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¡¡Tiembla Augusta que llega Tiger resucitado después de ganar el Arnold Palmer Invitational!!

Un Tiger Woods totalmente desconocido, resucitado después de pasar por el Purgatorio durante casi tres años, volvió a ganar, con la autoridad de antaño, el Arnold Palmer Invitational de Bay Hill, en Florida, dos semanas antes de que comience el Masters, en Augusta, en plena Semana Santa.

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Woods firmó cuatro tarjetas de 69, 65, 71 y 70 golpes, para un total de trece bajo el par 72 del difícil recorrido de Bay Hill, y terminó con cinco goles de ventaja sobre Graeme McDowell, el norirlandés que sabía lo que era  vencer al norteamericano, pero que no pudo en ningún momento plantarle cara durante la última ronda en la que fueron compañeros de partido. Big G.Mac acabó con 74 golpes en la ronda del domingo 25 de marzo y con 8 golpes bajo par, cinco por debajo de la marca de Tiger.
Tiger ha vuelto en el momento más inesperado. Lesionado en el WGC Cadillac Championship, tuvo que retirarse en el hoyo 12 del Blue Monster, en Doral, Miami, el pasado domingo 12 de marzo. Su recuperación fue prodigiosa y, en menos de 10 días su esguince en el tendón de Aquiles de la pierna izquierda sanó totalmente y, pudo participar en la Tavistock Cup, que se celebró en el Lake Nona Golf & Country Club, muy cerca de Bay Hill, en Orlando, Florida, durante los días 19 y 20, lunes y martes de la misma semana en la que se disputaba, del 22 al 26 de marzo, el Arnold Pamer Invitational. 

Cuando Tiger tuvo que abandonar el WGC-Cadillac Championship al sentir molestias en la zona, se temió que hubiera sufrido un percance similar al del año pasado durante la disputa del Masters de Augusta y que luego se le reprodujo  en el ‘TPC’, del que se retiró tras disputar tan solo nueve hoyos, lo que le mantuvo tres meses inactivo y le impidió participar en el US Open y en el Open Championship.

Y Tiger, que no jugó muy bien la millonaria pachanga Tavistock, sin embargo ha aguantado seis días de torneo en una sola semana, recién recuperado de la lesión, y no solo se le ha visto bien físicamente, sino que, después de 924 días, casi tres años, ha vuelto a ganar un torneo de la PGA, tan importante como el Arnold Palmer, en un campo complicado como Bay Hill, con una última ronda bajo par, cuando solo media docena de jugadores le pudieron ganar al campo en la jornada del domingo.

Tiger ha conseguido su victoria número 72 del Circuito Americano y está a solo una de las 73 de Jack Nicklaus, además ha terminado con una sequía de dos años y medio, solo regada con dos victorias menores, en Australia y en el Chevron Challenge, que no contaban para la PGA norteamericana.

Y ahora, en plena resurrección, llega el Masters, en medio de la Semana Santa española (del 5 al 8 de abril), y aunque en Augusta no la celebren, lo cual le quita cualquier interpretación irreverente a la comparación, el antiguo número 1, que ya es sexto en el ranking mundial, después de venir desde las catacumbas de la clasifiación, es uno de los favoritos para lograr su Grande número 15 y acercarse así al record de los 18 que posee el Oso Dorado.

Una vez más los españoles nos hemos tenido que conformar con la mala noticia que nos habla de un Sergio García fuera de su mejor forma. Sergio, que era sexto al terminar las dos primeras rondas (72 y 67), firmó dos tarjetas finales de 75 golpes cada una -la del domingo con un 8 incluido, para terminar en el puesto 33. Confiemos en su mejoría para Augusta, donde estará acompañado por el grupo selecto de españoles clasificados para el primer Major de la temporada.

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