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Jason Day venció en el WGC Accenture Match Play, en el desierto de Arizona, pero Victor Dubuisson puso el espectáculo

 

 

(En la imagen, el hoyo 15 del Ritz Carlton, en Dove Mountain, Arizona, un par cuatro de unos 300 metros al que los pegadores llegan con el driver y que fue, en  definitiva, el que sentenció la final del WGC Accenture Match Play 2014).

 

 

 

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Tres veinteañeros coparon los tres primeros puestos en el primero de los Campeonatos del Mundo disputado en el desierto de Arizona. El domingo 23 de febrero fue un largo y fructífero día para Jason Day, ganador del WGC Accenture Match Play, que necesitó 23 hoyos para derrotar en la final a Victor Dubuisson, la verdadera revelación del torneo.

 

No puede decirse que Jason Day no fuera justo vencedor. El australiano culminó la larga jornada dominical con la misma eficacia y contundencia con la que había ganado sus partidos anteriores, pero la realidad es que el verdadero protagonista de este torneo ha sido Victor Dubuisson. El francés no ganó, pero hizo realidad el sueño de muchos aficionados galos que no habían visto nunca a un jugador como Dubuisson, que dio golpes imposibles, desde el desértico rough de Dove Mountain, que hubiera firmado el mismísimo Ballesteros. Al final, un approach demasiado largo en el hoyo 15, que era el 23 de los que se jugaban desde el comienzo de la final, al que se llegaba con el driver, le dejó a merced del australiano.

 

El australiano había logrado ventaja en los dos primeros hoyos, aunque Dubuisson reaccionó pronto e igualó en los dos siguientes.

 

Day volvió a adelantar al francés en el sexto y llegó a tener una ventaja de 3 arriba hasta el hoyo 12. Dubuisson no se vino abajo; antes al contrario, consiguió reducir la ventaja primero a dos en el 13 y a uno en el 17, con un birdie.

 

Dubuisson seguía sin fisuras y en el 18 logró vencer al australiano con lo que propició la igualada en el marcador. Del hoyo 18 se pasó la continuación del encuentro que se mantuvo igualado en los cuatro siguientes, gracias a la habilidad del francés con los approachs imposibles desde el desierto de Sonora y que llegaron a arrancar una sonrisa de «qué le vamos a hacer» por parte del australiano:

 

Sin embargo en el hoyo 23, el 15, el par 4 corto, del recorrido normal el australiano consiguió un birdie que le dio la victoria. Jason Day sucede al estadounidense Matt Kuchar, ganador en 2013

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Para llegar a la final Jason Day ganó en semifinales al estadounidense Rickie Fowler por 3 y 2, y Dubuisson se deshizo del sudafricano Ernie Els por uno arriba.

En el partido de consolación, Ricky Fowler terminó tercero, al vencer a Ernie Els, el único cuarentón entre los cuatro semifinalistas del WGC Accenture Match Play.

 

NUNCA MÁS EN EL DESIERTO

 

Este: «nunca más en el desierto» podría ser uno de los titulares de la jornada del sábado, de cuartos de final, en este campeonato del mundo que se ha celebrado, parece que por última vez, en el Ritz Carlton G.C., par 72, diseñado por Jack Nicklaus y abierto en 2008 en Dove Mountain, Marana, un oasis de parches verdes en pleno desierto de Arizona. Las deserciones de Tiger, Scott y Mickelson, el escaso público que va a Marana, que se encuentra a 35 kilómetros de Tucson y la «espantada» de Accenture como principal patrocinador del torneo, parece que han decidido a los organizadores de los WGC a llevarse el torneo a California o, incluso a Colombia, el próximo año.

 

El caso es que el domingo 23 de febrero cuatro jugadores, los semifinalistas, de entre 64 participantes que iniciaron la competición, disputaron 36 hoyos, en sesiones de mañana y tarde: semifinales por la mañana y tercer y cuarto puesto y final, por la tarde. Bueno, 36 jugaron los dos que luchaban por el segundo y tercer puesto, porque los finalistas tuvieron que jugar, además de los 18 hoyos matutinos, otros 23 (18 +5) para decidir quien iba a ser el ganador.

 

Las dos semifinales del domingo enfrentaron a Ricky Fowler y Jason Day, de un lado, y a Ernie Els y Victor Dubisson, de otro. Ricky Fowler, a sus 26 años, había ganado el viernes ( 2 & 1) al veterano Jim Furyk, aunque le costó más de lo normal. Jason Day, de 26 años, lo tuvo más fácil y venció (2 & 1) a Louis Oosthuizen, que jugó mermado por un dolor de espalda durante todo el recorrido.

 

La otra semifinal estaba compuesta por el veterano Ernie Els, de 44 años, y el joven francés Victor Dubuisson que, a sus 23 años, ha llegado a las semifinales de este campeonato del mundo, sin haber jugado ni un solo match play en su carrera profesional. Dubuisson ha llegado más lejos en un torneo de este tipo, que ningún otro jugador francés en la historia. Victor, además, tiene prácticamente hecho su trabajo para participar en el equipo europeo de la Ryder Cup de este 2014. En los cuartos de final, el sábado 23, Dubuisson derrotó (1 arriba) en el hoyo 18 a Graeme Mc Dowell y ya en las semifinales del domingo por la mañana el francés venció al veterano sudafricano.

 

En cuanto a Ernie Els tuvo el viernes, en cuartos de final, muy fácil su victoria (4 & 2) sobre el joven norteamericano de 20 años, Jordan Spieth. Spieth que lleva una magnífica temporada y que fue el mejor rookie de 2013, estaba jugando muy bien y ganando con autoridad a sus rivales, mientras el veterano sudafricano, de 44 años, estaba sufriendo demasiado para deshacerse de sus rivales. Els había ganado sus tres partidos anteriores sin bajar del par del campo, al revés de lo que había hecho Spieth; sin embargo, en esta ocasión, el que bajó del par fue Els, mientras Jordan jugó tan mal, tanto de tee a green, como en los greenes, que hasta pidió perdón en las redes sociales “por haberme comportado como si tuviera 13 años”.

 

LOS MOTIVOS DE SERGIO 

 

Sergio García, que en el hoyo 6 de los octavos de final de este Campeonato del mundo, el viernes 21 de febrero, llevaba tres hoyos arriba sobre su rival en octavos de final, perdonó a Rickie Fowler y perdió en el hoyo 18 su partido en el WGC Accenture Match Play, que finaliza el 23 de febrero en el Ritz Carlton G.C., par 72, diseñado por Jack Nicklaus y abierto en 2008 en Dove Mountain, Marana, un oasis de parches verdes en pleno desierto de Arizona. 

 

García, que era el único superviviente español, de los cuatro que participaban en el torneo, llevaba tres golpes de ventaja sobre Fowler en el hoyo 6 y parecía tener el encuentro totalmente controlado. Pero en ese par 3, la bola del castellonense se fue, de salida, a la derecha de la bandera y un metro fuera de green. En ese lugar había un avispero sobrevolando la bola y era imposible jugarla sin peligro de picadura de avispa. Sergio llamó a un árbitro y dropó la bola, pero seguía estando en dificultades y muy cerca del avispedro. Volvió a pedirle al árbitro que le dejara dropar una vez más y, finalmente, el árbitro le concedió un nuevo dropaje. Sergio jugó dejó la bola cerca del hoyo y terminó haciendo el par. Fowler, que había dejado la bola de salida en green y para un birdie asequible, falló el putt y empató el hoyo.

 

Ambos jugadores salieron al hoyo siete y cuando llegaron a green, Sergio, que tenía la bola a dos metros del hoyo le dijo a Fowler que hicieran «half», es decir que dejaran empatado el hoyo, a pesar de que el norteamericano tenía la bola a seis metros del hoyo.

 

Fowler no daba crédito a lo que veían sus ojos -y escuchaban sus oídos- pero, como es lógico aceptó el regalo de Sergio, con lo que en el partido seguía tres abajo, cuando tenía muchas posibilidades de perder un nuevo hoyo.

 

LAS EXPLICACIONES DEL CASTELLONENSE

 

Sergio explicó posteriormente que le había dado el «half» y, por lo tanto, un empate en el hoyo, a pesar de que Fowler estaba mucho más lejos de la bandera, por haberle hecho perder mucho tiempo durante los problemas con el árbitro y el avispero en el hoyo anterior.

 

Naturalmente Ricky se quedó extrañado, e imagino que agradecido, y el partido siguió adelante, al hoyo 8. Pero a partir de ese momento, las cosas ya no fueron igual. Ricky empezó a afianzarse sobre los greenes, mientras Sergio comenzaba a fallar los putts que antes metía en el hoyo. Dos putts relativamente fáciles para ganar los hoyos 14 y 15, le dejaron con una ventaja de un solo golpe. Ricky, mucho más confiado y jugando mejor, empató en el hoyo 17 y culminó su victoria en el hoyo 18.

 

Total, un absurdo, según mi criterio, claro, sentido de la caballerosidad, hizo a Sergio cometer un error que, en su día, y en un partido cara a cara, donde el juego psicológico es tan importante como golpear a la bola, nunca hubieran cometido ni Severiano, ni Chema… Y eso sin dejar de ser caballeros en el campo. Habrá que explicarle a Sergio aquello de «al enemigo ni agua» que, aunque sea en sentido figurado es algo que hay que tener en la cabeza desde el momento en el que se sale a jugar un partido de match play.

 

Claro que, en otros casos es posible que fuera necesaria una decisión como la de Sergio, pero en esta ocasión yo creo, sinceramente, que Sergio se pasó de caballero, sin un motivo que lo mereciera  y se quedó fuera de los cuartos de final.

 

Puede que el hecho no dejara de ser una simple anécdota, y no fuera tan influyente en el resultado final como a mí me lo parece, cosa que nunca sabremos porque el resultado ahí está, pero en un juego en el que la mente es tan importante como en el golf, una decisión como la de Sergio se queda siempre volando sobre la cabeza.Lo cierto es que, a partir de ese momento, Fowler jugó mucho mejor y Sergio fue a peor: el norteamericano no solo recortó la ventaja de tres hoyos, sino que le ganó en el último.

 

«NO ME ARREPIENTO EN ABSOLUTO»

 

Al terminar el partido, Sergio se refirió al asunto: «no me arrepiento en absoluto. Creo que esto es un juego de caballeros y esta es la forma de actuar que me enseñó mi padre». Y explicó: «sentí que mi dropaje en el hoyo 6 había sido muy largo y si hubiera estado yo en su lugar, no me habría gustado esperar tanto tiempo hasta golpear el putt, después de haber hecho una magnífica salida. El falló el putt y yo le concedí el putt de seis metros en el hoyo 7 porque eso me pareció lo mejor y no quería sentirme culpable de nada». 

 

Fowler, por su parte, no se lo creía: «tardé un minuto en darme cuenta de que me daba el putt y el empate en el hoyo».

 

Eso sí. Si Sergio hubiera ganado, su victoria hubiera sido una línea más en la crónica del encuentro. De esta forma, su «fair play» ha llenado las páginas de deportivas de todos los periódicos del mundo. Algo es algo. Tras la decisión de Sergio ha habido opiniones encontradas respecto al tema. Nick Faldo, por ejemplo se mostró muy crítico con el castellonense y llegó a calificar de «ridícula» su decisión de conceder el putt a Fowler.

 

DOS VICTORIAS DE SERGIO

 

A pesar de la derrota, Sergio no se va de Arizona con las manos vacías: no solo pasó la primera ronda, sino que en la segunda, el jueves 20 de febrero, venció al norteamericano Bill Haas (3 & 1) con un juego muy consistente y con una actitud positiva durante todo el partido. 

 

Lástima que el viernes 21, Sergio perdiera ante Rickie Fowler, que había ganado su partido a Jimmy Walker, vencedor de tres torneos este mismo año, pero que no pudo con Fowler, aunque el encuentro llegó hasta el hoyo 18 y Fowler ganó solo por un hoyo. Fowler era, a priori, tal y como dejó entrever Sergio en sus declaraciones ante partido, el mejor rival que le podía tocar dado el buen estado de forma de Walker en este inicio de temporada. Sin embargo, las cosas no salieron como hubiera deseado el castellonense.

 

LAS ESPERANZAS PERDIDAS 

 

La esperanza de los aficionados españoles estaba puesta en los cuatro representantes hispanos presentes en este primer torneo de los Campeonatos del Mundo, que iniciaron, teóricamente, los 64 mejores jugadores del mundo.

 

Los otros tres españoles se quedaron fuera a las primeras de cambio. Sergio pudo vengar a Miguel Ángel Jiménez que sufrió ante el norteamericano Bill Haas, que le venció  4 & 3. El Pisha no tuvo posibilidad de ganar el partido en ningún momento y ha demostrado que su comienzo de temporada, con las malas actuaciones en el Swing del Golfo, no está siendo el esperado, no solo por él, sino por los aficionados españoles.

 

Pablo Larrazábal tampoco pasó de la primera ronda. Es cierto que su rival, el mejor rookie de 2013, Jordan Spieth, está en un momento de forma magnífico, y que el catalán llegó hasta el hoyo 18 y su derrota, 2 golpes abajo, no empaña el estupendo recorrido firmado por Larrazábal. Un magnífico golpe del norteamericano en el par 3 el hoyo 12, dejando la bola dada, empezó a inclinar la balanza del torneo en favor del joven Spieth.

 

En cuanto a Gonzalo Fernández Castaño, el madrileño tenía enfrente a uno de los mejores jugadores norteamericanos, Hunter Mahan, y era el partido, a priori con mayor dificultad de los cuatro españoles. Después de unos comienzos inseguros y de no pasar dos cortes seguidos en el Circuito Americano, Gonzalo ha superado sus dudas iniciales y jugó mejor la pasada semana, en California. Ahora el madrileño, que trabaja con Dave Stockton, uno de los grandes gurús del putt, con el que ha firmado hasta final de año, parece haber tomado una mayor confianza con el palo del green. Lo malo es que le tocó enfrentarse a Hunter Mahan en la primera ronda y aunque se mantuvo firme durante los primeros hoyos, al final, la veteranía del «cazador» le dio la victoria por 4 y 3. 

 

LAS AUSENCIAS DE TIGER, SCOTT Y MICKELSON

 

Parece increíble, pero es verdad. En un torneo como el World Golf Championship Accenture Match Play, con el que se inician los grandes torneos -aunque este no sea uno de los cuatro Majors, tiene una dotación económica superior- del Circuito Americano y en el que solo participan los 64 mejores jugadores del mundo, faltan tres de los cuatro primeros jugadores del ranking mundial. Ni siquiera una competición tan atractiva como el match play, ni los 9.000.000 $ que se reparten en premios, de los cuales el ganador se llevará 1.530.000 $, han sido suficiente motivo como para que Tiger Woods, número 1 del mundo, ni Adam Scott, número 2, ni Phil Mickelson, número 4, hayan viajado hasta el desierto de Arizona para disputar este primer Grande, en lo que a premios y competitividad se refiere, insisto, de la temporada del PGA norteamericano, y que se disputa en el Ritz Carlton G.C., par 72 de Jack Nicklaus, complicado por la presencia del desierto fuera de las calles, en Dove Mountain.

 

Precisamente parece ser el campo donde se disputa este torneo, el que no gusta a los tres jugadores citados, aunque solo Adam Scott se ha atrevido a decir en público sus impresiones. Los organizadores del WGC y el patrocinador, Accenture, en este caso, van a tomar cartas en el asunto y este bello, pero complicado campo del desierto de Arizona, puede no acoger este Campeonato del mundo el próximo año.

 

Accenture, además, no va a seguir con el patrocinio de este torneo de 9 millones de dólares, entre otras cosas porque sabe que Tiger Woods no les perdona que, en 2009, le quitaran el patrocinio que tenía con ellos, después de los problemas con su mujer. Mickelson, además, que tiene un sponsor competencia directa de Accenture, aprovecha esta semana para tomarse unas vacaciones con su familia. Total: blanco y en botella, con lo que es posible que el año próximo este WGC se dispute en California o, incluso… en Colombia. Seguiremos informando.

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