods y a Mickelson, el primero hundido en lo más profundo de su crisis matrimonial y profesional, que se manifestó en Ohio, con un resultado denigrante (+18), a 30 golpes del vencedor y en el puesto 78 de los 80 que, finalmente, terminaron el torneo. Lo sorprendente, además del resultado de Tiger, fueron sus declaraciones al final del torneo: “Mi actuación no me sorprendió en absoluto”. Con esa mentalidad, mal le van a volver a ir las cosas al californiano.
Pero es que Mickelson, que durante las tres primeras jornadas tuvo posibilidades de acabar entre los primeros e, incluso, de victoria, se descolgó el domingo con una vuelta de 78 golpes para olvidar. El zurdo acabó en el puesto 46 (+3), exactamente igual que el coreano Yang, que este año no parece estar en disposición de defender con garantías su título del pasado 2009. Y también sus palabras al finalizar la cuarta ronda, hundido en la clasificación, eran como para preocuparse: “no ha sido tan malo. Solo tengo algunas cosas que mejorar”. Y preguntado por el número 1, Mickelson aseguró que no tenía ningún problema: “si ha de llegar caerá por su propio peso”.
Lesionados Westwood, que es el tercero del ranking mundial, solo Striker y Furyk, tercero y cuarto de la lista, pudieron terminar entre los diez primeros del Bridgestone. Dos legionarios del golf, que saben su profesión y se agarran al campo como si les fuera la vida en cada torneo.
HORARIOS DE SALIDA DE LOS ESPAÑOLES DURANTE EL JUEVES Y EL VIERNES
En el US PGA participan cuatro españoles: los tres que vienen del Bridgestone y Gonzalo Fernández Castaño, que aunque no está entre los 100 primeros ha sido invitado por la PGA norteamericana.
El primero en salir el jueves 12, a las 07.40, por el tee del uno, es Álvaro Quirós, que jugará los dos primeros días, antes del corte, con Bubba Watson -el duelo de pegadores está asegurado- y el japonés Hiroyuki Tukuoka.
Sergio, del hoyo 10, jugará, a las 08.10, con Stewart Cink y Martin Kaymer.
En el turno de tarde, los otros dos españoles: Gonzalo Fenández Castaño sale del tee del uno, a las 12.15, con Paul Goydos y Tim Thelen.
Por último, Miguel Ángel Jiménez, tendrá como acompañantes a Jason Bohn y al chino Wendong Liang.
SALIDAS DE LOS NÚMEROS 1 Y 2, JUEVES Y VIERNES
Ante la atenta mirada de los miles de aficionados que acudirán al campo de Whistling Straits, un par 72, DE 6.872 metros, que estará preparado con la dificultad propia de un Grande, Tiger saldrá al campo a competir con Y. E. Yang, su bestia negra del 2009, y con Vijay Singh. Y lo hará en el partido siguiente al de Sergio García, a las 08.20 del jueves 12, desde el tee del 10.
En cuanto a Mickelson, jugará con McDowell y Oosthuizen, a las 13.35, desde el tee del 1.
 
 
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