Descubrir el Egipto que no cuentan los guías

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Descubrir el Egipto que no cuentan los guías es lo que nos proponen Hamdi Zaki y Enrique Sancho en este reportaje sobre Egipto, en un viaje en el que se pueden descubrir curiosidades, misterios, anécdotas de algunos de los lugares que siempre se visitan y que muchos podrán recordar de nuevo.

All Giza Pyramids

All Giza Pyramids

Hamdi Zaki

Enrique Sancho

Olvídate por un momento de la lista habitual de faraones, las fechas de construcción y los datos de manual. Egipto no se explica solo a través de sus piedras colosales, sino en los detalles imprevistos, los enigmas milenarios y las pasiones humanas que han resistido el paso del tiempo. Desde un reloj parisino que jamás dio la hora en El Cairo hasta el sonido misterioso de las estatuas que «cantaban» al amanecer en Luxor, emprende con nosotros un viaje diferente por los rincones más fascinantes del país del Nilo: un recorrido donde la historia oficial cede el paso a las anécdotas, los misterios y las curiosidades mejor guardadas.

Los programas habituales para visitar Egipto en una semana son muy parecidos unos a otros. Tres o cuatro días de crucero por el Nilo y el resto disfrutando las maravillas que ofrece El Cairo y sus alrededores. La diferencia estriba, sobre todo, en saber elegir los alojamientos y contar con un buen guía que conozca lo esencial, pero también, los pequeños detalles en cada lugar que se visita. En este rápido recorrido por lo esencial de Egipto, hemos contado con el experto Hamdi Zaki, que fue Consejero de Turismo de Egipto en España durante dos décadas, con el eficaz guía, profesor hispanista y egiptólogo, Ahmed Nassar y con los mejores alojamientos, tanto en el barco del Nilo como en el hotel de El Cairo. En el primer caso se trata del Nile Marquise con solo 67 camarotes, restaurante, bar, discoteca, piscina… y atenciones de lujo faraónico; el hotel en El Cairo tampoco se queda atrás, se trata del Pyramisa Suites en el corazón de la ciudad, con vistas al Nilo, habitaciones amplias, cuatro restaurantes, spa de servicio completo y dos piscinas al aire libre. También con la organización de la agencia egipcia experta en el mercado español e hispano hablante Dunas Travel, dirigida por Attia Yamany, egiptólogo y guía que lleva más de 100.000 pasajeros a Egipto cada año.

Lo que casi nunca se sabe

Comenzamos el recorrido en El Cairo, aunque con frecuencia se hace al revés, empezando en Asuán y Abu Simbel.

La Gran Pirámide de Guiza y sus vecinas no se construyeron en medio de un desierto desolado y lejano, como ahora se ven, sino a las orillas de un brazo desaparecido del Nilo (el brazo Ahramat) que permitía transportar las colosales piedras en barcos directamente hasta los pies de la obra. Además, aunque hoy luce de piedra desnuda y tono dorado, en su origen la Gran Pirámide estaba completamente recubierta por miles de bloques de piedra caliza blanca pulida que reflejaban la luz del sol como un espejo gigante, haciendo que brillara desde kilómetros de distancia. La Gran Pirámide de Keops se estima que tiene 2,3 millones de bloques de piedra y cada uno pesa entre 2,5 toneladas (el equivalente al peso de un coche o un elefante) y hasta 35 toneladas, aunque los bloques del techo de la Cámara del Rey son de granito traído desde Asuán (a más de 800 km de distancia) y pesan entre 25 y 80 toneladas cada uno. Se tardó en construirla de 20 a 27 años. Para colocar 2,3 millones de bloques en 25 años trabajando todo el año, los obreros debieron colocar, encajar y nivelar un bloque gigante aproximadamente cada 2 a 3 minutos. Prohibido escalar las pirámides: Escalar la Gran Pirámide (o cualquiera de las tres de Guiza) está estrictamente prohibido por la Ley de Protección de Antigüedades de Egipto. Subir a la cima conlleva penas de prisión de entre 1 y 3 años y multas astronómicas, además de la expulsión inmediata del país y prohibición de reingreso. Tampoco se permite el uso de drones en la zona. Para proteger el microclima interior de las cámaras (la humedad de la respiración humana genera sales que corroen las paredes de piedra), las autoridades limitan el cupo diario de entradas para recorrer sus pasadizos internos. Desde hace poco está prohibido el acceso directo de camellos, dromedarios y coches de caballos alrededor de los monumentos principales.

Las otras pirámides. A primera vista, Kefrén parece más alta que la Gran Pirámide de Keops. Sin embargo, es un efecto óptico: Kefrén mide 136 metros (frente a los ~138 metros actuales de Keops), pero fue construida sobre una meseta rocosa 10 metros más elevada. Es la única de las tres pirámides que aún conserva en su cúspide parte del revestimiento exterior original de piedra caliza blanca pulida. La de Micerino quedó inacabada por la muerte repentina del faraón, y aún hoy se pueden ver claramente en la cara norte bloques de granito rugosos y sin pulir. También ahí se observa un enorme surco vertical. En el siglo XII, el sultán Al-Aziz Uthman (hijo de Saladino) intentó demoler las pirámides empezando por la más pequeña. Tras ocho meses de trabajo continuado con canteros y obreros, solo lograron abrir ese boquete antes de darse cuenta de que el coste y el esfuerzo humano para destruirlas era casi tan colosal como el de haberlas construido, abandonando la idea. En 1837, el explorador británico Howard Vyse descubrió en el interior de Micerino un extraordinario sarcófago de basalto pulido de gran valor artístico. Fue embarcado en el buque Beatrice con destino al Museo Británico de Londres, pero la nave naufragó durante una tormenta frente a las costas de Cartagena (España). El sarcófago permanece hundido en el fondo del mar Mediterráneo hasta el día de hoy. Se piden voluntarios para bucear a buscarlo.

Esfinge de Guiza. Se cree que el rostro de la Esfinge es una representación tallada del propio faraón Kefrén guardando la entrada a su complejo funerario. Suele contarse que la nariz perdida fue por un cañonazo de las tropas de Napoleón, sin embargo, se conserva la evidencia de que perdió la nariz antes de la llegada de las tropas francesas. Entre las garras de la Esfinge se halla la «Estela del Sueño», que narra cómo el joven príncipe Tutmosis IV se quedó dormido bajo su sombra y la Esfinge le prometió el trono a cambio de que la desenterrara de la arena.

El Barrio Copto (Iglesia Colgante y de San Sergio). Se le llama la «Iglesia Colgante» (Al-Muallaqa) porque fue construida sobre la puerta fortificada romana de la Babilonia egipcia. La nave está suspendida literalmente sobre un pasaje subterráneo. En la cripta de la Iglesia de San Sergio se conserva la cueva donde, según la tradición, la Sagrada Familia se ocultó durante su huida a Egipto para escapar de Herodes.

La Mezquita de Alabastro (Ciudadela de Saladino). En su patio destaca un impresionante reloj de cobre regalado por el rey Luis Felipe de Francia en 1845 a cambio del obelisco egipcio que hoy preside la Plaza de la Concordia en París. La ironía es que el reloj francés llegó roto y jamás ha funcionado un solo día en Egipto, mientras que el obelisco brilla en el corazón de París.

Mercado de Khan el-Khalili (El Khalili). Fundado a finales del siglo XIV (alrededor de 1382) por el emir Jaharkas al-Khalili en pleno corazón del Cairo Islámico, se calcula que el mercado alberga entre 600 y 900 tiendas, talleres artesanales y puestos de venta. Allí se encuentra El café de los espejos, el rincón perfecto para hablar del famoso El Fishawy, un café abierto hace más de 240 años que nunca ha cerrado sus puertas (sirve té con menta las 24 horas). Fue el café predilecto del Nobel de Literatura Naguib Mahfouz, quien encontraba allí la inspiración para sus novelas observando el vaivén del mercado.

Gran Museo Egipcio (GEM). Está en Guiza, a tan solo 2 kilómetros de las Pirámides. Ocupa un recinto de casi 500.000 metros cuadrados (el equivalente a unos 70 campos de fútbol). Su construcción requirió una inversión superior a los 1.000 millones de dólares. Está preparado para recibir entre 15.000 y 20.000 visitantes diarios. Tiene más de 100.000 piezas que abarcan desde la prehistoria hasta el periodo greco-romano. Por primera vez en la historia, las más de 5.000 piezas halladas en la tumba del «rey niño» (incluyendo su máscara de oro, sarcófagos, carros, joyas y ropa) se exhiben reunidas en un mismo espacio de unos 7.000 m². La estatua colosal de Ramsés II, de 11 metros de altura y 83 toneladas de peso, en el gran vestíbulo no fue colocada al azar: está orientada milimétricamente para que dos veces al año, los rayos del sol iluminen su rostro, emulando el milagro solar original de Abu Simbel.

Valle de los Reyes. Los faraones del Imperio Nuevo no abandonaron el concepto de la pirámide; simplemente eligieron una hecha por la naturaleza. Decidieron excavar sus tumbas bajo las faldas de Al-Qurn («El Cuerno»), una montaña con una forma piramidal perfecta que domina todo el valle. Aunque la necrópolis lleva dos siglos siendo explorada, se siguen encontrando secretos. A día de hoy hay 65 tumbas y cámaras identificadas, muchas no pertenecieron a reyes, sino a reinas, nobles favorecidos, sacerdotes e incluso a las mascotas reales. Para proteger las pinturas con pigmentos naturales (hechos con lapislázuli, ocre y malaquita), los artesanos excavaban en zigzag y construían pozos de ventilación y pozos de absorción de inundaciones. Gracias a la aridez del desierto y a la ausencia de luz solar directa, los colores se conservan tan frescos como el día en que se aplicaron hace más de 3.300 años. También se puede comprobar que ya había gamberros hace 2.000 años. Los muros de las tumbas reales contienen miles de grafitis dejados por turistas griegos y romanos hace más de 2.000 años, comentando la belleza de las pinturas o que «no les gustó el recorrido».

Templo de Hatshepsut. Fue esposa y medio hermana de Tutmosis II. Para legitimarse en una sociedad donde la realeza divina se concebía en masculino, se hizo esculpir y pintar como un hombre: vistiendo el faldellín real, la túnica de faraón e incluso la barba postiza ritual. Tras su muerte, su sucesor Tutmosis III intentó borrar quirúrgicamente su nombre y sus estatuas de todos los templos en una verdadera campaña de damnatio memoriae.

Colosos de Memnón. Tras un terremoto en el año 27 a.C., una de las colosales estatuas comenzó a emitir un sonido misterioso al amanecer (causado por el calentamiento de la piedra porosa y la evaporación del rocío). Los viajeros del Imperio Romano creían que la estatua saludaba a su madre, la Aurora, convirtiéndose en una de las atracciones turísticas más famosas de la Antigüedad hasta que una restauración romana «curó» la piedra y la acalló para siempre.

Templos de Luxor y Karnak. Luxor fue el gran centro de ceremonias dedicado a la tríada tebana (Amón, Mut y Khonsu) y al renacimiento del faraón. Destaca por su gran avenida de esfinges y sus imponentes obeliscos (uno de los cuales fue regalado a Francia y adorna hoy la Plaza de la Concordia en París). Muy cerca Karnak no es un único templo, sino el complejo religioso más grande jamás construido en la Antigüedad, levantado y ampliado durante más de 2.000 años por sucesivos faraones. Su joya más famosa es la Sala Hipóstila, un impresionante bosque de 134 columnas gigantescas esculpidas en forma de papiro que parecen sostener el cielo, donde cabrían cómodamente varias catedrales europeas. Es la mayor masa de columnas del planeta. En Karnak se conserva esculpida la copia del Tratado de Kadesh, el tratado de paz documentado más antiguo del mundo, firmado entre Ramsés II y los hititas.

Templo de Edfu. Es el templo mejor conservado de Egipto porque permaneció enterrado bajo 12 metros de arena del desierto y escombros de viviendas hasta el siglo XIX. Sus paredes narran con detalle minucioso el combate mitológico entre Horus y Seth.

Templo de Kom Ombo. Es un templo doble dedicado al dios halcón Haroeris y al dios cocodrilo Sobek. Alberga uno de los relieves más fascinantes de la antigüedad: una colección detallada de instrumentos quirúrgicos (bisturís, fórceps, sierras…) que demuestran el altísimo nivel de la medicina egipcia. En su museo anexo se pueden contemplar cocodrilos momificados.

Templo de Philae (Aswan). Situado en la hermosa isla de Agilkia, Philae fue el último baluarte donde se practicó la religión egipcia tradicional. En sus muros se encuentra la última inscripción en escritura jeroglífica fechada en el año 394 d.C. El santuario de la diosa Isis ya estaba parcialmente sumergido tras la construcción de la primera presa británica. Para salvarlo, la UNESCO rodeó la isla de Philae con un muro hermético gigante, bombeó el agua hacia afuera y trasladó el templo entero piedra a piedra a la cercana isla de Agilkia, que fue moldeada topográficamente para imitar la forma original de Philae.

Abu Simbel. Más de 20 monumentos y templos de la región de Nubia fueron desmontados, numerados piedra a piedra y trasladados a terrenos más elevados fuera del alcance de las aguas. Los dos famosos templos de Ramsés II y Nefertari fueron cortados en más de 1.000 bloques de hasta 30 toneladas cada uno. Se reconstruyeron 65 metros más arriba, dentro de una montaña artificial de hormigón construida ex profeso para mantener la orientación solar exacta de su interior.

Templos salvados. En agradecimiento por la aportación técnica y financiera de la comunidad internacional, el gobierno de Egipto regaló cuatro templos nubios completos a cuatro países colaboradores donde hoy se exhiben: Templo de Dendur en el Metropolitan Museum of Art (Met) de Nueva York; Taffa en Leiden (Países Bajos) en el patio central cubierto del Rijksmuseum van Oudheden; Ellesiya, conservado en el Museo Egizio de Turín, uno de los museos egipcios más importantes del mundo y la Puerta de Kalabsha, que se conserva en el Museo Egipcio de Berlín.

El Templo de Debod. Es un auténtico tesoro del antiguo Egipto plantado en pleno centro de Madrid, a pocos pasos de la Plaza de España. Con más de 2.200 años de antigüedad, este santuario dedicado a los dioses Amón e Isis tiene una historia fascinante detrás. En la década de 1960, la construcción de la Gran Presa de Asuán amenazaba con inundar para siempre los grandes monumentos de Nubia. España respondió al llamamiento internacional de la UNESCO enviando a un destacado equipo de arqueólogos para ayudar a salvar y trasladar templos míticos como Abu Simbel. Como gesto de gratitud, el gobierno egipcio donó el Templo de Debod al pueblo español en 1968. El templo fue desmontado piedra a piedra, empaquetado en más de mil cajas de madera y trasladado en barco hasta Valencia, y de allí en camiones a Madrid. Su reconstrucción en el Parque del Oeste duró unos dos años debido a que no existían planos detallados y algunas piedras se habían perdido durante el almacenamiento en Egipto. Es uno de los escasísimos templos egipcios completos que pueden contemplarse fuera de Egipto.

Biblioteca de Alejandría. La nueva Biblioteca de Alejandría, inaugurada en el año 2002, es un verdadero prodigio arquitectónico y simbólico ideado para resucitar el espíritu del legendario centro de conocimiento del mundo antiguo. Visto desde fuera, el edificio principal es un cilindro inclinado de 160 metros de diámetro recortado hacia el mar Mediterráneo. Su forma evoca el disco solar del dios Ra emergiendo sobre las aguas o la silueta del mítico Faro de Alejandría. Su imponente fachada semicircular de granito traído desde las canteras de Asuán está esculpida con bajorrelieves de letras y signos de más de 120 alfabetos diferentes del mundo (desde jeroglíficos y caligrafía árabe hasta chino, griego o runas). Tiene la sala de lectura más grande del mundo, ocupa 20.000 metros cuadrados y es capaz de alojar a 2.000 lectores simultáneamente. Tiene capacidad para guardar hasta 8 millones de libros. En sus sótanos alberga un museo arqueológico único que exhibe estatuas y objetos faraónicos y grecorromanos rescatados directamente del fondo del mar del Puerto Oriental de Alejandría, muy cerca del propio recinto. Junto al edificio circular se levanta un moderno Planetario con forma de esfera flotante de color negro, que recuerda a la tierra vista desde el espacio.

Fortaleza de Qaitbay (Keitbey). La impresionante Fortaleza de Qaitbay fue erigida en el siglo XV exactamente sobre el lugar donde se alzaba el legendario Faro de Alejandría, utilizando entre sus muros las propias piedras y bloques del antiguo faro caído por terremotos.

Museo de las Joyas Reales (Palacio de Fatma Al-Zahra). Uno de los tesoros más deslumbrantes y desconocidos de Egipto. Alberga las extravagantes joyas de la dinastía de Mohamed Ali y el Rey Farouk, incluyendo biberones de platino con incrustaciones de diamantes y juegos de ajedrez bañados en piedras preciosas.

Jardines de Montazah y Palacio del Rey Farouk. El refugio del último rey de Egipto. Un idílico parque costero con mezcla de arquitectura florentina y otomana. Narra las excentricidades del rey Farouk, famoso por su colección de objetos raros y por haber sido el último monarca del reino de Egipto antes de la revolución.

Mezquita de Mursi Abu al-Abbas. Joya de la arquitectura islámica marítima, con sus cúpulas arabescas y su minarete de alta filigrana, es el centro espiritual de Alejandría, construida sobre la tumba de un santo sufí murciano (nacido en Murcia, España) del siglo XIII.

Recorrer Egipto es comprender que bajo su manto de arena y milenios sigue latiendo un país lleno de vida, sorpresas y relatos por descubrir. Cada rincón guardó un secreto; cada piedra, una respuesta improvisada al paso del tiempo. Esperamos que este recorrido diferente te inspire a mirar el destino con otros ojos, buscando siempre la historia que no suele contarse en los guiones oficiales.

Precio especial con todo incluido

La mayorista Dunas Travel ha organizado un viaje muy especial de 8 días para un grupo de españoles, para el que quedan muy pocas plazas, que incluye vuelos de España a Egipto ida y vuelta, vuelos internos, tres noches de alojamiento y pensión completa en crucero de lujo y 4 noches en hotel 5* en El Cairo, también con pensión completa, numerosas visitas (casi todas las mencionadas en este reportaje), incluyendo el Gran Museo Egipcio, visita a Abu Simbel y facultativa a Alejandría, guía en español y acompañamiento de experto egiptólogo, con salida el 27 de noviembre. Consultar precio especial y otras salidas. Más información: hamdi@hamdizaki.com

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