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Shane Lowry (-15) arrasó en The Open. Jon Rahm (-3), undécimo y Sergio García (+6), a 3 golpes… de la cola

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Si alguna vez el golf tiene lógica, el final del 148 Open Championship ha sido una prueba de ello. Shane Lowry, nacido en la República de Irlanda hace 32 años, se ha coronado como vencedor de lo que antes se llamaba The British Open, en Irlanda del Norte, perteneciente a la Corona Británica, y ha sido ovacionado como corresponde a todo un campeón que logra una victoria con seis golpes de ventaja -una de las mayores diferencias en la historia del Open- por los miles de aficionados que, aguantando viento, lluvia y frío, en la última ronda de Portrush, el 21 de julio -¡ya llegará el verano a aquellas latitudes!-, cuando terminó con el par, el hoyo 18 de la jornada del domingo, lo que le convertía en el ganador del torneo, con 15 golpes bajo par, a pesar de firmar una tarjeta de 72 golpes, uno sobre el par del campo, con cuatro tarjetas de 67, 67, 63 y 72.

Al irlandés le bastaron las tres primeras rondas y, especialmente los 8 golpes bajo par de la ronda del movimiento, el sábado 20, para controlar a su rival inmediato, el inglés Tommy Fletwood, que no pudo oponer resistencia en ningún momento al vencedor, con el que compartía el partido estelar. Fletwood (68, 67, 66 y 74), acabó (-9) con peor resultado en la última ronda que Lowry, cuando era el inglés el que debía recuperar los golpes perdidos.

Lowry, que consigue su quinta victoria en el European Tour y que consiguió su primer triunfo en el Open de Irlanda, siendo amateur -igual que hizo nuestro, desgraciadamente, desaparecido para el golf, Pablo Martin Benavides, que ganó en Portugal siendo aficionado, se ha embolsado con la victoria en Portrush, la cantidad nada despreciable de 1.718.320 €. Para el segundo clasificado, el premio es de 994.583 €.

La tercera plaza (-7) fue para el norteamericano Tony Finau, que demostró su facilidad para amoldarse a unos links que se pusieron gallitos en la última jornada, en la que Finau terminó al par 71 del campo, mientras solo una decena de jugadores pudieron ganarle, protegido como estaba el domingo por los tres elementos ya citados: el viento, la lluvia y el frio.

La cuarta posición fue para dos jugadores que emparon (-6): Brooks Koepka y Lee Westwood. El norteamericano, el azote de los Majors, no pudo llegar por tres golpes a la segunda plaza, lugar que ya ocupó en dos ocasiones esta temporada, además de ganar su cuarto Grande, el PGA Championship, esta temporada.

En cuanto a Westwood, ha perdido una nueva ocasión de estrenarse en un Grande. El inglés, que es el jugador que más dinero ha ganado en el Circuito Europeo, lleva el mismo camino de Colin Montgomeri y tantos otros, que terminaron su carrera sin coronarse en un Major.

JON, EN SU LÍNEA; SERGIO, MAL

De los dos españoles supervivientes, de los siete que iniciaron la prueba, Jon Rahm terminó undécimo (-3), empatado con otros cuatro jugadores entre los que se encontraban Francesco Molinari y Justin Thomas. El vasco (68, 70, 68 y 75) salió con -7 en la última jornada y se plantó en el tee del uno con el driver -palo complicado para esa salida-, a sabiendas de que tenía que correr riesgos. Y tanto los corrió, que terminó con un doble bogey.

Fue una situación similar a la de Rory McIlroy que, saliendo con un hierro la primera jornada, acabó fuera de límites y firmó un ocho en la tarjeta que le dejó k.o. a las primeras de cambio y fuera del corte tras la segunda ronda.

Rahm corrió la misma -«mala»- suerte y perdió todas sus opciones al mandar su primer golpe -de driver- del domingo, a un bunker del que no pudo salir a la primera. Total, un doble bogey al que siguieron otros dos bogeys en el 3 y en el 5, y otros tres en la segunda parte del recorrido. A pesar de sus tres bogeys, el 75 final le hizo descender tres puestos, hasta la undécima plaza, y abandonar el top ten con el que había iniciado la jornada dominical.

El caso de Sergio García es distinto. Empezó bien la primera ronda, con 68 golpes el jueves, pero las otras tres, de 73, 71 y 78, le condenaron a terminar en el puesto 67 de 73 jugadores; una posición que no es nada normal para el jugador de Castellón, que terminó (+6) con solo tres golpes menos que el farolillo rojo, que compartieron (+9) el italiano Nino Bertasio y el japonés Yuki Inamori.

El castellonense terminó empatado, en esa posición 67, con otros tres jugadores, uno de ellos, J.B. Holmes, ha sido el que peor parado ha salido de este torneo. El norteamericano (66, 68, 69 y 87) llegó a estar en los puestos de cabeza durante las tres primeras rondas, pero la llegada del viento, la lluvia y el frio le hizo firmar una vuelta de ¡¡¡16 golpes!!! sobre el par 71 del campo. Una tarjeta, una jornada, un campo… y un Major, para olvidar.

CRÓNICA DE LA TERCERA JORNADA

A falta de una ronda en The Open Championship, en la localidad norirlandesa de Portrush, los dos españoles supervivientes del fin de semana están sin opciones de victoria. Desde luego, la de Sergio García (-1) en el puesto 33 es imposible, y la de Jon Rahm (-7), octavo, es improbable, sobre todo si tenemos en cuenta que el líder, el irlandés Shane Lowry está (-16) con cuatro golpes de ventaja sobre el inglés Tommy Fletwood, y seis sobre el tercer clasificado, el norteamericano H.B. Holmes, que se ha ido desinflando, tal y como era lo previsible, en la jornada del sábado, también llamada del «movimiento».

Entre esos tres jugadores está el triunfo final, aunque muy mal lo tiene que hacer Lowry para no lograr la victoria en su primer Major. En la cuarta posición (-9) tiene a dos de los que podrían ser sus verdugos en la última ronda, Brooks Koepka y Justin Rose.

Jon Rahm (68, 70, 68) no ha podido mejorar sus prestaciones de la primera jornada y con sus cinco birdies, pero con dos bogeys, se ha quedado en el top ten, empatado en esa octava posición, con Jordan Spieth, que tampoco ha sabido rematar sus posibilidades, debido a sus malas salidas, sobre todo, Tony Finau y Danny Willet.

En cuanto a Sergio García (68, 73, 71), ha empezado bien todas las jornadas, pero ha ido de más a menos, hasta firmar el par en la ronda del sábado y quedarse en el puesto 37, empatado con otros seis jugadores, entre los que se encuentra el veterano Ernie Els. Otra vez será.

CRÓNICA DE LA SEGUNDA JORNADA

Solo dos de los siete españoles que iniciaron The Open, en Portrush, pasaron el corte. Jon Rahm (-4) sigue con opciones de victoria, pero Sergio García (-1), a 7 golpes de J. B. Holmes y Shane Lowry, lo tiene más difícil.

Con un tiempo más bonancible del previsto en el norte de Irlanda del Norte, valga la redundancia, la segunda jornada del cuarto Major del año ha dejado muy poco viento y menos lluvia, pero sí muchas sorpresas.

Más que en los que se quedan en el torneo, encabezado (-8) por el norteamericano Holmes y el irlandés Lowry, que suelen finalizar las últimas jornadas con más dificultades de las previsibles, la noticia de este 148 Open Championship (18-21), después de dos jornada está en los que se han ido, los que no han pasado el corte, establecido en +1 y que han superado 73 jugadores.

Antes de entrar en detalles, lo mejor es comentar que, como casi siempre, solo los dos mejores jugadores españoles estarán el fin de semana en Portrush. Jon Rahm (68, 70) es decimosegundo, empatado (-4) en la sexta posición con otros cinco jugadores, entre los que se encuentran los norteamericanos Matt Kuchar y Patrick Reed y es el único con alguna posibilidad de alcanzar el triunfo, aunque está muy difícil porque son muchos los jugadores que tiene por delante; al margen de la diferencia de cuatro golpes con la cabeza, en el top ten están, por ejemplo, Tommy Fletwood (-7), Justin Rose (-6) y Brooks Koepka, el látigo de los Majors, y Jordan Spieth.

Pero si difícil lo tiene el vasco, peor aún le ha ido a Sergio García, que empezó la segunda jornada con un birdie en el hoyo 1, pero la terminó en el 18 con dos golpes sobre el par del campo y con sus 68 y 73 golpes, y un acumulado de -1, empatada con un nutrido grupo de jugadores, en el puesto 32.

Naturalmente, los que ya no pueden ni pensar en Portrush son los otros cinco españoles que se han quedado fuera del corte: en el puesto 87 (+3) terminó Adrián Otaegui; Rafa Cabrera Bello (+6), en el puesto 119, algo que no se corresponde, ni con su categoría profesional, ni con sus últimos resultados; Jorge Campillo (+7), al que el salto a los Grandes no parece haberle sentado demasiado bien, terminó el 127; en la posición 135 con +8, acabó Adri Arnáus; el último de la fila española fue, ni más ni menos, Miguel Ángel Jiménez; el Pisha, que se había ganado el puesto en este 148 Open, gracias a su victoria en uno de los Grandes Seniors, y que con su presencia ha sumado ya 700 torneos en el Circuito Europeo, que se dice pronto, terminó con +13 en el puesto 153 de 156 participantes. Claro que le fue peor a David Duval, que ya está más que retirado y acabó con +27 llevando el farolillo rojo.

PERDER EL OPEN EN LA PRIMERA JORNADA

El mayor impacto negativo, el que ha dejado huérfano a esta edición del Open Championsip, ha sido la pérdida de su jugador favorito, nacido en Hollywood, a cien kilómetros del campo de Portrush G.C. (par 71), situado en la localidad del mismo nombre, en Country Antim. Que Rory McIlroy (79, 65) con un acumulado de +2, se quede sin jugar el fin de semana, es un fuerte golpe para el torneo, al margen de la cuestión económica, superada por el record de asistencia y con todos los gastos pagados por los patrocinadores y las televisiones. Pero la pérdida del jugador estrella de la zona y del torneo, solo después de dar el primer golpe en el tee del uno, en la primera ronda, es un mazazo del que tardarán en recuperarse los espectadores norirlandeses y el propio jugador.

Dicen los entendidos que los torneos no suelen ganarse en la primera jornada, pero sí se pueden perder. Eso mismo hicieron el primer día de este Open, Tiger Woods (+7) y Rory McIlroy (+8), tras firmar dos tarjetas de 78 y 79 golpes respectivamente y decirle un adiós anticipado a esta edición norirlandesa del Abierto, antes llamado Británico.

Nada más empezar el torneo, McIlroy se enfrentó a un destino maldito. En el primer hoyo, un par 4 de 385 metros, con caídas a calle muy estrechas, outs a derecha e izquierada, y en el que se sale con hierro, Rory mandó su bola fuera de límites. Jugó una nueva bola, tercer golpe con la penalidad, y la mandó al roug de la izquierda, prácticamente injugable: con el cuarto golpe cayó en una zona más injugable todavía, a la izquierda del green, con lo que tuvo que dropar, con penalidad, una vez más; luego, el sexto golpe a green… y dos putts, el último para cuádruple bogey, ocho, de alrededor de un metro, más o menos… Y ahí se acabó el viaje de Rory a su tierra. Con 17 hoyos de sufrimiento en la primera jornada, y con la intuición de que la segunda va a ser, sino peor, desde luego inútil.

Al comenzar la segunda jornada, ambos jugadores lo tenían muy complicado. Los dos, sin embargo, empezaron mejor que la ronda anterior y terminaron mejor también; pero no les sirvió de nada. Tiger (78 y 70) para un acumulado de +6 acabó el 119 y no tuvo nunca opciones de superar su mal resultado del jueves; Rory, sin embargo (79, 65) si pudo haber conseguido la hazaña, que hubiera sido comparable al record de este campo de Portrush -aunque distinto en algunos hoyos por la preparación para el Open- que consiguió en 61 golpes, cuando tenía solo 16 años. McIlroy firmó siete golpes bajo par y terminó (+2) a un solo golpe del corte, en el puesto 74, empatado con varios jugadores. Una primera tarjeta para olvidar, y una segunda, inútil, para enmarcar, con cinco birdies en los primeros siete hoyos de la segunda parte del recorrido. Lástima: tanto remar para morir en la orilla.

Si malo ha sido lo de Rory, peor fue lo de Tiger, que ha tenido, según parece, problemas de salud. Ya en el campo de prácticas y luego desde su primer golpe en el tee del uno, Woods dio la sensación de tener molestias en la espalda y, tanto por su swing, como por sus andares por el campo y, sobre todo, por su cara, que era el espejo de su sufrimiento, además de serlo del alma, se podía intuir que ni era la jornada del norteamericano, ni el torneo en el que intentaría acortar distancias de Majors con Jack Nicklaus. Tiger estaba, pero ¿se le espera mañana viernes?

El viernes estuvo, buen profesional que es, pero no bastó con su sola presencia. Total: un mal fin de semana para los fans de ambos.

CRÓNICA PREVIA

Desde luego es un buen número… y son también buenos los siete españoles que juegan el 148 Open Championship, el cuarto y último Grande del año en el Portrush G.C. (par 71) en la localidad del mismo nombre, en Country Antim, en Irlanda del Norte, o lo que es igual, aunque a muchos nativos les parezca políticamente incorrecto, en el Reino Unido de la Gran Bretaña.

El caso es que la bola empezará a rodar, a las 06.35 de la mañana del 18 de julio y el primer golpe de salida correrá a cargo de un jugador local, el norirlandés Darren Clarke, que ganó lo que era el British Open en 2011 y que, a sus 50 años, ya está de salida en el Circuito Europeo y, más que posible, de entrada en el PGA Tour Champions.

En Portrush les espera a los jugadores un clima diferente al que han tenido en las semanas anteriores, en Irlanda y en Escocia. En el norte de la isla se anuncia lluvia los cuatro días de la semana (18-21), con temperaturas entre 13 y 18 grados centígrados y con vientos de unos 20 kilómetros por hora.

RAHM Y SERGIO ENTRE LOS FAVORITOS

En el cuadro final de este cuarto Major 2019, que reparte 10.000.000$ en premios, aunque no está muy claro porque en la relación de torneos del European Tour solo aparecen los puntos (7.000) que se otorgan para la Carrera hacia Dubai y no la cantidad que se destina a premios, están todos los que son: desde Tiger Woods al citado Darren Clarke, pasando por Jordan Spieth, Phil Mickelson y demás jugadores que suenan en los oídos de todos los aficionados al golf.

De los siete españoles participantes, Jon Rahm, ganador hace dos semanas del Open de Irlanda y Sergio García que, aunque no sigue una estela de buenos resultados, nunca se debe descartar para la victoria, son los favoritos, aunque nunca se puede olvidar que las flautas suenan, al menos una vez en la vida, también en el golf.

Por orden de salida -los 156 participantes lo hacen por el mismo tee del uno, a intervalos de 11 minutos, desde las 06.35 de la mañana, hasta las 16.16 de la tarde, hora local siempre- los españoles juegan en los siguientes partidos del jueves 18 de julio:

07.41: Rafa Cabrera, Bubba Watson y Eddie Pepperell.

08.14: Sergio García, C.T. Pan y Webb Simpson.

11.36: Miguel Ángel Jiménez, Tom Lehman y Joaquín Niemann

11.47: Jorge Campillo, Byeong Hun An y Chris Wood.

11.58: Adri Arnáus, Dimitrios Papadatos y Joel Dahmen.

15.21: Jon Rahm, Partrick Cantlay y Matt Juchar.

15.43: Adrián Otaegui, Yuta Ikedda e Isidro Benítez.

Por cierto, Isidro Benítez es mexicano y no español como, por error, afirman en la web oficial del European Tour (ver más información en esta misma página).

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