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Keegan Bradley, el rookie de 25 años ganador del PGA Championship, nuevo ídolo americano, tras la caída de Tiger

Los aficionados americanos ya tienen nuevo ídolo: el rookie de 25 años Keegan Bradley, que derrotó a su compatriota Jason Dufner, un jugador que tiene el feo vicio de mascar tabaco y parece un rumiante que juega al golf y no para de escupir, en lugar de un profesional serio, en el play off del PGA Championship, en Atlanta, finalizado el domingo 14 de agosto. Desde la caída de Tiger, que ha llegado a su punto más bajo tras no pasar el corte en el cuarto Grande del año que se ha disputado en el Atlanta Athletic Club, en Georgia, los aficionados no habían tenido la posibilidad de alegrarse tanto con un triunfo como el de Bradley, que viene de familia de golfistas y que, en su primer año en el Circuito Americano, no solo ha ganado un torneo, sino dos, uno de ellos este Major de la PGA.

Bradley, además ha dejado varios hitos que pasarán a la historia: es la primera vez que un jugador gana un Grande con un belly putter, el putter largo que se apoya en el estómago o en el pecho. Keggan es el primer jugador que ha ganado un Grande en el primer año de su carrera en el Tour, después de que lo hiciera Ben Curtis en el Open Championship de 2003. En lo que se refiere al PGA Championship solo siete jugadores han logrado la hazaña de ganar el torneo en su primer año en el Tour: Shaun Micheel (2003), Jim Barnes (1916), Tom Creavy (1931), Bob Hamilton (1944), Doug Ford (1955), Bob Tway (1986) y John Daly (1991).

 

Keegan es el primer novato que gana dos torneos en el mismo año, incluyendo un Major, desde que Todd Hamilton ganó el Honda Classic y el Campeonato abierto en 2004. Seis novatos diferentes han vencido un total de siete veces el TOUR en 2011 y Bradkey ha logrado el trofeo donado por Rodman Wanamaker, a la edad de 25 años, 2 meses, siete días. Se une a John Daly (1991), Tiger Woods (1999, 2000) y Martin Kaymer (2010) como los únicos ganadores del trofeo, menores de 30 años, desde 1990.

Lo resaltable de este torneo, es la desaparición del top ten de una buena parte de los mejores jugadores del ranking mundial. Y no solo de los que no han pasado el corte entre los que se encontraban, además de Tiger Woods, con sus problemas más que conocidos, Martin Kaymer, Louis Oosthuizen, al que parece perseguirle la maldición de haber sido ganador del Open Championship, o Graeme McDowell.

En cuanto a Phil Mickelson, acabó al par, en el puesto 19 y Rory McIlroy el 64, aunque en su descargo hay que anotar su lesión del antebrazo derecho al golpear una bola apoyada en un raíz en el hoyo 3, durante la primera jornada.

El que ha mantenido el tipo, para ahondar más en la tragedia de Woods, ya que lleva como caddie al despedido por el ex número 1, ha sido Adam Scott. El australiano ganó la última semana el Bridgestone Invitational y ésta ha quedado (-4) en séptima posición, en solitario. Octavos y novenos fueron, empatados (-3), Luke Donald, número 1 del mundo y Lee Westwood, número 2.

Los españoles no empezaron con buen pie, pero en la segunda ronda tres de los cinco participantes pasaron el corte. Al término del torneo, el primero ha sido  Sergio García que llegó a tener posibilidades de acabar en el top ten pero que finalmente, lo hizo en el puesto 12 (-1), con  tarjetas de 72, 69, 69 y 69, a solo siete golpes del ganador.  Pablo Larrazábal acabó en la posición 45 (+5), con tarjetas de 70, 73, 76 y 66, pero su reacción de la última jornada no le sirvió más que para sumar un puñado de dólares más. Miguel Ángel Jiménez que empezó muy bien la segunda ronda, acabó el 64 (+11), con cuatro rondas de 69, 73, 72 y 77.
Ni Álvaro Quirós, que sigue sin encontrarse en forma, ni Chema Olazábal jugaron el fin de semana.
 

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LA IRRESISTIBLE CAÍDA DE TIGER

 

Cuando habían transcurrido dos jornadas en el cuarto Grande del año, el PGA Championship que se ha jugado en el Atlanta Athletic Club, en Georgia (11 – 14 de julio), Tiger Woods se estrellaba en su caída libre y ahogaba sus esperanzas de recuperación, tras cuatro meses lesionado, en los lagos y en los greenes del par 70 del difícil campo georgiano. Desde luego, Tiger, que empezó con tres birdies en la  jornada inaugural, el jueves 11 de julio, y que perdió todas sus posibilidades al caer su bola al agua en el complicado par 3 del hoyo 15, no solo no es el que era, sino que da la sensación de haberse perdido para el golf, en su mejor versión.
Pero en este deporte no se puede anticipar nada y los agoreros no suelen tener cabida en las predicciones futuras. Tiger Woods no ha muerto, según mi criterio, ahora, eso sí, como en el chiste, está mal enterrado. Por lo pronto se quedó fuera del corte por tercera vez en un Grande, debido a sus dos tristes tarjetas (77 y 73) con un +10, al total, alejado quince golpes de los dos líderes, uno de los cuales, sin ir más lejos, era un rookie, Keegran Bradley, a la postre el ganador final, que ya demostró maneras en el Bridgestone Invitational, de la  semana anterior al PGA, donde terminó en la decimoséptima posición, después de haber liderado el torneo durante varios hoyos, y que ya había ganado en esta misma temporada 2011, un torneo del Circuito, el HP Byron Nelson.
  
LA DIFICULTAD DEL CAMPO
Aunque el campo está preparado con dificultad extrema, como siempre en un Grande, el hecho de que los greenes no estuvieran muy duros y el tiempo caluroso, sin apenas viento, propició, en la primera ronda, la consecución de muchos birdies y buenas tarjetas bajo el par del campo. Sin embargo, el viernes 12 ya fue otro cantar y los líderes se quedaron con -4, después de que en la primera jornada, la cabeza estuviera en -7, cuando Steve Striker igualara el record de la vuelta más baja en un Grande, en  campo de par 70, con sus 63 golpes del jueves. Precisamente también tienen el record, el propio Tiger Woods, ganador cuatro veces de un PGA y Chema Olazábal, que hizo dos vueltas de 63 golpes en dos PGA diferentes.

En las dos últimas jornadas, el campo enseñó sus dientes, esos que no le han gustado a Phil Mickelson, a tenor de unas declaraciones suyas sobre la enorme dificultad del recorrido, y los resultados no han llegado a los dos dígitos en la ronda final.

CRÓNICA PREVIA 

Como eso de "el golf y la madre que lo parió" es una frase muy socorrida, servirá también para olvidarnos de la mala actuación de los cuatro representantes españoles en el Bridgestone Invitational, que ganó Adam Scott, con Steve Williams como compañero llevándole la bolsa, después de ganar 13 grandes con Tiger Woods, el pasado domingo, 7 de agosto y para esperar que los cinco profesionales en los que confían los aficionados, mejoren sus resultados del Campeonato del Mundo celebrado en Ohio.

Álvaro Quirós, Sergio García, Miguel Ángel Jiménez, Pablo Larrazábal y Chema Olazábal, invitado por la organización, estarán, el jueves 11 de agosto, en el tee de salida del PGA Championship, que se disputa en Atlanta, aunque no en el mítico escenario del Masters, sino en el Atlanta Athletic Club, situado en John Creek, en el golfístico estado de Georgia.

Sergio García será el único español que salga del tee de uno en la primera ronda, y lo hará acompañado por Rickie Fowler y Dustin Johnson, a las 13.25 hora local.  

Es precisamente, en el club de Bobby Jones Jr, donde se celebra el cuarto y último Grande de la temporada, con los mejores jugadores del mundo en liza, incluido el renovado Tiger del que siempre se espera lo mejor, pero al que no se le puede pedir mucho más, dado que es el segundo torneo que juega, después de quedar en el medio de la tabla la pasada semana, y luego de permanecer cuatro meses inactivo, debido a su lesión de rodilla y del tendón de Aquiles.

Tiger jugará desde el tee del 10, el jueves 11 de agosto, acompañado por Davis Love III, capitán del equipo norteamericano de la Ryder Cup 2012 y Padraig Harrington. No parece un partido demasiado atractivo por el estado de forma de los jugadores, pero… ya se sabe lo del golf y la madre…

Defenderá título el alemán Martin Kaymer, que tampoco está en su mejor momento pero que luchará, a buen seguro por conquistar de nuevo el trofeo y, por supuesto, el 1.350.000 $ que corresponden al ganador, de un total en premios de 7.500.000 $,

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