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Tiger y Charlie (-25), segundos en el PNC Championship en Florida. Ganaron (-27) los Daly

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Tiger Woods con su hijo Charlie, de 12 años, terminaron segundos (-25) en el PNC Championship, el tradicional torneo de padres e hijos que finalizó el domingo 19 en Orlando (Florida), a solo dos golpes de John Daly y su hijo John Daly II.

Es así de sencillo y podría ser un título de noticia de primera página: «UN LISIADO Y UN NIÑO ACAPARAN LA ATENCIÓN DE MILLONES DE PERSONAS». Y no deja de ser verdad, aunque parezca insensible y ajeno a una realidad desconocida por muchos más millones de personas y que no es otra que el golf. Un deporte maravilloso en el que tienen cabida todos: de niños a mayores, no importa que edad.

El golf es una actividad que debería estar prescrita como obligatoria por la Seguridad Social, en especial para los mayores -ni viejos, ni ancianos, ni tercera edad- que no tienen otra visión de futuro que el asilo -ni residencias, ni leches- que no es otra cosa que un aparcamiento para a la espera del adiós definitivo.

No hay una tarea mejor para un jubilado -el problema de los que siguen en activo, niños incluidos, es el tiempo- que jugar al golf; no solo es salud física, sino mental, porque no hay otra fórnula de mantenerse en forma y competitivo pasados los ochenta años.

Y ahí tienen ustedes el torneo de padres e hijos que acaba de celebrarse en el Ritz Carlton, en la localidad de Orlando, en Florida. Veinte parejas -padres e hijos sobre todo, aunque ha habido un suegro y un nieto de por medio, han disputado un torneo de golf en el que han intervenido dos niños de once y doce años, y dos abuelos de 86 y 82. Eso es competición abierta, para todas las edades y sirve como demostración de todo lo dicho.

Lo curioso es que, volviendo al titular, una pareja formada por una persona que llevaba diez meses sin jugar por un accidente de automóvil que ha estado a punto de dejarle cojo, en silla de ruedas o en el cementerio, y su hijo de doce años, han quedado segundos en una prueba donde participaban los mejores golfistas del mundo, ya que solo pueden participar los profesionales que han ganado un Major o un The Player -en el caso de las mujeres, un Grande femenino-, a los que acompañan los hijos u otro familiar directo.

La victoria fue, después de los dos días de competición (18-19 diciembre) para la pareja formada por John Daly y su hijo John Daly II, que es junior y cursa el primer año en la Universidad de Arkansas. Terminaron con un resultado de -25, tras las dos jornadas que se jugaron bajo la fórmula Scramble.

Tras ellos, segundos, a solo dos golpes (-25) acabaron los Woods, Tiger, que cumplirá el 30 de diciembre 47 años, renqueante tras su grave accidente del pasado febrero, y su hijo Charlie, de 12 años, que va para figura del deporte si su capacidad de trabajo y su mente le acompaña y si alguno de sus allegados y los medios de comunicación no le malogran con alabanzas excesivas y le dejan tranquilo para que vida su niñez con total normalidad, aunque la labor que le espera, si quiere ser un profesional de primera, será muy dura y necesitará todo el apoyo de su padre y de todo su entorno familiar.

El espectáculo que ofrecieron los Tiger, así como el resto de participantes, puede compararse, sin exagerar, a las dos últimas jornadas de un Grande y los datos de televisión, cuando se conozcan, así lo atestiguarán. Ver los golpes que dio Charlie Axel Woods, que hasta el próximo febrero no cumplirá los 13 años, se convirtió en un espectáculo digno del que ofrece nuestro Jon Rahm, número 1 del ranking mundial.

Tras los Tiger empataron (-24) en la tercera posición, los Thomas y los Cink. Justin Thomas y su padre Mike-profesional de la enseñanza- , que defendían el título logrado en la pasada edición, no pudieron revalidar su triunfo, en parte por algún que otro fallo en los greenes de Justin y porque su padre no estaba en su mejor forma física. En cuanto a los Cink, Stewart y su hijo Reagan, que le hace de caddie en los torneos del PGA Tour, eran líderes (-13) después de la primera jornada, pero se tuvieron que conformar con empatar en esa tercera posición.

Entre los participantes estaban los Stenson. Henrik, el padre, está lejos de su buen juego pero su hijo Karl, de once años, el benjamín del torneo, dio muestras de su magnífico talante -le apodaron el Charlie Woods sueco- y embocó putts dignos de los mejores días de su padre.

Hay que recordar que Charlie, es hijo de Tiger y de Elin Nordegren, que es sueca por lo que por la sangre del pequeño Woods corre también sangre como la de Karl Stenson. Los Stenson terminaron (-19), octavos.

En la décima posición acabaron (-18) los Player, Gary, el abuelo del torneo, con 86 años muy bien llevados, jugaba con su nieto Jordan.

La única representante femenina era Nelly Korda, ganadora de Grande, número 1 del mundo y medalla de Oro en los JJ.OO de Tokio. Jugaba con su padre, el que fuera tenista profesional, y ganador del Open de Australia, Petr Korda; la pareja terminó (-17) en la duodécima posición.

Y el otro abuelo de la prueba, Lee Trevino, de 82 años, jugaba con su hijo y se tuvieron que conformar con terminar con el farolillo rojo, en la vigésima posición.

LOS CINK, LIDERES TRAS LA PRIMERA RONDA

Stewart Cink y su hijo Reagan, que le hace de caddie en los torneos del PGA Tour, son líderes (-13) después de la primera jornada del PNC Championship, el torneo de padres e hijos que se disputa a dos rondas (18-19 diciembre) en el Ritz Carlton G.C. en Orlando, Florida y que se juega bajo el formato Scramble.

Los Cink tienen un golpe de ventaja sobre los Daly, padre e hijo al que llaman John Daly II, es junior y estudia primero de carrera en la Universidad de Arkansas, y sobre los Thomas, Justin y su padre Mike-profesional de la enseñanza- , que defienden el título logrado en la pasada edición.

Tiger Woods y su hijo Charlie, de 12 años, son quintos (-10), empatados con otras cinco parejas, las formadas por Stenson, que juega con su hijo de once años, el más joven de los 40 participantes, Kuchar, Lehman, Faldo y Player; pareja esta última compuesta por Gary Player, el más veterano, con 86 años, que se mantiene en plena forma para su edad y que juega con su nieto Jordan.

La competición la disputan veinte parejas formadas por un profesional que tiene que haber ganado un Major o un The Player, que hacen un doble con sus hijos, padres, o algún que otro allegado que se suma a la prueba: así se encuentrn entre los jugadores nombres tan conocidos como Faldo, Watson (Tom y Bubba, el primero con su hijo y el segundo con su suegro), así como Harrington, Furyk, Kuchar, Stenson, Daly…

De las veinte parejas solo una es mixta: la formada por el extenista Petr Korda, y su hija, Nelly Korda, la número 1 del ranking femenino. Los Korda (-9) son undécimos, empatados con los O’Meara y los Watson (Bubba y su suegro Wayne Ball).

TIGER, DIEZ MESES DESPUÉS

Pasados diez meses de su terrible accidente de tráfico en Los Ángeles, en febrero de este año, que estuvo a punto de costarle la vida y del que, en principio, parecía que iba a salir cojo, o en silla de ruedas, debido a las múltiples operaciones que debieron hacerle en la pierna derecha, Tiger Woods ha vuelto a la competición en esta prueba que es benéfica y de exhibición y, aunque el premio sea, en esta ocasión, lo de menos, el profesional ganador, que fue Justin Thomas el pasado año, se llevó 200.000$ del 1.085.000$ que se reparten en metálico.

A Tiger se le ha visto en buena forma, dentro de lo que cabe, juega en buggie, ya que es una prueba del PGA Tour Champions y, en algunos casos se permite ir en coche, y se le notó cansado al final de la prueba. Ha cambiado su swing, no cojea al andar pero se le ve renqueante en algunas ocasiones y lo que no ha perdido es el approach y el putt. Para ser el de los golpes largos de antes va a tener problemas, para y para caminar. Tiger ya ha declarado que no volverá a jugar un torneo del PGA Tour, a no ser que pueda hacerlo caminando y en plena forma física.

Se da la circunstancia de que esta de padres e hijos fue la última competición que jugó Tiger, también formando pareja con su hijo Charlie, de 12 años que, al parecer tiene locura con el deporte y que, parece haber heredado algunas -ojalá muchas o todas- las virtudes de su padre… en un campo de golf.

El año pasado los Tiger acabaron en séptima posición, en una prueba que ganaron Justin Thomas y su padre Mike. Desde entonces, el niño no para de crecer, en todos los sentidos y, especialmente cuando compite en el campo de golf. Es muy bonito ver de nuevo a Tiger en una competición, aunque sea en un torneo menor como este de padres e hijos.

ENTUSIASMADO CON EL JUEGO DE CHARLIE

Tiger vuelve a jugar al golf, en un torneo de exhibición y con espíritu navideño, no solo porque los médicos le han dado el alta, sino porque no podía dejar a su hijo sin participar en esta prueba, donde los ojos de todos los aficioandos al golf del mundo entero, están pendientes de la evolución del niño.

Woods está entusiasmado con el juego de su hijo Charlie y así lo ha declarado: “he ido a verlo jugar en los torneos en los que participaba y veo con admiración algunas de las puntuaciones que ha firmado y me dije: ¿cómo diablos está logrando resultados tan buenos?».

Y Tiger se refiere a la actitud de Charlie en la competición y en su fuerte carácter: “Lo veía jugar y lo estaba haciendo muy bien, pero cuando tiene un hoyo malo, pierde los estribos y su temperamento le lleva a fallar un tiro y otro… entonces hablé con él y le expliqué: «hijo, no me importa lo mucho que te enfades, puedes hacerlo todo lo que quieras, pero siempre y cuando te olvides de todo cuando vayas a dar el siguiente golpe; entonces tienes que volver a estar comprometido con el golpe al cien por cien, como si fuera el más importante de tu vida; más importante que respirar».

Tiger concluía: «cuando Charlie comprenda este concepto, creo que mejorará porque ya lo ha estado haciendo según avanzaba el pasado verano.Una vez que comprenda ese concepto, todo será distinto. Y a medida que avanzaban las rondas durante el verano, ha mejorado mucho «.

EL REGRESO DE UN TIGER DISTINTO

Lo importante es que el californiano ha vuelto al campo de golf, compartiendo partido con su hijo al que no se cansa de ver jugar, igual que el niño no se cansa de practicar. Y si es con su padre, mejor que mejor.

La parte negativa de la noticia viene del lado de las declaraciones de Tiger Woods a «Golf Digest» en las que asegura que «hubo un momento en el que creía que no iba a volver a jugar al golf de nuevo». Parece, sin embargo, que Tiger si podrá volver a competir «aunque no podré jugar todo lo que quisiera, sino que tendré que elegir qué torneos voy a poder disputar, igual que hizo Ben Hogan en su día». Eso, si se recupera totalmente tal y como aseguró antes de iniciar este PNA Championship.

Hay que recordar que Ben Hogan sufrió también un grave accidente automovilístico y, tras recuperarse jugó un calendario reducido, aunque en el caso de Hogan, ganador de nueve Majors y fallecido en 1997, el jugador siguió ganando torneos e inclusó venció en los tres Grandes que jugó en 1953.

Ahora Tiger intentará recuperar sensaciones en un campo de golf, al que ha vuelto gracias a su hijo Charlie.

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